viernes, 2 de octubre de 2009

Historias para no dormir: un mundo sin identidad


Quizá llegará un día en el que el desarrollo de la técnica mal enfocado, el fenómeno de la globalización y su tenebrosa tendencia a la uniformación del ser humano, sea cual sea su origen, y la pérdida de valores que viene asolando y expandiéndose por este mundo que nos alberga, todo ello junto, en un dañino cocktail, adobado, a su vez, por miles de circunstancias personales y sus correspondientes matices en los colores, provocaran nuevas formas de “relación social”.

Entre ellas, podríamos asistir a nuevas modas cibernéticas alrededor de anónimos intercambios de contenidos de un@s y otr@s entes human@s.
Por ejemplo, la renuncia a posibilidades de relación más profundas, por x motivos, y, por tanto, la alternativa para el indivíduo de recuperar su perdida y primigenia condición de anónim@, sin importar si antes la había abandonado como paso indispensable hacia la búsqueda de algo más ( más allá del puro divertimento, la ocupación del tiempo libre, en busca de confianza, quizá amistad, quién sabe, quizá incluso el amor).

Confianza. Amistad. Amor…Preciosas palabras, a veces mal usadas por quien las utiliza frívola o ligeramente, a veces sobrecargadas por unas u otras circunstancias que afectan a la comunicación humana y, consecuente, difícilmente alcanzables en su sentido más verdadero: estados felices de ciertos seres humanos que entregan parte de sí mismo a otr@s, con su mejor voluntad, por muy inhóspitas que se presenten las condiciones previas.

En este hipotético mundo futuro, algo así, que, afortunadamente, hoy es bastante asequible a través de la red, sería casi un milagro; pues surgirían nuevas reglas del juego, aceptadas por tod@s, en pos de "flexibilizar" (al estilo de la Patronal con los empleos ) las responsabilidades o incluso la ética de la relación.

En un mundo donde el espacio vital físico sería mucho más reducido, el individuo y, por tanto, el respeto a su identidad y su persona sufrirían un claro retroceso, claramente determinados por la condición de sociedad-colmena.

Una sociedad donde el exagerado crecimiento de la población mundial, a salvo ya de guerras, hambres y enfermedades mortales, a años luz de ciertos "desfasados" principios de aquellos primitivos habitantes del siglo XXI (¿ se refieren a nosotr@s? ) principios sobre el respeto a la vida humana y su dignidad, lleno de “frágiles” pero perseverantes corrientes de pensamiento que abogaban por un renacimiento de la espiritualidad de la persona, todo eso, habría caído en desuso casi casi total.

Un nuevo "mundo feliz”, orgullosamente denominado Imperio del Anonimato, habría surgido triunfante de una lucha sempiterna, tras muchos milenios de "barbarie", sofocadas ya semejantes “utopías” de sus ilusos defensores, herederos de los antigüos terrícolas ( nosotr@s...¿ ilus@s ? ) alrededor de la condición humana.

Por poner un ejemplo de este mundo futuro, casi de ciencia ficción ( nunca digas que algo es imposible si puedes pensarlo..), cualquiera podría participar, como se hace ahora, de los distintos espacios públicos, bien paseando por una plaza, bien deambulando por la infinita, libre y diversa web, incluso, en ocasiones, comentando cualquier texto virtual.
La diferencia sería sustancial en cuanto a las formas de comunicación socialmente aceptadas hoy en día, de la siguiente manera:
Al igual que en nuestro presente, el/la anónim@ tendría la posibilidad de establecer cualquier relación con quien, por infinitos motivos, se convertía en fuente de atracción para ser leíd@ y/o comentad@.
Tanto emisor como receptor elegirían el tipo de relación establecida y el grado de profundización a alcanzar. Cualquiera de l@s dos miembros del intercambio, siguiendo la secuencia lógica y por tod@s adoptada hoy en día, podría decidir libremente la continuación o finalización de las comunicaciones.

Sin embargo, a partir de aquí, surgiría la novedosa alternativa que ofrecería este mundo hipotético que (imitando las sobrecogedoras ideas de Huxley y su feliz mundo, quizá considerado así por algún porcentaje indeterminado de habitantes de nuestra actual sociedad ) sería algo tan “ventajoso” como “práctico”.

El/la antigü@ anónim@, una vez decidiera romper cualesquiera de las relaciones previamente iniciadas, podría recuperar su condición de anónim@ y seguir, por tanto, relacionándose con un@s y otr@s, sin necesidad de cambiar de nick ( que, por cierto, recordemos, suele ser la práctica habitual del tiempo presente).

¿Cómo sería posible, independientemente de que hoy en día podamos cuestionar su conveniencia desde un punto de vista ético? tan sencillo como que, tanto la tecnología como las consideraciones sobre el bien y el mal, habrían experimentado sustanciales cambios que hoy entenderíamos como “progreso” e “involución”, respectivamente, de tal manera que se podrían borrar de la memoria y/o el alma partes relativas a cada uno de los entes human@s implicad@s; exclusivamente los datos correspondientes a dichas relaciones ya desechadas por un@ y/o amb@s miembros de la misma. O lo que es lo mismo partes “no deseables” de la propia identidad (recuérdese aquella película La memoria de los muertos, en la que se trataba algo muy relacionado, alrededor de la intimidad de la memoria como sustancia de la propia identidad y, por tanto, de respeto a la persona ) .

Sería algo perfectamente viable y lógico en un mundo (que vemos a años luz….(¿?)) en el que nuestras actuales consideraciones éticas sobre la persona, su salvaguarda y respeto de la dignidad, habrían cambiado diametralmente, en una sociedad fruto de una transformación de la nuestra; que, por cierto, avanza con paso inexorable hacia la evitación del dolor ( no sólo físico sino psíquico ); lo desagradable, cualquier cosa que, de unas u otras formas, pudiera suponer el más mínimo grado de molestia, dificultad, incomodidad ( vistas como negatividad ) para ese individuo del futuro, absolutamente saturado genéticamente de una herencia cultural, a su vez atiborrada de las distintas miserias de la historia de la Humanidad y el bombardeo informativo-medíático-comunicativo.

Y, por tanto, no sería nada extraño que se hubieran desarrollado resortes precisos, con protocolos ya espaciales, para, al más simple pensamiento, efectuar una operación de reconversión de cualquier relación social "no adecuada" o “no conveniente”, por hablar en un lenguaje lo más neutral posible.

En cierta forma, si tratáramos de ocupar el lugar (al menos acercarnos como en un túnel del tiempo a una situación tal) de l@s que vivirían dentro de mil años, ¿ sería “comprensible” esta aspiración a evitar cualquier atisbo de dolor, fuera físico o psíquico, anulada ya por agotamiento cualquier posible digestión de lo "no conveniente"?

Ya que desde nuestras actuales formas de entender la vida humana y sus deseables desarrollos la respuesta sería tan automática como unánime ( eso espero) sería inútil plantear ahora mismo algo que consideraríamos “descabellado”, como poco y por decir algo.

Pero no está de más leer o ver ciencia ficción, pues al estilo de ese género de crítica social basado en el estado de alucinación que experimenta el visitante de uno a otros mundos o sociedades ( véase Los viajes de Gulliver o Buscando a Gurb ), asistimos, mediante el asombroso choque de mentalidades y formas de vida a una de las vías más divertidas de mordaz “repaso” al surrealismo, la injusticia o el absurdo social, de una u otras épocas.

Así, en ese futuro, tan lejano como inimaginable (casi), nuestr@ anónim@ comentarista de blog, por poner un solo ejemplo cercano, podría decidir, cómoda y libremente, que ya no le interesaba seguir adelante con unas u otras relaciones y podría empezar de cero, tantas veces como estimara oportuno, con un@s y otr@s autores, por supuesto anónim@s también, incluso con el/la mism@ receptor, si ést@ seguía suponiendo una fuente de interés o atracción para el/la anónim@ lector@.

Quedaría por decidir, en la configuración de esta sociedad virtual del futuro con aceptación consensuada de sus miembros de las nuevas reglas sociales de comunicación, si sólo un@ de l@s dos anónimos de la relación tendría la facultad de elegir la conservación de la memoria sentimental (sentimientos, emociones, experiencias... ) provocados por el que fue candidat@ a ese cúmulo llamado “algo-más”, desechado por un@s y otr@s motivos, presumiblemente tan respetables como los de cualquiera.

O bien, como condición inexcusable para salvaguardar los aspectos éticos de la cuestión (insisto, desde nuestro punto de vista presente) sólo el borrado conjunto de ambas memorias posibilitaría su vuelta a la originaria condición de anónim@ real, después de alcanzar ( y rechazar ) grados de relación cuyos desarrollos se habrían vuelto "poco convenientes", para entendernos en dos palabras sencillas, desde la siempre respetable libertad de elección de cualquier ser humano. ( ¿ serían "humanos" estos descendientes nuestros ?)

En la opción número 2, l@s dos candidatos estarían, aparentemente, en igualdad de condiciones, pues ningun@ de l@s dos podría recordar nada de su anterior relación. Así, casi como ocurriría en El día de la marmota, una y otra vez comenzarían, a libre elección, relaciones determinadas por la voluble inestabilidad, para ambos contertulios, de quien, no sólo está expuesto a los designios del/la otr@ ( como le pasaría a un trabajador temporal frente a quien tiene en su poder rescindirle el contrato ) sino, a su vez, las consecuencias que el desarrollo de dicha relación podría suponer en su propia voluntad de concluir lo que se inició como, digamos, un "proyecto hacia algo-más".

Al igual que ocurre en nuestro presente, los caprichos de la vida podrían determinar unas y otras elecciones. Sin embargo, en la más novedosa de las opciones, la número 1, si sólo un@ de l@s miembros de la relación pudiera decidir el acceso al otr@, bien fuera a través del mantenimiento unilateral de sus recuerdos comunes, bien mediante la continuada lectura del blog ajeno, por poner un ejemplo cercano a nuestro actual estado de realidad, la relación establecida sería indiscutiblemente desigual.

El "anónim@ Z", por empezar a dar ejemplo de auto-identificaciones basadas en las letras…. (jajjaa, cada loco con su tema), sería una especie de Gran Hermano, no el de la tele, sino el de George Orwell, con el omnímodo poder que otorga el acceso a aquellas áreas personales que cualquier interlocutor decidiera compartir, tanto pública como privadamente, por poner el ejemplo más cercano posible, simplemente a través de la continuada lectura de un blog y sus interrelaciones; así, podría decidir seguir profundizando más y más en la intimidad de su interlocutor ( también podría salir corriendo tras lecturas semejantes a ésta..jajajaja ) porque en el intercambio de comentarios, charlas Messenger, correos o incluso posteriores conversaciones en directo, de tú a tu, la relación habría dejado de ser anónima para ser, progresivamente, ese “algo-más” ( ¿ simpatía ? ¿ solidaridad ? incluso…..¿ amistad?.... ).

Él/la otr@ seguiría tan “feliz”, ajeno a todo, simplemente porque no recordaría nada de su comentarista, (ni siquiera el nick, que volvía a ser el mismo ) pues ya habría perdido esa parte de su identidad, por un solo click tecnofuturista.

El anónimo Z tendría la inquietante posibilidad de profundizar más y más en el conocimiento unilateral de su interlocutor, bien porque le pareciera una persona atractiva, divertida, curiosa o vete a saber qué otros adjetivos según las preferencias personales.

Porque ante pequeños y/o grandes escollos en la relaciones virtuales establecidas, siempre podría hacer uso de su todopoderosa capacidad de anulación parcial de su interlocutor, sus motivos y sus expectativas, que quedarían completamente borrados de la memoria del último.

Para algunos comunicólogos hartitos de escribir libros sobre emisor-mensaje-receptor, ruidos de la comunicación, elementos, condicionantes, y demases, quizá fuera una de esas soluciones salomónicas para resolver los problemas que surgen en el entendimiento y/o relación humanas.
Cortar por lo sano, como haría un jardinero que poda una planta pachucha o un político que recorta presupuestos para la cultura y la investigación, áreas generalmente asociadas al desarrollo de lo humano desde el conocimiento intelectual, los saberes y sus progresos y, por lo tanto, “poco prioritarios para el mantenimiento de las bases de nuestra sociedad del bienestar” (¿ sería una sociedad de individuos pasivos, mentalmente poco activos en la práctica, que no en las teorías pregonadas en los panfletos, lo más parecido a la “sociedad del bienestar” que nuestros políticos esperan lograr para el ciudadano, más allá de todas las crisis habidas y por haber y demás excusas? ).

Y lo más igualitario (que no igual ) o “democrático”, desde nuestro actual punto de vista, volviendo a esta modalidad futurista y sus anónimos comunicantes, sería que cualquiera de nosotr@s podría ocupar una u otra posición de dicha “relación humana”.

Hay novelas y películas de ciencia ficción que nos hablan de una humanidad genéticamente perfecta, a salvo de enfermedades (Gattaca ); otras dibujan un mundo donde apenamos distinguiríamos al humano del replicante, tal sería su grado de perfecta aproximación a la condición humana ( Blade runner); en alguna se trata el tema de la memoria como ese conjunto etéreo que define la personalidad y la identidad del individuo, tal es así que se puede guardar en pequeños microfilms que luego usa Robin Williams para hacer un vídeo homenaje encargado por la familia para el funeral correspondiente ( más distraído que comprar una corona, verdad?).

En muchas de ellas se asocian la fragilidad y vulnerabilidad de lo humano frente a la máquina inteligente, pero se afirma su supremacía, y se hace tomando como base algo que ni siquiera podemos ver, algo de lo que somos dueños, ese conjunto de misterioso funcionamiento y maravillosa capacidad de almacenaje que llamamos memoria. Sencillamente porque, nuestras memorias, más que de esos datos alfanuméricos que decidían la fecha de caducidad de cualquier Terminator, aún, están definidas por esa riqueza intangible, hasta ahora patrimonio único de lo humano.

Llena de recuerdos de percepciones, sentimientos y sensaciones, que conviven con las imágenes más o menos nítidas de la infancia y las fechas del cumpleaños o la invasión del continente sudamericano, por no hablar de la capacidad de hablar o de escribir, la memoria sentimental contiene, más que ningún otro elemento de la persona, nuestra identidad.
Y si sólo una de sus partes nos faltara, definitivamente no seríamos las mismas personas.

Ya Asimov, cuando hablaba en Yo, robot, de la humanidad que demostraban sus criaturas al permanecer unidos en un frío recinto a modo de protección contra la oscuridad, como harían sus colegas humanos, en clara manifestación, por tanto, de ciertos atisbos de sentimiento, se refería, al mismo tiempo a la imposibilidad de reproducir o inculcar a sus máquinas la más humana de sus características.

De ahí, las lágrimas que derramaba esa sorprendente Replicante que dejaba a Harrison Ford con la boca abierta ( jajajjaja, a quién no, mare, jajjajaja ) ante la impotencia de no poder recordar nada de una infancia que nunca tuvo. Era lo único que necesitaba para alcanzar la perfección aquel ser único, representación de la belleza en las desolaciones de un mundo inhóspito, belicoso y estresante.

Volviendo a nuestro futurista Imperio del Anonimato, el paso de los milenios y la siempre tendencia pesimista de augurar largos períodos de involución en el desarrollo de la humanidad, habrían eliminado por completo nuestra conciencia actual sobre la trascendencia de la identidad personal y su correspondiente necesaria salvaguarda.

La ley de protección de datos, por decir algo, formaría parte de los Museos de Prehistoria del Terrícola, llenos de contenidos tan completamente desfasados como ya obsoletos para esa nueva “humanidad” de la que apenas podríamos identificar la forma física, como elemento familiar o similar a nosotr@s mism@s.

Y es que hoy en día, cuando ciertas relaciones de las muchas que surgirán en la vida, no prosperan, incluso habiendo llegado a tomar una decisión de separación amistosa, nos preguntamos, desde una memoria en la que ya no recordamos al/la anónim@ sino a la persona detrás de el/ella, qué tipo de relación es conveniente y/o posible establecer con alguien que prefiere volver a ser un anónimo cualquiera ?, no sólo en la vida real sino en la virtual.

A pesar de que muy posiblemente nos resultaría algo ciertamente extraño, ¿ podríamos continuar con nuestr@ ex-anónim@ comentarista una relación cordial ya manifiestos sus deseos de volver a ser dueño de su primigenio nick ? por supuesto, por qué no iba a ser posible.
Sin embargo, lo que también está muy claro es que resultaría prácticamente imposible retomar hacia dicha persona el trato propio que empleamos habitualmente con gente desconocida, gente anónima que escribe, lee y/o comenta unos y otros blogs, sencillamente porque para nosotr@s, dueños de esa memoria sin posiblidad de borrado, nunca más podría ser un/una anónim@ cualquiera.

Aunque esa persona lo intentara y firmara con... “anónim@”, suele saberse, por su forma de escribir, que no es un/a anónim@ desconocid@.
Incluso aunque nunca más volviera a comentar los blogs, a pesar de continuar su lectura, ¿ no tendría en ese comportamiento cierta semejanza con el "anónimo Z" de ese futurista mundo anterior?

Afortunadamente nuestr@ actual anónim@ no podría recurrir al apagón memorístico ya comentado, pero sí seguir profundizando en el conocimiento de sus bloguer@s de interés, firmando con identidades distintas o con algo tan ambiguo y falto de identidad como resulta ser la firma “anonim@ ”.
Incluso podría resultar que firmara con el nick de siempre esperando que su destinatari@ aceptara benignamente su pretendida vuelta a la condición de ¿¿ semi-anónimo????.
Naturalmente, somos libres de elegir cómo nos relacionamos con l@s demás y eso está muy bien. Pero me planteo si con semejantes comportamientos virtuales, (entre otros más nada nada virtuales) no estamos contribuyendo, inconscientemente, a crear un mundo regido por la despersonalización. Un mundo donde la ausencia de identidad ( o su pretensión ) nos otorga, además de la libertad de leer y recibir algo de l@s otr@s sin sentirnos obligad@s a corresponder, cierto grado de impunidad, tan relacionada con la que, curiosamente, también actúan los ladrones de banco o el crimen organizado, a la sombra de antifaces, negros o virtuales.
Y es que en la vida hay anónim@s que lo son para tratar de diluir su identidad y evitar así el pago de sus "culpas "o "deficiencias" ( desde el sinverguenza que roba dinero público hasta el/la “tímid@” , "comodón/a", y/o “insegur@” comentarista que al expresarse en la web no se siente con la suficiente fuerza y/o energía como para hablar con una cierta identidad. Tan lógico como comprensible ). Hay grados que diferencian a l@s un@s y l@s otr@s, algo, bastante, mucho o muchisimo, entre el más flagrante delito y la más "inofensiva" omisión; pero siempre les unirá ese hilo del camuflaje, ese presentarse ante el mundo en la ventajosa posición que otorga su condición.
En este punto, me decía alguien: “eso es una tontería porque aunque te pongas un nick sigues siendo un anónimo. Todos somos anónimos”.
Sin embargo, hay una diferencia clara entre establecer una conversación con alguien que manifiesta una evidente voluntad de decir quién es cuando habla ( el que sí lo hace con nick) y hacerlo sin saber a quién te diriges.
En el primer caso, el/la dueñ@ del nick hace lo que la mayoría de nosotr@s, no revelar su verdadero nombre por motivos de prudencia. En el segundo, quien lee el anónimo comentario lo hace como si escuchara una voz indeterminada desde no sabe dónde y con una venda en los ojos. ¿Que puede ser divertido o interesante? Seguro que sí. De todo se puede un@ reir en la vida.
Personalmente, como no me gustan las situaciones "desiguales," además de por otros motivos citados y no citados, siempre preferiré dirigirme a una persona que, al menos, tiene ese detalle de humanidad de ponerse una identidad con la que quiere ser identificad@ en el medio. ¿ Que siempre habrá anónim@s ? seguro que sí, igual que habrá ricos y pobres.
A veces, la esencia de la vida cotidiana se construye de mil matices que conforman el conjunto de un día, de pequeñas sutilezas alrededor de lo experimentado, que valoramos y nos hacen las cosas más agradables o más humanas, cuando están, o más grises cuando brillan por su ausencia.
Eso sí, ante la realidad y sus deficiencias, el reto de cambiarla, que sí que puede ser aún más interesante y, sobre todo, el sentido del humor para tomárselo todo con filosofía y buena letra.
La gente que escribe lo hace por tantos motivos como personas hay en la tierra, y, seguramente el hecho de recibir más o menos comentarios, con o sin identidad, será precisamente, si no algo ausente de ese listado, algo que ocupe el último puesto, pues quien escribe pensando en el éxito de lectores o de comentarios, quizá como pasarela a otros lugares, sin tener un enchufe en una editorial, lo tiene claro, jaajaja
Entre los miles de motivos que impulsan la creación de un blog, hay quien gusta de compartir con l@s demás porque le satisface, sin esperar contraprestaciones; hay quien espera dialogar con gente afín, y eso, en sí mismo, ya es todo un buen hallazgo cuando ocurre; hay quien hace de la escritura un lugar de disfrute personal reflexionando en voz alta para quien quiera oírl@, pero sin esperar siquiera que alguien l@ oiga; hay quien quiere hacer amig@s a través de las palabras, o incluso ligar, en fin, que hay de todo y mil motivos más.
Así es que la importancia que el/la blogger@ otorgue a la presencia o ausencia de comentarios, anónimos o no, estará intrínsecamente relacionada con sus motivaciones para escribir.
Quien escribe públicamente en la web sabe ( o debería saber ) que está hablando con las infinitas posibilidades de lector@s que ofrece la red; que lo hace por propia voluntad, consciente de que nadie l@ obliga a hacerlo o de que sus lector@s harán (o no harán) lo que mejor estimen y consideren cuándo y como quieran.
Así es como funciona lo virtual, de forma curiosamente distinta a otras relaciones humanas en las que el directo impone los “buenos días” o el “gracias, igualmente”, en respuesta a unos u otros emisores. Eso que sigue pasando en los pueblos cuando alguien se cruza con otra persona.
Sin embargo, y a modo de optimista conclusión sobre el futuro de ciertas relaciones humanas, no desesperemos, pues, por supuesto, como en cualquier colectividad, surgirían facciones rebeldes contrarias al Imperio del Anonimato y sus tenebrosas prácticas anti-persona.
Serían los futuros herederos de quienes hoy en día aún seguimos apostando por la necesidad de conservar ciertos valores asociados a “lo humano”, en su sentido más feliz o más positivo.

Nota 1: no me gusta nada escribir historias de miedo, pero si algo bueno tiene nuestra forma de vida actual frente a la de ese hipotético futuro, es que nadie puede sofocar o dirigir las construcciones mentales que surgen un día cualquiera, en cualquier momento, ya sea andando por la calle, divagando en la cama o leyendo unas y otras palabras que tan inspiradoras pueden resultar para provocar la inmediata activación de las imaginaciones innatamente trabajadoras.
La imposibilidad de controlar a dónde puede llevarnos la imaginación cuando vuela rauda al más pequeño estímulo puede ser toda una suerte en cuanto fuente de creatividad, y también un inconveniente que dificulta la concentración al paso de las moscas.

Nota 2: como agradecimiento, dedico esta entrada, con estima y cariño, a quien, de alguna forma, remota pero cierta, inspiró sus contenidos…. incluso aunque nunca llegara a leerla.





Ana Belen y Víctor Manuel: La muralla
Para hacer esta muralla
tráiganme todas las manos
los negros sus manos negras
los blancos sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa
allá sobre el horizonte.
Tun tun, ¿quién es?
una rosa y un clavel
abre la muralla.
Tun tun, ¿quién es?
el sable del coronel
cierra la muralla.
Tun tun, ¿quién es?
la paloma y el laurel
abre la muralla.
Tun tun, ¿quién es?
el alacrán y el cienpies
cierra la muralla.
Al corazón del amigo
abre la muralla.
Al veneno y al puñal
cierra la muralla.
Al mirto y la yerba buena
abre la muralla.
Al diente de la serpiente
cierra la muralla.
Al ruiseñor en la flor.
cierra la muralla.
Alcemos una muralla
juntando todas las manos
los negros sus manos negras
los blancos sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte
desde el monte hasta la playa
allá sobre el horizonte.
Tun tun, ¿quién es?
una rosa y un clavel ...




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8 comentarios:

  1. Sín duda ha servido la base.
    Como tú dices:"La gente que escribe lo hace por tantos motivos como personas hay en la tierra"
    Y la gente que lee también tendrán montones de motivos para opinar o no opinar. Que tal vez algunos no sean éticos, pues sí. Pero es la otra cara de la moneda a la que se está expuesto.

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  2. Mu buenas, Alas,
    Aunque coincido en lo que dices, parece que, tal como me temía para una entrada quizá demasiado larga, no me he explicado con la suficiente precisión. Quizá "ética" pueda resultar un término demasiado imponente para ser aplicado al simple hecho de opinar o no opinar. Nadie puede discutir la libre elección para hacerlo o dejarlo de hacer. Mis reflexiones van más dirigidas a ese echar de menos los buenos días que mucha gente no te devuelve cuando lo haces otorgándole su mejor sentido, esa gente que, además de guardar silencio al escucharlo, incluso puede mirarte con cara de extraterrestre, como si fuera la primera vez que ve un habitante del planeta Tierra, al cruzarse contigo en el bloque o entrar en cualquier recinto habitado por otras personas.La cuestión del anonimato en nuestra moderna sociedad ( sus formas, causas y consecuencias ) implica contenidos que van más allá de la libertad de expresión o de guardar silencio. En otra ocasión, quizá más....jaajja ( por cierto, felicidades por haber sobrevivido a este último rollazo......jaaja)

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  3. Como siempre, muy interesante tu disertación sobre el tema de l@s anónim@s.... ya sabes de mi espontaneidad y rapidez en la expresión de mis opiniones. Así que, sin pensar en comentarios poco éticos, que los hay, diría que ante la opción de escribir y la de leer, está la de identificarse o no. jajajajaja ¿has visto que rápid@? zaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas

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  4. A ver, osit@ cariños@ y juguetón@, con ese nombre tan tan raro,que apareces así, de repente, como si nos conociéramos de toda la vida, ¿será que quizá tengo el gusto de conocerte y no puedo sino intentar adivinarte bajo ese disfraz lleno de abrazos? tendrás que enseñarme algo más que un achuchón con corazoncitos, no? mira que hoy tengo la regla y me tiene la cabeza obnubilaíta. Sí te diré, a modo de obligada aclaración ante un segundo comentario de idéntico contenido al del@ anterior comentarista, que, efectivamente, la posible falta de ética no residiría nunca en el anonimato en sí, sino en su consecuentemente ventajosa y desigual posición, que otorgaría (y otorga ) a quien quisiera reconvertirse a ex anónim@ o semi anónim@ ( quienes sí portan su nick) la posibilidad de seguir accediendo al conocimiento de su interlocutor, amparad@ en un novedoso y desconocido antifaz para su destinatari@, tal como explico detalladamente en la entrada. No tienes más que imaginar, por ejemplo, por poner un caso absolutamente hipotético, que tú fueses alguien que antes tuviera otro nick y ahora, siguieras leyendo los mismos blogs de siempre sin comunicar a nadie que eras la misma persona que antes actuaba bajo otro nombre. El silencio, ese estar sin dejarse ver, desde la posición activa de seguir conociendo cositas de quienes escriben, sin que éstos tengan conocimiento,esa sería la peor de las actitudes, pues cuando hemos decidido que hay cosas que no proceden con determinadas personas, no deben proceder de forma subterránea, a imitación del mirón, el espía o la viejita cotilla tras las cortinas. En los tres hay un querer saber más no confesado, sin mostrárselo abiertamente a las personas de nuestro interés. La falta de ética está en la ocultación de nuestra verdad, especialmente cuando se convierte en lo contrario de lo que antes hemos decidido hacer (no seguir adelante con determinadas relaciones que, con total libertad, nos pueden parecer poco procedentes). Entre otras cosas, la entrada lo explicaba con detalle, pero veo, por los comentarios, que mis capacidades de expresión están en declive....ayssss, será la edad, que va haciendo estragos en reflejos y similares...
    saluditos ( ¿ me habré explicao mejor? eso espero....jajaa)

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  5. Muy buenas tardes Noviembres:
    A pesar del conocimiento, por mi parte, de tú, casi obsesión, en este tema del anonimato, creo que deberías rectificar estas palabras tuyas, escritas en tu anterior entrada y que inserto a continuación:
    "La falta de ética está en la ocultación de nuestra verdad, especialmente cuando se convierte en lo contrario de lo que antes hemos decidido hacer (no seguir adelante con determinadas relaciones que, con total libertad, nos pueden parecer poco procedentes)."
    Para mí, la falta de ética es otro tema que no tiene nada que ver con el nick-name que se utiliza para firmar una opinión y/o entrada en un blog, en el que, como es el caso, la persona que escribe, también lo hace bajo la, llamémosle máscara, de otro nick-name, ocultando por tanto, todo lo que pueda referirse a su identidad o personalidad. Por el solo hecho de escribir, públicamente, ya se queda expuesto a dar a conocer algo de sus interioridades aunque ésta no sea la finalidad principal, seguramente, de ninguna de las dos partes.
    Creo que las demás personas que firman en tu blog u otro, personas totalmente desconocidas para mi, poco o muy poco ha de importarles, si yo mismamente, antes firmaba con un nick y ahora lo hago con otro o si leo o si opino o si además de leer y opinar, decido, aunque no es este el caso, seguir con relaciones que puedan parecerme poco procedentes. Para mí, de una manera u otra, tod@s somos anónim@s, l@s que escriben y l@s que leen. Otra cosa muy distinta, es que se cree una simbiosis, entre dos personas o un grupo de personas, que permita llegar a tener ciertos conocimientos, hacerse ciertas confidencias personales, incluso llegar a tener una buena amistad, solo en este caso, dejaríamos de ser personas anónimas escondidas o amparadas en un nick-name. Este es mi punto de vista sobre el anonimato y que al parecer no compartimos.
    Por tanto, seguiré por aquí leyendo y expresando mi opinión siempre que lo considere oportuno y con el nick-name que prefiera, según quiera o no, publicitar mi blog, sin pensar, que por ello, puedas tildarme de poco ética, siempre que mis comentarios sean frescos, sin malas intenciones y desde el respeto más absoluto, para todas las entradas y personas.
    ¿he imaginado bien tu ejemplo?
    Por lo que se refiere a este nombre tan tan raro "tardors" (el plural de "otoño" en catalán)firma con la cual solo pretendía darte a conocer un blog, mi blog, he de decirte que me has hecho dar cuenta, con tu comentario, que muchas veces sobre valoramos a las personas por la calidad de sus escritos y no por sus conocimientos o interés por saber más, en estos tiempos en que a través de la red, tenemos la posibilidad de conocer, exactamente, el significado de cualquier palabra, sea en ruso, japonés y hasta en catalán.
    ¿Me habré explicado bien?
    Saludos y feliz domingo.

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  6. Buenas tardes que ya son casi noches, porque ya son otoñales....tardors..(.uff, sigue sonándome raro incluso sabiendo ahora que tiene un significado. Sin embargo he de reconocer que me encantan los otoños, así es que imagino que llegará a gustarme cuando siga viéndolo por aquí. Eso sí, menos mal que me lo has aclarao, que yo creía que era un nick sin significado lingúistico).
    Para contestar a tu petición, en primer lugar te diré que de ninguna de las maneras pretendo que la gente se moleste o se ofenda porque mis comentarios manifiesten ideas distintas a las suyas, tal como parece que ha ocurrido contigo. Siempre espero de los demás que tengan la suficiente flexibilidad como para escuchar ideas ajenas, por muy contrarias que sean a las suyas sin sentirse atacados u ofendidos. Así es que no veo motivo alguno para que pudieras sentirte así, pues si tú crees que actúas bien no debería importarte demasiado que otr@s opinen de forma distinta,cierto?. Es más, estoy segura de que, si yo fuera capaz de explicarme mejor, cosa que parece no consigo ( pues veo que con el ejemplo te has quedao en la superficie de la imaginación), te asombraría descubrir que quizá nuestras posturas no estuvieran tan distantes como a primera vista pudiera parecerte.
    Por otra parte, pienso que la espontaneidad y rapidez pueden ser cualidades estupendas, pero quizá nos impidan a veces pararnos un momento a considerar qué es lo que está diciendo el/la otr@, más allá de la aparente superficie de sus contenidos ( ¿ haría falta que te dijera que doy por hechas tus buenas intenciones y tu postura respetuosa ?.....)
    Por otro lado, decirte que siento si te han podido molestar mis palabras, pero el caso es que sería poco sincera si te dijera que las rectifico. No puedo hacerlo porque sé muy bien lo que estoy diciendo y por qué lo digo, sobre este tema que a mí, más que una "obsesión", me parece casi un leiv motiv, en cuanto que fuente de conocimiento alrededor de los comportamientos y actitudes humanas, pues, contrariamente a lo que, según parece,tan rápida y espontáneamente, has podido deducir,la curiosidad y el deseo de aprender permanecen en mí casi como seña de identidad, incluyendo el conocimiento de otras lenguas, que, por cierto, no sólo me encantaría aprender sino que se me dan bastante bien ( puntualicemos: me estoy refieriendo a las lenguas que habla la gente, no a con qué las hablan...eh...)
    Si por casualidad tuvieras interés en descubrir qué es lo que realmente estoy diciendo con esta entrada, estaría encantada de seguir comentándolo en otro lugar con más espacio ( sense punyals, val?, que no vull morir jove...).
    En caso contrario, si lo prefieres, ya sabes que somos muy libres, no sólo de elegir permanecer ajenos a la verdad de l@s otr@s, sino de poner en su sitio ( tal como pareces haber hecho tú, tan rápida como espontáneamente, y con toda la legitimidad de un solo comentario), a aquellas personas que en su momento sobrevaloramos, a todas luces de manera errónea. De la misma manera que somos libres de establecer con l@s otr@s unas y otras relaciones, independientemente de cuál sea la calidad o el grado de autenticidad de las mismas.
    Por cierto, gracias por darme a conocer tu blog, que me ha parecido un hallazgo muy interesante. Te felicito. Escribes muy bien.
    Dulces sueños

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  7. Jajajajaja así que no quieres morir joven, veo que crees en la eterna juventud jajajajajaja -reconozco que ahí, me has impresionau- Pues nada, tranquila que no suelo llevar el puñal encima.
    Te recuerdo, que en diferentes ocasiones hemos intentado consensuar sobre el anonimato sin que lo hayamos conseguido y mira que lo argumentamos eh, pero son puntos de vista, seguramente, no tan dispares como pudiera parecer. Solo intentaba decirte que la palabra "ética" no me parecia oportuna puesto que tod@s nos movemos bajo nicks, Avisar cuando decidimos cambiarlo ¿a quién? Ésta era la sintesis de mi exposición, pero no tengo ningún interes ni deseo de polemizar.
    En cuanto al blog, aclararte que he decidido compartir un material que, en su mayoria, no está escrito por mí. Así que gracias pero al Cesar lo que es del Cesar......
    Dulces sueños ? si, gracias igualmente

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  8. ¿ "la eterna juventud" ? jajajajaj ¿ no habrás querido decir "la eterna decadencia" de todo lo humano" ? ( más realista no?). De todas formas, me encanta, jajja, cuánto optimismo...
    Por lo demás, entendidas y respetadas, que no compartidas (imposible, aún a punta de puñales, jajaja ) tus elecciones alrededor de la palabra "polémica"; por otro lado, ciertamente sorprendentes, teniendo en cuenta que todo debate supone siempre una fuente de deseable conocimiento, al que parecías aludir en tu efusivo comentario anterior, con cierta, digamos... admiración....a no ser que....claro... hayas desechado por completo semejante fuente, una vez recolocada en su justa consideración.....jaajaja
    En cuanto a la ética, habría que recordar que, indisolublemente unida al comportamiento humano en sociedad, está presente en todos los aspectos de la vida del individuo en comunidad, siguiendo esas ideas tan platónicas que el cristinianismo recicló del griego ( y sin pagar la patente) sobre la necesidad de distinguir "el bien" del "mal", primera piedra de cada humano para templar su espíritu y el de los demás, conformando, así, una vida más justa, armoniosa, responsable... Así es que.....ajjaj me callo, que yo me enrollo como una persiana.
    Si el material del blog no está escrito por ti, ya me has dejao intrigaíta der tó, jajja, que te veo dictándole tareas a un@ misterios@ escriba negro, a sueldo, pero sin el sol de las pirámides.... Si me permites la opinión, tardors, estoy segura de que tienes capacidad de sobras para expresarte por ti mism@. Sólo es cuestión de olvidar un poco la timidez y ponerse a ello. Así sería mucho más emocionante y satisfactorio, no crees ? anímate y atrévete a experimentar, verás qué divertido te resulta.No es nada complicado porque, al final, las palabras se buscan, las unas a las otras, hasta configurar la frase necesaria.
    Mu buenas tardes

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