martes, 31 de marzo de 2009

"Sueños de marzo...sueños de Amor " ( y III)

NOTA: este fragmento, como todos los de este estilo, ya sabes que está destinado a ti, amiga, que lo necesitas tanto, porque algo me dice, desde hace ya demasiado tiempo, que, después de tantas desilusiones, perdiste la fe, la esperanza o la simple creencia en una vida mejor.
No desesperes. Eso nunca. Lee y disfruta con las maravillas del Amor, o, al menos, de mis humildes, quizá insignificantes, intentos de representar un pequeño boceto sobre lo que significa amar al Amor de tu vida. Por supuesto, sé que me dirás que nada de esto es real. Pero eso no importa. Te hablo de mis hiperbólicas fantasías, de lo que sueño y sueño, como si alguna vez fuera posible algo así. Ojalá, pero sí, tienes razón, no son más que mis propias locuras traducidas al papel y a veces, en mis peores dias, desespero porque el tiempo pasa y mi vida cotidiana no se parece en nada a mis relatos. A veces necesito desahogar mis insatisfacciones con la escritura. Sé que no lo comprendes porque no te gusta escribir, pero te aseguro que deberías probarlo. Es algo fascinante, y no importa que lo hagas mejor o peor. Si escribes por pura satisfacción, todo vale, y al que no le guste, pues ya sabes lo que pienso...que no mire, no? jajaja. Cuando leas algo de esta fantasía loca llámame y cuéntame qué te parece, además de pura hipérbole; que eso ya lo sé pero a mí, jajajj, me gusta hacerlo todo exageradito.....

En las noches, y a pesar del cansancio acumulado, llegaban a la mente de Esther, unas y otras voces, como una obsesión; su alma entera gritándole en forma de sueños, cuando las represoras mordazas de su mente quedaban silenciadas.
Y así, en duermevela, aparecían, de nuevo, incluso meses después de su huída, aquellas palabras llenas de tantas cosas, algo más que una declaración de Amor, aquellas palabras que terminaron marzo, sin que ella pudiera hacer nada por detener los relojes, después de tantas emociones intercambiadas, en cálidos regueros de secretas palabras etéreas:

“Desde hace menos de un mes, tengo la sensación permanente, el presentimiento inamovible, el sentimiento profundo, el conocimiento casi definitivo, todo eso junto, de que “eres tú”, eres esa persona, esa que siempre he estado buscando, ese alguien tan especial con quien hablar o callar fuera tan fácil como respirar. Alguien que despierta en mí tal cúmulo de remolinos y de ternuras que no puedo hacer otra cosa que dejarme llevar por el corazón hacia los deseos, los sueños y las quimeras, hacia esa irresistible necesidad de conocerte, escucharte, saber cosas de ti, tratar de ayudarte en todo, como sea, donde sea, y en cualquier momento...... Alguien que, durante mucho tiempo, se escondió de mí, sin pretenderlo, sin saberlo, y, ahora ....me has encontrado como te encontré yo a ti.
Desde siempre, casi desde el principio, supe que me gustabas. Que eras una persona para seguir hablando, para aprender, para pasar tiempos de esta vida. Para tener una amistad. Y sólo ahora sé que, en este arrebato continuo, tan profundo como los reflejos comunes de un alma en la otra, tan intenso como ese aire que falta cuando, en días bajos, sólo puedes ver imposibles, en ese escalofrío de la distancia, las incertidumbres, las crueles realidades de la vida diaria; tan intenso también cuando te recuerdo, en ciertas palabras, y siento que tengo los nervios y las tripas a flor de piel, como si nunca antes hubiera vivido realmente con esta fuerza, como si ya sólo tú me hicieras vibrar, para bien y para mal; por eso ahora, después de esta tormenta de años, de infelicidades, de vacíos, sé, con una certeza innegable que tu ausencia sería insoportable"

Era sólo ese comienzo de declaración amorosa, esas tímidas palabras de quien quiere decirlo todo y no puede, porque no le cabe, de ninguna manera, en la parquedad del vocabulario. Y es que, para M., Esther ya lo era todo: la hacía llorar, la hacía reir, la hacía revolverse en sueños, pero sobre todo, la hacía sentirse más viva que nunca.

Entonces, Esther seguía el discurrir de sus sueños, intranquila y asustada, en aquella batalla interna que sólo las noches le mostraban con insistente desesperación; le llegaban las otras palabras, las suyas propias, las de aquella Esther que el tiempo había sepultado..

" no, no podría soportar tu ausencia porque yo también te quiero, incluso en este sinvivir que me aprieta el corazón. Esta batalla que voy ganando porque sé que el corazón me lanza hacia ti, me habla de ti, día y noche, en ese mirar por la ventana y salir volando; en las esquinas del trabajo, en el supermercado, cruzando la calle o mirando los ojos de otra gente. Sé que necesito saber más de ti. Que hay tanto que quisiera contarte… y preguntarte… y cantarte, como esas melodías que se quedan en nosotros, casi para siempre. Sé que siento y quiero más, como tú, que me haces vibrar con tus palabras; y necesito que me ayudes a soportar esta espera. Sé que lo conseguiremos, si tú me ayudas. Dime, Amor, ¿ puedo contar contigo ? ¿ tendrás paciencia para esperarme como yo te espero a ti ? Sé que lo conseguiré; contigo, porque sólo imaginando tu sonrisa, empiezo a soñar y a anhelar esa vida que tanto me falta. Contigo, porque sólo la intensidad de lo que siento aleja mis propias tristezas. Porque sólo tú me haces creer en la certeza de la felicidad. Por primera vez, sé que no soy la única que anhela locuras. Tú eres mi locura número 1, y espero poder hacerla real algún día, a pesar de todo el miedo, de todos los obstáculos…. Sigue escribiéndome, yo seguiré leyéndote, y juntas, te prometo que será real, que, tarde o temprano, llegaremos a las ilusiones.. a vivir la vida, con todos nuestros sueños...porque yo tambíen lo sé; sé que eres tú, ese alguien que he esperado toda mi vida, con quien no necesito explicar nada porque sólo al mirar tus sonrisas de papel se me aceleran los pulsos, la sangre revolotea, y..uff, también siento ese pánico horrible a no ser lo que tú esperas…”

Después de tantos caminos, nuestros personajes ( pues muy poca gente se atreve a hacer realidad sus propios sueños ), se habían encontrado en medio de la nada, para descubrirse y maravillarse en ese instante mágico de la Bella durmiente, cuando ella y él se miran a los ojos, cuando ella/él los abre, después de ese beso dulce, y él,/ella en ese estado de embelesamiento, descubre que aquella mirada es simplemente la que imaginó durante toda su vida. Porque también ella/él, con una sola mirada, lo estaba despertando a él/ella. Porque eran, tal para cual, esas almas gemelas que un día cualquiera coinciden en medio del más recóndito camino, como si realmente hubiera un destino que nos regalara semejante paraíso.

Sonaban las campanas de aquel pueblo, perdido en plena Galicia, dando las medias y los cuartos, y, con ellas, como un toque de atención profundo y decidido, se despertaban los más internos compartimentos de su alma, aquellas cartas en las que M., con su habitual timidez, le contaba sus propias fantasias:

“.....y sigo soñando que me despierto junto a ti, aun estás allí, es la primera vez que te veo con los ojos cerrados, en esa dulzura inocente que ha soltado todos los controles.
Suspiro, porque la felicidad es justo ese momento. Me acerco a ti y huelo tu cuerpo, y simplemente así vuelvo a desearte, como si ya no tuviera bastante en ningún momento, como si tus besos fueran la energía de la vida, como si nunca pudiera saciar este hambre infinita...
- ¿.te había dicho ya que tienes un cuerpazo? Claro que no. Tus barreras siempre fueron tan altas que ni siquiera pude darte un abrazo-oso. En realidad me daba pánico tocarte. No sabía si podría soportarlo, pues imaginaba que un simple roce de tu cuerpo dispararía los vulnerables sensores de mi cuerpo.
Te agradecí mil veces tus primeras lejanías, de gélidas empalizadas. Pero no esperaba menos de ti, Amor. Sabía que te protegerías con el mísmo énfasis que yo.
De repente abres los ojos.....uffff.
- Mmmm...qué hora es? Dices, tímida y soñolienta, dulce y apetitosa, como una fruta jugosa aun sin morder, mientras sonríes, casi levemente, y te tapas.......yo me acerco a tu oído y te digo que son las diez,, pero, sobre todo, sigo susurrándote que estoy deseando saber qué es lo qué escondes debajo de las sábanas…..
- por qué te has tapado tan rapidita, encanto, que ya estoy sospechando..- a ver qué tramas..guapisima…jajaja….mmmm, qué rico, - toco algo suave....-- dime, qué hay aquí ?.... ¿ sabes que ya no recuerdo nada de lo que pasó anoche..?..y me sonrío, y tú te sonríes....
- Pues mejor,¿ no?- dices con cara payasina.
- deja de mirarme así, que me da vergüenza.... anda..
– sí? y eso? ¿ ya no te gusta mi mirada canalla ?
-Precisamente, sabes que me encanta. Y tengo que irme.
–entonces...¿ no me vas a dar ni los buenos días?- te digo haciendo caritas, mientras mi mano se hace brazo y te toca, todo lo que puede, lo más cerca posible, para intentar que no puedas escaparte… Te sonríes, te acercas, sin avisar, y, de nuevo, esos labios que se posan dulces y juguetones, mejor que una brisa marina....
Y te metes en mí, como si no hubieras tenido bastante con el banquete nocturno..... y la sábana ha desaparecido y vuelves a invadirme con kilómetros de piel,
-mmm....¿te he dicho que pesas mucho más de lo que aparentas, canija? Mmm, qué rica que estás. A ver? Me encanta hacer esto..,mmmm, qué culo tan bien hecho tienes...y qué requetebuenisima que estás, si señora. Y...mmmm.....definitivamente, necesito hacer testamento porque.......muero…moriría por ti....Amor......
-
shhiiiisssss, deja que te disfrute en silencio…muaa- un besito-, no seas traviesa, anda..déjate llevar....(otro besito ).. como me decías anoche....."deja que yo te haga el amor, en este segundo paso, más allá de la pasión.".mmmm, "como si no tuviéramos prisa, (ahggg, qué me haces...) como si todo siguiera y nosotras pudiéramos quedarnos en este lugar sin nombre...mmmmm, me encanta este lunar....y este hollito....y......uffff...mare...ays.. virgen mía, que no sé lo que voy a hacer después de esto...
Y te enredas más en mí, dentro y fuera de mí, como si conocieras mi cuerpo desde siempre, y siento cómo cada segundo me incendias… más, más, más......, hasta que no puedo hacer otra cosa que gritar, galope de sangre y amor, yo, que soy tan calladita para todo, mientras la felicidad asoma en forma de lágrimas, y tú, con esa ternura que casi nadie conoce, vas recogiéndolas, como las huellas de tu paso, una por una.....y sonríes conmigo, en un abrazo conocido, ese lazo invisible que sólo las almas gemelas comparten.-
te quiero..- oyen mis oídos, como si fuera la primera vez…como si fuera lo único que necesito para seguir viviendo; y no soy capaz de decirte nada, porque tengo el corazón en la garganta, ni siquiera puedo decirte algo tan pequeño, en esta avalancha que me invade, llena de hormiguitas y escalofríos, de esas punzadas de alegría en las que me falta el aire…- yo también te quiero...- digo por fin, Amor, mientras sigo llorando, porque es mi forma más sincera de expresar la felicidad. Hay tanto que quiero decirte, tanto que necesito que sepas…que todo estalla, en la pureza inmaculada de las lágrimas “
Y el sueño de Esther se vuelve, finalmente, más sosegado, mientras, a lo lejos, el mar, ese mar común, ya no golpea furioso las rocas de la desesperación o las definiciones de Armonía..… "De nuevo somos mar.. tú y yo, Amor,….un mar de Amor…..





(Nota: los nombres de los personajes son un homenaje a la serie Hospital Central, de la cual proceden)




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