Jajajajaja... y es que empezamos la época en la que más divorcios hay... será que pasar demasiado tiempo con la pareja saca a relucir aquello que nos negamos a ver durante el resto del año.
Pues sí, pienso lo mismo. La velocidad y la falta de tiempo de la cotidianeidad son las mejores excusas para demorar lo que finalmente tiene que emerger por algún sitio. O, simplemente, sufrimos la decepción de comprobar que la convivencia diaria, durante tanto tiempo, no es ese ideal que teníamos en mente, y lo que brilla por su ausencia también resulta ser un escandaloso principio de lo demás, con el añadido al cocktail del calor, peligroso componente para las pasiones, alterando la sangre, para bien y...para mal. En fin, ¿ nos vamos o no nos vamos de vacas ? ajajaja qué peligro, mare...
[ Paraíso sin ti, ni imagino ni quiero Julio Aumente ]
Yo aguardo la señal para reconocerte. Cada noche, mientras tiembla el invierno y abatida la lluvia se derrama y el frío elige calles y restalla cordeles, indóciles cabellos de pronto destrenzados, yo aguardo la señal. Y te busco incesante, y en la música entro: acolchada la puerta se cierra tras de mí, la sombra me golpea y mis ojos insisten, suelta lanza dispersa y confundida. Por el esbelto nardo y el armonioso alerce, sauce, flor, el oro se desnuda, gráciles piernas, bosques, enramadas: dime, serpiente, dónde tus anillos. Irresistible seductora mía, sin ti mi rostro es fervoroso girasol anclado, es alabanza inerte, no selva trastornada, no subterránea herida ni belleza. Sin deseos, sin sed, sin perseguido abismo, sin que aceches y ofrezcas y arrebates, qué jardín, dime tú, qué jardín se podría llamar paraíso o delicia. Mi tentación hermosa, cada noche te busco, cada noche. Y aguardo tu señal, transida ya de ti para reconocerte y entregarme.
Jajajajaja... y es que empezamos la época en la que más divorcios hay... será que pasar demasiado tiempo con la pareja saca a relucir aquello que nos negamos a ver durante el resto del año.
ResponderEliminarD.
Pues sí, pienso lo mismo. La velocidad y la falta de tiempo de la cotidianeidad son las mejores excusas para demorar lo que finalmente tiene que emerger por algún sitio. O, simplemente, sufrimos la decepción de comprobar que la convivencia diaria, durante tanto tiempo, no es ese ideal que teníamos en mente, y lo que brilla por su ausencia también resulta ser un escandaloso principio de lo demás, con el añadido al cocktail del calor, peligroso componente para las pasiones, alterando la sangre, para bien y...para mal. En fin, ¿ nos vamos o no nos vamos de vacas ? ajajaja qué peligro, mare...
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