Apenas le faltaba el último examen y en dos días M. cogería las vacaciones de Navidad; esas fechas cada año más odiosas, por todo lo que significaban y todo lo que suponian en su delicado estado de ánimo.
Decidió tomarse un respiro y relajarse como mejor sabía hacer. Ya era hora de seguir escribiendo aquella historia que le había recomendado el psicólogo como la mejor de las terapias para tratar de recuperar la cordura, porque
- Crear historias es una de las mejores formas de dejar salir los fantasmas y los deseos escondidos, decía aquel hombre tan interesante...
- Vale, "a ver" ( si supieras cuánto te echo de menos....) por dónde íbamos.....sí, aquí está:
[ El temporal azotaba toda la región desde hacía dos días.
-Cariñoooooooo, qué haceeeees? anda, baja, que ya están los espagueti.!!!..Baja que con este frío se quedan congelados en un pis pas!!!
-Voyyyy.
Elena respiró la última bocanada de aire frío, empapado de humedad, de olores distintos que la tormenta removía, dentro y fuera de ella, en esa necesidad que sólo el mar podía aliviar.
-Ya estoy aquí...huele a gloria, mmm, qué hambre!!
- Pero si estás empapada !!!... anda, ven, quítate eso y ponte este chaleco mío. Ufff, por dios, estas helaíta, eh. Pero eso se te quita en un momento porque, jajaja, mira por dónde, ¿ sabes, cariño ? creo que se me ha ido la mano con la pimienta.
-No pasa nada, de verdad, tú sabes que me encanta mirar las olas y estos días son espectaculares.
- Sí pero también sé que, cuando coges un simple resfriado, eres una enferma malisima, que luego no hay quien te aguante, no?
-jajjaaj, valeeeee, sí, si ya sé que, para variar, tienes toda la razón del mundo. Ojalá fuera yo tan práctica como tú.
- Espero que no, a mí me encantas así, como eres. Qué más quisiera yo que tener algo más de imaginación y ser menos aburrido.. mmmmm, esto está buenisimo, eh.
-Sí, si es que eres un maridito irresistible, siempre lo digo, jajaja y no eres aburrido. Ya te lo dicho muchas veces. Eres.....lógico, pulcro, trabajador, en fin, lo que cualquier mujercita podría esperar..una joya, vamos....¿ me das un beso, guapo?
Mientras se arrojaba en sus brazos grandes, en esa sensación de hogar que siempre buscó en él, a lo lejos, se oía, en los últimos ventanales, el sonido de las olas, llamándola de nuevo, golpeando casi las mismas bases de la casa. El rugido era levemente amenazador.
- ¿Has cerrado todas las ventanas ? la verdad es que casi da miedo estar aquí cuando tú no estás y hace este tiempo.
-Sí, mientras tú inventabas monigotes he hecho de amo de casa perfecto...jajaja
Otra cosa no sé, pero limpio y previsor sí que lo soy...no te parece?
-Jaaja, desde luego, eres un caso Andrés, tú te lo guisas y tú te lo comes, eh. Qué razón tenía mi hermano cuando decía que se pirraba por un ejecutivo, con esa fuerza, esa seguridad que desprendían, ese poderío de hombre-hombre, jajajaja
-Será por eso que tu hermanito siempre me cayó bien, a pesar de lo tocón que era, jajja, con esas manos tan largas.....
(dos años ya.......) Una sombra de tristeza pasó veloz por su mirada, pero decidió recomponerse y no estropear aquel momento especial con Andrés.
-Bueno, pero lo hacía de broma. Ya sabes...en realidad eras su ídolo. Lo de las manos, pues ya sabes que somos así, una familia de tocones, jajaja, pero, vamos, él sabía que no tenía nada que hacer contigo, que ya me encargaba yo de recordarle que tú eres de MI absoluta propiedad,...o...¿quizá no?- dijo poniendo cara de pilla.
-Pero bueno- dijo Andrés haciéndose el ofendido - qué es eso que has dicho? irme yo con otra? para qué, teniéndote a ti, so guapa? mmmmm, qué rica que estás, más que los espagueti, muá, muá, muá, reguapa !!
-jajjaa, anda, que se va a enfriar.
Y miraba su risa franca y espontánea, esa alegría natural que tanto envidiaba, esa facilicidad para estar bien, tal como era, tal como venía la vida, sin demasiado complicarse ni pararse a analizar las eternas preguntas de sus instalaciones.
Tenía claro que Andrés seguía siendo ese hombre encantador que la conquistó, y, sobre todo, que el tiempo hacía sus estragos.
Ella si había cambiado y las cosas, a pesar de la calma aparente de todas las superficies, ya no eran lo que siempre soñó.
( Por dios, Elena! - seguía hablando sola para sí misma, en secreto, sin que él pudiera siquiera imaginar el más leve atisbo de zozobra en el vaivén subterráneo de su corazón - ya se sabe que los años transforman el enamoramiento en cariño o en Amor, dependiendo de las relaciones, la gente., las cosas que pasan.....mil cosas, vamos. Y no se puede aspirar a imposibles. La vida es así, no? por lo tanto, deja de comerte el coco con estupideces, de una puta vez, joder!! )
Sin embargo, ahora que había accedido gustosa al cambio que le propuso Andrés, que habían conseguido fortalecer aún más el vínculo que les unía, a Elena seguía faltándole....( la verdad es que sí.... estoy bien así, lo quiero, lo quiero muchisimo.....si algo le pasara.....no lo soportaría. Porque, qué hostias!!! es mi marido....)
El mar gallego, majestuoso desde aquella maravillosa casa, en uno de los paisajes más bellos que imaginar pudiera, la impresionaba, la aturdía, la dejaba sin habla, pero, al mismo tiempo, como siempre que se permitía un momento de respiro, constituía ese motor que removía su alma, sin piedad, sin recato, sin contención alguna.
Las olas enfurecidas contrastaban con su mar Mediterráneo, que seguía imaginando, como si aún estuviera en su rincón alicantino. Y, sobre todas las cosas, inevitable, irremediablemente, volvían a traerla a su memoria.
La imagen de María, cuando le decía adios mientras ella se alejaba en un taxi, suspirando profundamente porque, por fin, habían terminado aquel encuentro que fue casi una obligación.
Y mientras su figura se percibía cada vez más pequeña sobre el marco de la Plaza, ella pretendía borrar, no sólo cualquier rastro de aquel día, sino la más leve representación de sus ilusiones mutuas. Todo aquello que la lejanía diluía en la retina, de la misma forma que la distancia aliviaba sus atormentadas divagaciones sobre el panorama de su vida.
Quizá aquello fuera fruto de la imperiosa necesidad de demostrarse que M. era una persona de lo más normal, a la que podía, y debía, decirle adios, como a cualquiera de sus múltiples y entusiastas buscador@s de autógrafos.
Ese día la sonrisa de aquellas fotografías llegó hasta ella en toda su realidad. Le pareció más triste, más verdadera quizá que todos los sueños que su dueña despertaba.
Se repetía a sí misma, "¿ves? no es nadie especial, es una chica estupenda, sí, pero nada más.
He hecho muy bien en venir a verla, y, sobre todo, en demostrarme que no pasa nada, que quiero a Andrés, lo quiero mucho, que ya no tengo edad para soñar locuras".
Las primeras gotas de lluvia sobre el cristal delantero del taxi la sumergieron aún más en la recapitulación de memorias que afloraban sin permiso: le trajo la emoción, las risas de aquellas sonrisas recortadas, las que M. había inventado como un juego, seduciéndola sin saberlo, procurando hacerla reir con sus ocurrencias.
Un escalofrío atravesó su estómago, como si el cuerpo la avisara.
Y en un solo segundo, cuando se volvió a mirarla, algo muy profundo se resquebrajó; apenas podía divisar ya el punto lejano que llegó a ser M.
Era como si, a medida que el taxi avanzaba, el castillo de sus sueños se fuera desmoronando, paso a paso, en la lentitud dolorosa de contemplar la propia muerte.
Renunciar a M. era renunciar a sí misma. Y Elena siempre fue lo suficientemente inteligente como para no engañarse demasiado en las cosas esenciales.
Trasladar la residencia a Galicia por el trabajo de Andrés había sido un acto desesperado que ella, con todas sus energías, quiso definirse a sí misma como prueba irrefutable de amor marital, ese "dedicarle todo", cuando ni siquiera había tenido valor para confesarle sus miedos, sus dudas, sus sentimientos de soledad, la desolación de sus largas ausencias y cuánto lo había necesitado.
Pero, de nuevo, ella, siempre ella, volvía a emerger, saltándose todas las barreras, hacia la más clara e inequívoca superficie, los latidos acelerados de su corazón, desarbolando, como sólo M. lo había conseguido, todos los diques artificiales que había levantado a su alrededor.
Desde el principio, y en las voces que su propia autocensura no lograba callar, supo que daría igual si se quedaba en Alicante o se iba detrás de él.
La dedicación entusiasta de Andrés por su trabajo, los continuos viajes de aquí allá, en confluencia con los suyos propios, no iban a transformar radicalmente la frecuencia de sus encuentros, punto fundamental para una deseada progresión de la relación hacia lugares más seguros; hacia esa clase de "estabilidad" que su amordazado corazón estaba pidiendo a gritos, tan inútil como desesperadamente.
-Claro, jajjaja, así cualquiera - le decía M. en los primeros tiempos- Cómo no vais a tener ganas de veros, si es que no estaís juntos nunca... menudo matrimonio el tuyo, eh, ¿peleas? pocas, claro, jajaajaj .
Sinceramente, creo que no aguantaría yo algo así ni por todo el dinero del mundo.
Además, no es por ná eh, pero digo yo que..¿se parece algo tu matrimonio a lo que tanto pregonas en tus instalaciones? - soltó casi arrepintiéndose al instante, porque aquello era un auténtico golpe bajo.
Por cierto. - casi lo arregló enseguida - me ha dicho Ana que su amiga Isa le ha pedido seriamente un cambio, una renovación en toda regla. Se acordó de ti porque dice que para la empresa sería hacer algo distinto, eso de publicar los story board de tus instalaciones. Elena, ¿me estás escuchando?... vale, veo que no.
La mirada de Elena fue muy significativa de su ausencia, sus frecuentes idas y venidas a la tierra de los demás mortales.
María le sonrió porque conocía muy bien aquella forma de volar hacia el infinito.
Pues resulta que piensan en proyectos multidisciplinares, que aunen las distintas artes. Cuando Ana le habló de tu caso, el de una artista polifacética, se mostraron muy interesados.
- (...)
Qué pasa? por qué pones esa cara? se que eres una buena escuchadora, pero, encanto, no me digas que te he dejao mudita...jajjaa
- Pero......
- Yo creo que es una idea genial. Para ti sería una forma más de difundir tus esculturas por todo el mundo. Ya sabes que no es una empresa cualquiera.
Además, podrías presumir ante tus estirados colegas de ser una artista plástica flexible, tan carismática como para que, incluso una multinacional de prestigio, se interesara por ti.
- Eso es una tonteria, María, no sería el primer caso de escultor-dibujante de cómics. Porque lo mío sería algo así. Anabel dice que ni se me ocurra compararme con los auténticos dibujantes, que lo mío son ¡¡tebeos de aficionada !! jajajaaj, y cuánta razón tiene.
Son simples explicaciones de la instalación, que es lo que cuenta.
- Pero como tú eres mu lista, mi niña, pues resulta que lo habrás hecho con un pelin de arte, no?
- jajjaa, anda ya...exagerá. Que va a ser verdad eso que dicen de los andaluces....
- ¿exagerá yo? jajaja, anda que no, jjajaa. Ya sabes que eres la fuente principal de mis exageraciones....mmmm, si es que estás.....ufff, vale, vale, no me mires así.....jajajja
-Así....¿cómo? - sonando, una vez más, como cantos de sirenas que a M. se le colaban hasta el fondo, hasta los últimos rincones de su sistema nervioso....
Bueno, a lo que iba. Me voy al extremo de la habitación porque, si ahora mismo tuviéramos aquí una cámara de esas que ponen en los garages, esto iba a parecer un flagrante caso de acoso, basado en lascivas miradas de la mundialmente famosa....¿sigo?.....jaajja
- Jajjajaja, vaaaaleeeee, tú ganas....mmm, qué lástima, hoy que estoy lanzaíta y se me han caído todas las tonterías de la timidez......tú te lo pierdes.....
-Te aseguro, encanto, que esto no va a quedar así, pero, por tu bien, terminemos antes esta conversación sobre tu futuro.
Sigo: si no hubiera story boards, con lo farragosa que eres, encanto, cualquiera entendía lo que están contando tus esculturas, jajajaa, bueno, anda, no pongas esa carita, ya sabes que, hagas lo que hagas, yo sí que te leo como si viera tu alma.., mmmm.
Y aprovechó para darle uno de esos besos incendiarios que a Elena le devolvían la ilusión de ser amada porque, cuando estaban en la misma habitacion, rara vez podía aguantarse M. las ganas de tocarla, de respirarla, de sentirla....
- Elena, cariño, qué piensas? me tienes en ascuas, cuando te pones tan así, tan en tu limbo, me quedo muy intrigado, es como si no pudieras oirme, ¿ nos vamos a la cama ? anda....que me he dejado sitio para el postre.....jaajaja
- jajjajaa, vale, pues ya veremos si te lo has ganado, eh ( Uffff, esto no puede seguir así, tengo que sacarte de mi cabeza...como sea...)
A lo lejos, el mar se había calmado y , así, como permanente marco sonoro de su vida, guardián de su conciencia, dejaba en suspenso la eterna retahila, dándo una pequeña tregua a ciertas verdades que se hundían en el alma de Elena, como puñales, como heridas demasiado profundas para ser ignoradas tanto tiempo.
El horizonte se abría, con esa brevedad de los mapas del tiempo norteños, donde nunca sabes cuándo volverán las nubes para robarte los claros.
Ella se dejó amar por la inmensa ternura de Andrés, ese hombre siempre distinto a los demás, lleno de atenciones, pequeños detalles que le hacían la vida mucho más llevadera y agradable.
Alguien a quien - cada día lo tengo más claro- quería con toda el alma.
A lo lejos, la tormenta se había recrudecido y ella, en la duermevela de los sueños intranquilos, escuchaba el desconsolado llanto del mar sobre sus ventanas. ]
-Cariñoooooooo, qué haceeeees? anda, baja, que ya están los espagueti.!!!..Baja que con este frío se quedan congelados en un pis pas!!!
-Voyyyy.
Elena respiró la última bocanada de aire frío, empapado de humedad, de olores distintos que la tormenta removía, dentro y fuera de ella, en esa necesidad que sólo el mar podía aliviar.
-Ya estoy aquí...huele a gloria, mmm, qué hambre!!
- Pero si estás empapada !!!... anda, ven, quítate eso y ponte este chaleco mío. Ufff, por dios, estas helaíta, eh. Pero eso se te quita en un momento porque, jajaja, mira por dónde, ¿ sabes, cariño ? creo que se me ha ido la mano con la pimienta.
-No pasa nada, de verdad, tú sabes que me encanta mirar las olas y estos días son espectaculares.
- Sí pero también sé que, cuando coges un simple resfriado, eres una enferma malisima, que luego no hay quien te aguante, no?
-jajjaaj, valeeeee, sí, si ya sé que, para variar, tienes toda la razón del mundo. Ojalá fuera yo tan práctica como tú.
- Espero que no, a mí me encantas así, como eres. Qué más quisiera yo que tener algo más de imaginación y ser menos aburrido.. mmmmm, esto está buenisimo, eh.
-Sí, si es que eres un maridito irresistible, siempre lo digo, jajaja y no eres aburrido. Ya te lo dicho muchas veces. Eres.....lógico, pulcro, trabajador, en fin, lo que cualquier mujercita podría esperar..una joya, vamos....¿ me das un beso, guapo?
Mientras se arrojaba en sus brazos grandes, en esa sensación de hogar que siempre buscó en él, a lo lejos, se oía, en los últimos ventanales, el sonido de las olas, llamándola de nuevo, golpeando casi las mismas bases de la casa. El rugido era levemente amenazador.
- ¿Has cerrado todas las ventanas ? la verdad es que casi da miedo estar aquí cuando tú no estás y hace este tiempo.
-Sí, mientras tú inventabas monigotes he hecho de amo de casa perfecto...jajaja
Otra cosa no sé, pero limpio y previsor sí que lo soy...no te parece?
-Jaaja, desde luego, eres un caso Andrés, tú te lo guisas y tú te lo comes, eh. Qué razón tenía mi hermano cuando decía que se pirraba por un ejecutivo, con esa fuerza, esa seguridad que desprendían, ese poderío de hombre-hombre, jajajaja
-Será por eso que tu hermanito siempre me cayó bien, a pesar de lo tocón que era, jajja, con esas manos tan largas.....
(dos años ya.......) Una sombra de tristeza pasó veloz por su mirada, pero decidió recomponerse y no estropear aquel momento especial con Andrés.
-Bueno, pero lo hacía de broma. Ya sabes...en realidad eras su ídolo. Lo de las manos, pues ya sabes que somos así, una familia de tocones, jajaja, pero, vamos, él sabía que no tenía nada que hacer contigo, que ya me encargaba yo de recordarle que tú eres de MI absoluta propiedad,...o...¿quizá no?- dijo poniendo cara de pilla.
-Pero bueno- dijo Andrés haciéndose el ofendido - qué es eso que has dicho? irme yo con otra? para qué, teniéndote a ti, so guapa? mmmmm, qué rica que estás, más que los espagueti, muá, muá, muá, reguapa !!
-jajjaa, anda, que se va a enfriar.
Y miraba su risa franca y espontánea, esa alegría natural que tanto envidiaba, esa facilicidad para estar bien, tal como era, tal como venía la vida, sin demasiado complicarse ni pararse a analizar las eternas preguntas de sus instalaciones.
Tenía claro que Andrés seguía siendo ese hombre encantador que la conquistó, y, sobre todo, que el tiempo hacía sus estragos.
Ella si había cambiado y las cosas, a pesar de la calma aparente de todas las superficies, ya no eran lo que siempre soñó.
( Por dios, Elena! - seguía hablando sola para sí misma, en secreto, sin que él pudiera siquiera imaginar el más leve atisbo de zozobra en el vaivén subterráneo de su corazón - ya se sabe que los años transforman el enamoramiento en cariño o en Amor, dependiendo de las relaciones, la gente., las cosas que pasan.....mil cosas, vamos. Y no se puede aspirar a imposibles. La vida es así, no? por lo tanto, deja de comerte el coco con estupideces, de una puta vez, joder!! )
Sin embargo, ahora que había accedido gustosa al cambio que le propuso Andrés, que habían conseguido fortalecer aún más el vínculo que les unía, a Elena seguía faltándole....( la verdad es que sí.... estoy bien así, lo quiero, lo quiero muchisimo.....si algo le pasara.....no lo soportaría. Porque, qué hostias!!! es mi marido....)
El mar gallego, majestuoso desde aquella maravillosa casa, en uno de los paisajes más bellos que imaginar pudiera, la impresionaba, la aturdía, la dejaba sin habla, pero, al mismo tiempo, como siempre que se permitía un momento de respiro, constituía ese motor que removía su alma, sin piedad, sin recato, sin contención alguna.
Las olas enfurecidas contrastaban con su mar Mediterráneo, que seguía imaginando, como si aún estuviera en su rincón alicantino. Y, sobre todas las cosas, inevitable, irremediablemente, volvían a traerla a su memoria.
La imagen de María, cuando le decía adios mientras ella se alejaba en un taxi, suspirando profundamente porque, por fin, habían terminado aquel encuentro que fue casi una obligación.
Y mientras su figura se percibía cada vez más pequeña sobre el marco de la Plaza, ella pretendía borrar, no sólo cualquier rastro de aquel día, sino la más leve representación de sus ilusiones mutuas. Todo aquello que la lejanía diluía en la retina, de la misma forma que la distancia aliviaba sus atormentadas divagaciones sobre el panorama de su vida.
Quizá aquello fuera fruto de la imperiosa necesidad de demostrarse que M. era una persona de lo más normal, a la que podía, y debía, decirle adios, como a cualquiera de sus múltiples y entusiastas buscador@s de autógrafos.
Ese día la sonrisa de aquellas fotografías llegó hasta ella en toda su realidad. Le pareció más triste, más verdadera quizá que todos los sueños que su dueña despertaba.
Se repetía a sí misma, "¿ves? no es nadie especial, es una chica estupenda, sí, pero nada más.
He hecho muy bien en venir a verla, y, sobre todo, en demostrarme que no pasa nada, que quiero a Andrés, lo quiero mucho, que ya no tengo edad para soñar locuras".
Las primeras gotas de lluvia sobre el cristal delantero del taxi la sumergieron aún más en la recapitulación de memorias que afloraban sin permiso: le trajo la emoción, las risas de aquellas sonrisas recortadas, las que M. había inventado como un juego, seduciéndola sin saberlo, procurando hacerla reir con sus ocurrencias.
Un escalofrío atravesó su estómago, como si el cuerpo la avisara.
Y en un solo segundo, cuando se volvió a mirarla, algo muy profundo se resquebrajó; apenas podía divisar ya el punto lejano que llegó a ser M.
Era como si, a medida que el taxi avanzaba, el castillo de sus sueños se fuera desmoronando, paso a paso, en la lentitud dolorosa de contemplar la propia muerte.
Renunciar a M. era renunciar a sí misma. Y Elena siempre fue lo suficientemente inteligente como para no engañarse demasiado en las cosas esenciales.
Trasladar la residencia a Galicia por el trabajo de Andrés había sido un acto desesperado que ella, con todas sus energías, quiso definirse a sí misma como prueba irrefutable de amor marital, ese "dedicarle todo", cuando ni siquiera había tenido valor para confesarle sus miedos, sus dudas, sus sentimientos de soledad, la desolación de sus largas ausencias y cuánto lo había necesitado.
Pero, de nuevo, ella, siempre ella, volvía a emerger, saltándose todas las barreras, hacia la más clara e inequívoca superficie, los latidos acelerados de su corazón, desarbolando, como sólo M. lo había conseguido, todos los diques artificiales que había levantado a su alrededor.
Desde el principio, y en las voces que su propia autocensura no lograba callar, supo que daría igual si se quedaba en Alicante o se iba detrás de él.
La dedicación entusiasta de Andrés por su trabajo, los continuos viajes de aquí allá, en confluencia con los suyos propios, no iban a transformar radicalmente la frecuencia de sus encuentros, punto fundamental para una deseada progresión de la relación hacia lugares más seguros; hacia esa clase de "estabilidad" que su amordazado corazón estaba pidiendo a gritos, tan inútil como desesperadamente.
-Claro, jajjaja, así cualquiera - le decía M. en los primeros tiempos- Cómo no vais a tener ganas de veros, si es que no estaís juntos nunca... menudo matrimonio el tuyo, eh, ¿peleas? pocas, claro, jajaajaj .
Sinceramente, creo que no aguantaría yo algo así ni por todo el dinero del mundo.
Además, no es por ná eh, pero digo yo que..¿se parece algo tu matrimonio a lo que tanto pregonas en tus instalaciones? - soltó casi arrepintiéndose al instante, porque aquello era un auténtico golpe bajo.
Por cierto. - casi lo arregló enseguida - me ha dicho Ana que su amiga Isa le ha pedido seriamente un cambio, una renovación en toda regla. Se acordó de ti porque dice que para la empresa sería hacer algo distinto, eso de publicar los story board de tus instalaciones. Elena, ¿me estás escuchando?... vale, veo que no.
La mirada de Elena fue muy significativa de su ausencia, sus frecuentes idas y venidas a la tierra de los demás mortales.
María le sonrió porque conocía muy bien aquella forma de volar hacia el infinito.
Pues resulta que piensan en proyectos multidisciplinares, que aunen las distintas artes. Cuando Ana le habló de tu caso, el de una artista polifacética, se mostraron muy interesados.
- (...)
Qué pasa? por qué pones esa cara? se que eres una buena escuchadora, pero, encanto, no me digas que te he dejao mudita...jajjaa
- Pero......
- Yo creo que es una idea genial. Para ti sería una forma más de difundir tus esculturas por todo el mundo. Ya sabes que no es una empresa cualquiera.
Además, podrías presumir ante tus estirados colegas de ser una artista plástica flexible, tan carismática como para que, incluso una multinacional de prestigio, se interesara por ti.
- Eso es una tonteria, María, no sería el primer caso de escultor-dibujante de cómics. Porque lo mío sería algo así. Anabel dice que ni se me ocurra compararme con los auténticos dibujantes, que lo mío son ¡¡tebeos de aficionada !! jajajaaj, y cuánta razón tiene.
Son simples explicaciones de la instalación, que es lo que cuenta.
- Pero como tú eres mu lista, mi niña, pues resulta que lo habrás hecho con un pelin de arte, no?
- jajjaa, anda ya...exagerá. Que va a ser verdad eso que dicen de los andaluces....
- ¿exagerá yo? jajaja, anda que no, jjajaa. Ya sabes que eres la fuente principal de mis exageraciones....mmmm, si es que estás.....ufff, vale, vale, no me mires así.....jajajja
-Así....¿cómo? - sonando, una vez más, como cantos de sirenas que a M. se le colaban hasta el fondo, hasta los últimos rincones de su sistema nervioso....
Bueno, a lo que iba. Me voy al extremo de la habitación porque, si ahora mismo tuviéramos aquí una cámara de esas que ponen en los garages, esto iba a parecer un flagrante caso de acoso, basado en lascivas miradas de la mundialmente famosa....¿sigo?.....jaajja
- Jajjajaja, vaaaaleeeee, tú ganas....mmm, qué lástima, hoy que estoy lanzaíta y se me han caído todas las tonterías de la timidez......tú te lo pierdes.....
-Te aseguro, encanto, que esto no va a quedar así, pero, por tu bien, terminemos antes esta conversación sobre tu futuro.
Sigo: si no hubiera story boards, con lo farragosa que eres, encanto, cualquiera entendía lo que están contando tus esculturas, jajajaa, bueno, anda, no pongas esa carita, ya sabes que, hagas lo que hagas, yo sí que te leo como si viera tu alma.., mmmm.
Y aprovechó para darle uno de esos besos incendiarios que a Elena le devolvían la ilusión de ser amada porque, cuando estaban en la misma habitacion, rara vez podía aguantarse M. las ganas de tocarla, de respirarla, de sentirla....
- Elena, cariño, qué piensas? me tienes en ascuas, cuando te pones tan así, tan en tu limbo, me quedo muy intrigado, es como si no pudieras oirme, ¿ nos vamos a la cama ? anda....que me he dejado sitio para el postre.....jaajaja
- jajjajaa, vale, pues ya veremos si te lo has ganado, eh ( Uffff, esto no puede seguir así, tengo que sacarte de mi cabeza...como sea...)
A lo lejos, el mar se había calmado y , así, como permanente marco sonoro de su vida, guardián de su conciencia, dejaba en suspenso la eterna retahila, dándo una pequeña tregua a ciertas verdades que se hundían en el alma de Elena, como puñales, como heridas demasiado profundas para ser ignoradas tanto tiempo.
El horizonte se abría, con esa brevedad de los mapas del tiempo norteños, donde nunca sabes cuándo volverán las nubes para robarte los claros.
Ella se dejó amar por la inmensa ternura de Andrés, ese hombre siempre distinto a los demás, lleno de atenciones, pequeños detalles que le hacían la vida mucho más llevadera y agradable.
Alguien a quien - cada día lo tengo más claro- quería con toda el alma.
A lo lejos, la tormenta se había recrudecido y ella, en la duermevela de los sueños intranquilos, escuchaba el desconsolado llanto del mar sobre sus ventanas. ]

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tengo una duda : quién escribe la historia, M de Maca o M de María ?.
ResponderEliminarMu buenas Alas, la historia la escribe M. de Maca. Uno de los personajes de su historia se llama, casualmente, M. de María.... ¿alguna duda más? jajjaa, chica lista, si sólo tienes una duda. Y digo yo, ¿será bueno provocar sólo una duda en l@s lector@s? no lo tengo yo mu claro......jajja
ResponderEliminarGracias por tus palabras.
Saluditos y buenas noches