Hoy, Amor, he tenido un intercambio interesante y diría que muy feliz, dentro de lo que cabe. Me he parado, he suspirado, he recordado y esa brisa fresca que nos traen estos días fresquitos, me ha sorprendido: como tantas veces, me llegan ráfagas lejanas. Puedo sentir, aquí mismo, tu dolor, tus lágrimas y tu rabia, en esa casi telepatía que sólo experimentamos con personas contadas.
Te diría tantas cosas, para ofrecerte pañuelos y abrazos, que ninguna de ellas sería lo que necesitas para comprender.
Porque, por muchas razones, Amor y pasión no riman, precisamente, con la Razón, salvo excepciones que espero alcanzar.
Por eso te mando este artículo de esta chica que escribe y, sobre todo, habla con tanto sentido, con esa serenidad de quien, desde fuera de los volcanes, puede permitírselo.
Hay parte de lo que yo te diría, esa parte "políticamente correcta" que puede ser publicada para todos los públicos..jjajja
Lee,siente y descansa. Y, sobre todo, trata de sonreir, porque ya sabes lo que decía mi abuela, aquello de la buena cara con los malos tiempos....sí ? gracias por hacerme caso
Besitos
Te diría tantas cosas, para ofrecerte pañuelos y abrazos, que ninguna de ellas sería lo que necesitas para comprender.
Porque, por muchas razones, Amor y pasión no riman, precisamente, con la Razón, salvo excepciones que espero alcanzar.
Por eso te mando este artículo de esta chica que escribe y, sobre todo, habla con tanto sentido, con esa serenidad de quien, desde fuera de los volcanes, puede permitírselo.
Hay parte de lo que yo te diría, esa parte "políticamente correcta" que puede ser publicada para todos los públicos..jjajja
Lee,siente y descansa. Y, sobre todo, trata de sonreir, porque ya sabes lo que decía mi abuela, aquello de la buena cara con los malos tiempos....sí ? gracias por hacerme caso
Besitos
ADN- 24 de Junio de 2009 | Ángela Becerra
Respecto al lagrimal
Las lágrimas son la lluvia del alma. De repente, un día el suelo tiembla, la mirada se nubla, el deseo se comprime. Lo seguro se transforma en incógnita. Nos rompieron el mapa. Y nos invade necesidad de ayuda: consejos en los que reposar el cerebro, sentires entre los que entretejer nuevas esperanzas, tibiedad de cariños viejos con los que calentar la nueva soledad.
En los duelos del alma, la conciencia con la que brotan las lágrimas es fundamental: las desesperadas y vencidas son lluvia herida y perdida, que primero anega y después ciega. Es mojar tierra que se nos volvió piedra, jadeo estéril tratando de humedecer raíces de carbón.
A la inversa -todo lo vivo siempre tiene dos caras- las lágrimas serenamente indignadas son energía solvente, abridora de nuevos terruños, humidificadora de secanos, luz de azares agazapados.
Como dice un alguien muy profundo y convivido, lo peor del miedo es que te derrota antes de luchar. El principio y el fin de nuestra existencia vibra en medio de toda la energía que cada uno genera para seguir y ser por sí mismo.
Convivir es compartir, es prolongarse para entrelazarse a otro ser con el que sumarse y multiplicarse.
Cuando a veces, penosamente, hay que romper, las lágrimas más sanas son aquellas que humedecen nuestra reconstrucción.
Sólo estamos solos cuando nos abandonamos a nosotros mismos.
Respecto al lagrimal
Las lágrimas son la lluvia del alma. De repente, un día el suelo tiembla, la mirada se nubla, el deseo se comprime. Lo seguro se transforma en incógnita. Nos rompieron el mapa. Y nos invade necesidad de ayuda: consejos en los que reposar el cerebro, sentires entre los que entretejer nuevas esperanzas, tibiedad de cariños viejos con los que calentar la nueva soledad.
En los duelos del alma, la conciencia con la que brotan las lágrimas es fundamental: las desesperadas y vencidas son lluvia herida y perdida, que primero anega y después ciega. Es mojar tierra que se nos volvió piedra, jadeo estéril tratando de humedecer raíces de carbón.
A la inversa -todo lo vivo siempre tiene dos caras- las lágrimas serenamente indignadas son energía solvente, abridora de nuevos terruños, humidificadora de secanos, luz de azares agazapados.
Como dice un alguien muy profundo y convivido, lo peor del miedo es que te derrota antes de luchar. El principio y el fin de nuestra existencia vibra en medio de toda la energía que cada uno genera para seguir y ser por sí mismo.
Convivir es compartir, es prolongarse para entrelazarse a otro ser con el que sumarse y multiplicarse.
Cuando a veces, penosamente, hay que romper, las lágrimas más sanas son aquellas que humedecen nuestra reconstrucción.
Sólo estamos solos cuando nos abandonamos a nosotros mismos.

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Y las lágrimas salen, explotan al aire en contacto con la nada y saliendo de la nada, sin saber muchas veces con que proposito, con que resolución hasta que ya nos han abandonado, dejado limpia el alma, el corazón y un poco menos salado el cuerpo que nos alberga en esencia. Ese cuerpo que debemos cuidar, tanto dentro como fuera, sin abandonar, casi más en los peores tiempos que en los buenos, dejándonos llevar por aquello que nos apetece más allá de toda razón guiándonos siempre por la pasión y el amor que el cerebro ya tendrá tiempo de censurar a la mínima que nos descuidemos... no sé si ya me he ido del tema, ya no sé si desvario porque aunque no he empezado con los ojos húmedos el agua salada que contienen empieza a fluir sin sentido y como por obra de magia resbalando por mis mejillas, sabiendo que no sabrás (sabré) el motivo por el que lo hicieron, aunque en el fondo es el amor el que todo lo mueve y hoy(mañana, pasado y hasta el domingo) el mío viaja lejos, tan lejos que se hace inalcanzable, quizás por eso... sólo por eso...
ResponderEliminarD.
Hola, D.
ResponderEliminarPuedo entenderte muy bien porque cuando te oigo hablar de tu amor ( chica afortunada )es como si me escuchara a mí misma, en muchas ocasiones. Sólo espero que haya sido uno de esos malos momentos que pasan y ahí se quedan, pues, eso sí, si yo estuviera en tu lugar y sólo tuviera que estar lejos del amor de mi vida 3 días, te aseguro que me sentiría la mujer más feliz de la tierra. A veces es muy legítimo consolarse comparando realidades ajenas. Así que anímate chica, que tres días son un suspiro que se lleva el tiempo.
Muchos saluditos con sus expresiones