miércoles, 21 de enero de 2009

Del Sexo, del Amor, del cariño




A veces leemos noticias o historias, escuchamos hablar a ciertas personas de edad y, casi automáticamente, los recuerdos de siempre afloran a la superficie, desde la permanencia presente en la memoria.
Hace poco leía, por azar, una de esas historias de internet y apareció un personaje que siempre me hacía reir, sólo porque era la viva imagen de mi abuela. Llena de fuerza, de sabiduría, de optimismo y vitalidad, a sus más de 90 años, seguía diciéndome, como ante aquellas miradas de niña asustada o de adolescente desorientada, "tú, siempre pa'lante, que en esta vida hay que echárselo todito a la espalda, que la vida es muy bonita y hay que aprovecharla, que enseguida te llega la vejez y la falta de fuerzas.....venga, preciosa mía, anima esa cara tan guapa y tira ". Y aunque seguía conservando esa fachada de reserva puritana, impuesta por sus tiempos ante los asuntos del sexo, se reía abiertamente con los chistes o los temas de semejante índole. Que ella "no se asustaba de ná a su edad".
Mi abuela decía que claro que no, que eso de casarse sin haber probao el sexo, que va, eso no era buena idea. Y es que ella estaba loca por mi abuelo. Pero no tenía un pelo de tonta. Y siempre decía que había que aprovechar las oportunidades, y los novios, que ya tendríamos tiempo para el matrimonio...que, a su manera, primero era disfrutar ( el sexo ) y después asentar la cabeza ( el compromiso del amor).
Ya de mayor pensé muchas veces, "de mayor quiero ser como tú", incluso de joven ,quiero ser como tú, con esa alegría desbordante, guasona y cabezona, a pesar de tantas penalidades pasadas y tantas miserias en su vida.
De lo que nunca tuvimos tiempo o costumbre fue de hablar en mayor profundidad de temas tan fundamentales. Así que sólo con las experiencias de la vida aprendí a distinguir los matices de unas y otras relaciones humanas, alrededor de sexo, cariño, amor, o contrato de matrimonio.
A veces, en un número minimo de casos, el sexo es magnífico y se convierte en la fuente de felices relaciones de Amor. En otras ocasiones, sin embargo, el Amor, secreto, se hace con las palabras, con cada gesto, con la mirada permanente y el cuidado espiritual de la persona amada, que puede estar completamente ajena a nuestras positivas energías. En otras, las más numerosas, las relaciones se perpetúan pero nadie, salvo el miedo, sabe por qué, pues ni el sexo, que suele ser espejo de las esencias internas, resulta ser lo que esperamos, ni existe ya otra cosa que no sea un cariño y un reconocimiento forjados por los años., esa especie de "amistad con derecho a roce" que no satisface las intensas pasiones de ciertas personas.
Estos casos, en mi opinión, son los más terroríficos, pues si el Amor no está basado en algo más que no sea la permanencia de un encuentro casual que se hizo, primero enamoramiento, y luego costumbre, ya despojada de cualquier esencia de verdadero amor, la vida, como la de tant@s, se vuelve pura rutina que no sólo nos aburre sino que nos ahoga, especialmente cuando somos conscientes de que estamos perdiendo el tiempo de nuestra única vida por la cobardía de no rectificar errores tan esenciales. Y la infelicidad permanente hecha rutina no sólo resulta ser fuente de amargura, y de tristeza, sino de enfermedades del cuerpo, que, sabiamente, nos avisa de que no, que por ahí no podemos seguir. Y que peor estará el cuerpo mientras peor esté nuestra alma.
Leer ese libro que tú ya conoces, La enfermedad como camino, de Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke
(Enlace: La enfermedad como camino )
estoy segura de que coincidirás conmigo, resulta tan interesante como estremecedor, si tenemos el valor de mirar nuestra alma por dentro, reconocer con sinceridad lo que somos y, ya con las pistas sobre la fuente de nuestros problemas, intentar atajarlos, en la medida de lo posible, solos o con ayuda profesional.
Claro que resulta muy difícil cambiar comportamientos humanos y que es muy duro asumir los desastres de nuestra propia vida. Pero es que no nos queda otro remedio si queremos seguir aspirando a la felicidad. Tú y yo no tuvimos la suerte de nacer con esa sonrisa despreocupada, a veces frívola, de esos "afortunados" que ni sienten ni, por tanto, padecen tanto las emociones negativas de la vida. Tampoco ellos pueden disfrutar con nuestra intensidad. Pues la hipersensibilidad tiene sus más y sus menos. Por eso tenemos que luchar más para salir de nuestros estados de negrura. Pero te aseguro que se sale, o se medio sale. Todo es proponerse poner las soluciones que lo harán posible. Y tú sabes cuáles son, tan bien como yo, encanto.
Espero que sigas leyendo y aprendiendo del libro, ahora que lo tienes también online y puedes consultarlo en cualquier lugar y momento.
Besitos




No hay comentarios:

Publicar un comentario