lunes, 12 de enero de 2009

Sobre los porqués

Primeros encuentros con la belleza de la vida. Mar Mediterráneo. Septiembre, 2008


Muy buenas tardes a tod@s,
Con este blog empiezo algo que hacía tiempo tenía en mente. Desde pequeñita, siempre quise escribir, de una u otra manera. Fue un impulso sencillo que surgió después de aquel día en el cole, cuando uno de mis profes nos puso una redacción que debía ser un cuento. Recuerdo que mi padre había invitado a unos amigos y les dijo que iba a enseñarles algo bonito. Para mi sorpresa, me dijo, "anda, lee, lee ese cuento tan bonito que has escrito para tu clase". Aquello fue una prueba casi insuperable para la típica niña tímida que no sabe dónde meterse cuando todos, especialmente los mayores, están mirándola con cara expectante y sonriente.
Afortunadamente, tod@s eran muy educados y recibí el primer aplauso de mi vida, ante lo que me parecía una multitud de caras extrañas. Muchos años despúes, con la madurez y la comprensión que otorgamos a los demás, comprendí que aquello había sido un regalo de mi padre, escritor él, siempre aislado en su cuarto, alejado de tod@s nosotr@s porque "papá", decía mamá, "está escribiendo".
Cuando queríamos jugar o decirle "hola" muchas veces papá se aparecía como esa figura inaccesible que la necesidad de concentración impone a los artistas, que, como algo habitual, anteponen su obra a cualesquiera otros elementos de su vida cotidiana. Más tarde, surgía esa figura vital, llena de entusiasmo por la vida y por su arte, cariñosa, apasionada y sorprendente que era él, grande como un oso, visceral como un león, increíblemente tierno, a ratos, cuando estaba de humor, cuando le venía bien o cuando no venía con un cabreo del quince con cualquiera de sus socios laborales. Siempre tuve la sensación de tener en mi padre a esa figura distante en un 90% de su tiempo libre, porque su pasión por las letras era, aparentemente, mayor que su amor por nosotr@s.
Hoy sé que la vida es mucho más compleja que todo esto, y ya no suelo caer en esa fácil tentación de hacerlo responsable de patrones adoptados como un loro de repetición. Gracias a nuestros padres "heredamos" cualidades y defectos, y, en la mayoría de los casos, los puntos negativos suelen contribuir a la búsqueda de felices alternativas de supervivencia.
Quizá, gracias a mi padre, soy mucho más fuerte que otros porque esa sensación de soledad procuró el desarrollo de imaginarios mundos de fantasía, puntos de partida de una condición de rebeldía contra la realidad vivida.
Y fue así como la soledad de la niña se hizo algo familiar a lo que ya no temía la adulta, pues siempre es preferible ese refrán sabio del "mejor solo que mal acompañado".
Pues, ¿ es necesario aguantar cosas que no nos gustan, una y otra y otra vez ? sí? hasta qué punto? no somos un poco más esclavos cada vez que hacemos algo así?
Creo que, de forma cívica y educada, forma parte de nuestra libertad individual rechazar aquello que consideramos negativo para nuestra vida, por muy evidente que parezca la afirmación.
Pues no siempre somos capaces de poner los puntos sobre las íes, cuando es necesario. Podemos pasarnos media vida haciendo, diciendo o pensando cosas impuestas por otr@s, mientras ignoramos lo que realmente surge de nuestros propios interiores.
Y, quizá, también gracias a la genética o a esa educación según lo cual la tarea de escribir podía ser algo tan serio como para levantar altas murallas entre los miembros de una familia, aprendí, primero, a respetar la escritura y después, atraída por la necesidad de descubrir qué podría ser aquello que tanto apasionaba a mi padre, empecé a investigar por mí misma. Descubrí, ya en la edad adulta que escribir puede tener tantos significados como escritor@s hay.
En mi caso, como en el de tant@ otr@s con un carácter "de interior", quizá sea, junto a otras formas de creatividad, una de las pocas vías de exteriorización de todo eso que pulula en nuestras secretas vidas cotidianas, esas que, a veces, ni siquiera la persona más cercana conoce con precisión, en toda su extensión.
Por eso escribir es vivir. Es contar a l@s demás, de mil formas, todo eso que no sabemos comunicar de otra manera. Nuestras alegrías, nuestros sueños, nuestras anécdotas o nuestras locas ocurrencias.
Y, cuando, en determinados momentos , la vida no se aparece como algo demasiado amable o satisfactorio, escribir es esa imperiosa necesidad de soltar angustias, miedos y obsesiones, para que no se pudran dentro, para que otr@s, con su comentarios, puedan ayudarnos a reconsiderar esa negatividad que, en semejantes momentos, puede imponerse en la cotidianeidad, de forma cruel e implacable.
Por todo, este blog, que espero poder insuflar , todo lo posible, de palabras positivas para mí, para l@s que quieran leer, y, en especial, con todo el cariño del mundo, para una amiga muy querida que, en este momento está, (bueno, quizá siempre, lo estuvo ) en crisis, aunque ahora atraviese una época bastante difícil, tiempos de tristeza, incertidumbre o desesperación, donde nada parece tener sentido y la vida puede ser algo tan insulso como penoso.
Mis palabras pretenderán ser un relato sencillo y auténtico, siempre desde mi propia perspectiva de las cosas, que es absolutamente subjetiva e imparcial, ( aviso para navegantes fácilmente susceptibles) lleno de todas esas emociones que provoca en mí esta vida cotidiana que también yo necesito mejorar ahora.
Y, ch
ica, si algún día leyeras esta introducción, no tienes por qué preocuparte. Tus secretos me los llevaré a la tumba y nuestra amistad seguirá siendo algo tan sagrado como indesvelable.
No prometo una frecuencia fija en la escritura, ni constante, algunos ya saben que soy muy variable, y que no siempre tendré ganas o ánimos para escribir. No por falta de palabras o contenidos, sino porque, a veces, la ausencia se me hace tan esencial que adelgaza energías e inspiración.
Así, las palabras escritas serán, de nuevo, ese bálsamo que, como en otros tiempos, volverá a aliviar unos u otros estados; porque, aunque tú no puedas leer, aunque tu corazón y tu alma puedan estar completamente ausentes, sé que todo te llegará, a través de ese hilo invisible que siempre nos unió y, quizá así, de forma libre y desinteresada, sin necesidad de obtener respuestas, sin que debas seguir los pesados protocolos o correspondencias de la comunicación humana, quizá así pueda yo contribuir a ese pronto restablecimiento que tanto deseo..
el tuyo...y por tanto, el mío, porque tu malestar es también mío, por pura cuestión de amistad, como si las palabras que vuelan a nuestro alrededor, ni siquiera escuchadas, fueran esos mensajes alados que sólo el tiempo nos hace comprender y disfrutar; y, mientras, como abono contínuo, como agua para esa planta rara y escondida o cuidados para el que no puede o no quiere cuidarse, fueran nutriéndo día a día, segundo a segundo, todas las fibras de las energías vitales, ahora mustias, convalecientes de una dura batalla que, estoy segura, dará sus frutos de la forma más positiva, como suele ocurrir con quienes no se rinden al dolor o la desesperación.
A este lado del paraíso, espero que algún día cruces el río, para que vuelvas a contarme qué has visto por esos mundos oscuros, y, sobre todo, cuántas cosas has aprendido de la vida, cómo llevas la consecución de tus sueños, qué tal vas en los terrenos del Amor, etc, etc,
Mientras tanto, sé que mis palabras, todas ellas, de unos u otros colores, llegarán a ti, de esa forma mágica , casi telepática que une a las almas gemelas.
Y como una de las maravillas de la tecnología es facilitar la comunicación, espero que cualquiera que quiera entrar a opinar, en adecuados términos, se entiende, lo haga sin reparo alguno, pues su intervención será bienvenid@ y agradecida.

Saludos y gracias por la atención, buen comienzo de semana....



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