Desde tiempos inmemoriales, hemos escuchado muchas, demasiadas veces, esa frase tan socorrida del español conformista y sufriente "siempre habrá ricos y pobres", víctimas de ese poder casi inevitable que tienen las palabras procedentes de los sistemas establecidos y asentados, no por ello verdaderamente válidos desde un punto de vista ético.
El adverbio temporal "siempre" suena a esas cosas divinas que hablan del paraíso y del infierno, de la Eternidad, preciosa, imaginable e inalcanzable realidad para nuestra finita condición.
Precisamente por eso, el "siempre" no existe para nosotros, que somos pura materia en cambio a lo largo de todos nuestros días.
Luego, partiendo de la base de que debemos desterrar semejante adjetivo de nuestro vocabulario, el resto de la frase debería quedar completamente en entredicho como ocurrió a lo largo de todas las revoluciones del pueblo contra la opresión de las tiranías.
Pretender argumentar que las condiciones de los más pobres deben seguir empeorando para que los más ricos no vean alteradas sus privilegiadas posiciones (que de eso se trata en definitiva, aunque lo disfracen de asegurar nuestro bienestar actual, de seguir sustentando un sistema de reparto de la riqueza absolutamente desigual) se convierte en un acto más de desverguenza de este nuestro imperfecto sistema capitalista.
No sólo no vemos que los artífices de la crisis financiera mundial hayan ido a la cárcel por conducir al mundo a la hecatombe económica ( en realidad las pésimas y disparatadas leyes amparaban y posibilitaban la realización de tamañas barbaridades) sino que, para más inri, como, dicen los políticos, hay que sostener el sistema, tenemos que pagar todos para que los bancos sigan existiendo.
Y, a continuación, ya desprovistos de cualquier freno digno ante los atropellos del sistema económico mundial y su apabullante globalización, se pretende seguir chupando la sangre de los de abajo, a base de recortes a los derechos de los trabajadores, conquistados con sangre, sudor y lágrimas, durante años, o dícese de la anunciada prórroga de la edad de jubilación.
A quien le interese informarse algo más, por vías distintas a los "Nodos" del sistema ( las distintas televisiones, controladas por unos u otros ) he aquí un enlace de un señor bastante crítico con nuestro moderno estado de "bienestar social".
Y con ello, a estas alturas de la historia de los derechos ciudadanos y trabajadores, una llamada a la oposición, siempre pacífica, bien sea, registrándose en los grupos on line de rechazo a las medidas anunciadas, por ejemplo, el grupo de Facebook, aunque sigue siendo machista como él sólo( ya se podía haber acordao del padre y no de la madre para eso de ir al baño) bueno, resulta ser muy expresivo del rechazo popular que se respira en la calle, nombrando muy efusivamente a la madre del señor ministro de Trabajo.......pobre señora, qué culpa tendrá ella....
Si queremos hacer algo por conservar derechos y calidad de vida, no podemos quedarnos sentadit@s en el sofá de casa, a no ser que estemos lisiados, de cuerpo o......de mente y espíritu, que sería mucho más dramático.
Algo tendremos que hacer, aunque sea participar en una futura huelga general, que, si tuviéramos unos sindicatos en condiciones, ya tendría que estar convocada ante la pasividad de los statu quo: más de 4 millones de parados, cuya cifra se prevé siga engordando, convive, impunemente, con la falta de medidas de ahorro de sueldos astronómicos de la clase politica, millonarios de los altos ejecutivos bancarios, etc. etc. así como la permisividad y encubrimiento ante la bancarrota del sistema bancario; los expertos dicen que hasta que no se conozca la deuda real del sistema, que, por lo visto, nadie quiere que se sepa hoy por hoy, no será posible realizar la necesaria operación de saneamiento de las finanzas y, por consiguiente de esa economía que acaba afectándonos a todos.
El adverbio temporal "siempre" suena a esas cosas divinas que hablan del paraíso y del infierno, de la Eternidad, preciosa, imaginable e inalcanzable realidad para nuestra finita condición.
Precisamente por eso, el "siempre" no existe para nosotros, que somos pura materia en cambio a lo largo de todos nuestros días.
Luego, partiendo de la base de que debemos desterrar semejante adjetivo de nuestro vocabulario, el resto de la frase debería quedar completamente en entredicho como ocurrió a lo largo de todas las revoluciones del pueblo contra la opresión de las tiranías.
Pretender argumentar que las condiciones de los más pobres deben seguir empeorando para que los más ricos no vean alteradas sus privilegiadas posiciones (que de eso se trata en definitiva, aunque lo disfracen de asegurar nuestro bienestar actual, de seguir sustentando un sistema de reparto de la riqueza absolutamente desigual) se convierte en un acto más de desverguenza de este nuestro imperfecto sistema capitalista.
No sólo no vemos que los artífices de la crisis financiera mundial hayan ido a la cárcel por conducir al mundo a la hecatombe económica ( en realidad las pésimas y disparatadas leyes amparaban y posibilitaban la realización de tamañas barbaridades) sino que, para más inri, como, dicen los políticos, hay que sostener el sistema, tenemos que pagar todos para que los bancos sigan existiendo.
Y, a continuación, ya desprovistos de cualquier freno digno ante los atropellos del sistema económico mundial y su apabullante globalización, se pretende seguir chupando la sangre de los de abajo, a base de recortes a los derechos de los trabajadores, conquistados con sangre, sudor y lágrimas, durante años, o dícese de la anunciada prórroga de la edad de jubilación.
A quien le interese informarse algo más, por vías distintas a los "Nodos" del sistema ( las distintas televisiones, controladas por unos u otros ) he aquí un enlace de un señor bastante crítico con nuestro moderno estado de "bienestar social".
Y con ello, a estas alturas de la historia de los derechos ciudadanos y trabajadores, una llamada a la oposición, siempre pacífica, bien sea, registrándose en los grupos on line de rechazo a las medidas anunciadas, por ejemplo, el grupo de Facebook, aunque sigue siendo machista como él sólo( ya se podía haber acordao del padre y no de la madre para eso de ir al baño) bueno, resulta ser muy expresivo del rechazo popular que se respira en la calle, nombrando muy efusivamente a la madre del señor ministro de Trabajo.......pobre señora, qué culpa tendrá ella....
Si queremos hacer algo por conservar derechos y calidad de vida, no podemos quedarnos sentadit@s en el sofá de casa, a no ser que estemos lisiados, de cuerpo o......de mente y espíritu, que sería mucho más dramático.
Algo tendremos que hacer, aunque sea participar en una futura huelga general, que, si tuviéramos unos sindicatos en condiciones, ya tendría que estar convocada ante la pasividad de los statu quo: más de 4 millones de parados, cuya cifra se prevé siga engordando, convive, impunemente, con la falta de medidas de ahorro de sueldos astronómicos de la clase politica, millonarios de los altos ejecutivos bancarios, etc. etc. así como la permisividad y encubrimiento ante la bancarrota del sistema bancario; los expertos dicen que hasta que no se conozca la deuda real del sistema, que, por lo visto, nadie quiere que se sepa hoy por hoy, no será posible realizar la necesaria operación de saneamiento de las finanzas y, por consiguiente de esa economía que acaba afectándonos a todos.
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