Ayer, segundo día después de recibir las iluminadas medidas del ejecutivo ( oportunamente anunciadas durante la enajenación nacional que suele producir el "deporte" rey) medidas, no lo olvidemos, "contra la crisis" ( es decir, claramente a favor de los banqueros y los ladrones financieros, no sea que pierdan algo de su poder adquisitivo en el Ibex 35) fue un día, además de indignante, sobre todo... triste, uno de esos días en los que asistimos a hechos que pasarán a la Historia, ya no a la de este trozo de tierra que algunos llaman patria., sino a la de las injusticias y retrocesos en el devenir de libertades y estados de derecho.
El caso del juez Garzón, su anunciada suspensión de funciones, va más allá de las fronteras nacionales para convertirse en una barbaridad más contra lo que definimos como "imperio de la ley" o, simplemente, "justicia", ya no sólo la de un sistema judicial libre, independiente y objetivo, sino la más elemental de las justicias de andar por casa.
Que la ultraderecha española y sus infiltrados o camuflados partidarios, a estas alturas de la Historia, después de 35 años de la muerte del dictador, haya tenido, ya no el éxito sino la surrealista posibilidad de lograr expulsar de la vida judicial a quien los acusa; que eso ocurra hoy en día contra alguien que se ha limitado a ejercer su trabajo y que, cuando se ha equivocado ha rectificado, supone, de muchas formas, volver atrás bastante más allá de 35 años; a tiempos de barbarie y de miseria, no sólo para la gente de este país, sino, por extensión, para la condición humana.
Y a los que creemos en la necesidad de luchar por esos valores que ni prescriben ni pasan de moda, dícese de palabras que son mucho más que eso, porque son Libertad, Democracia o Justicia; nos da una auténtica paliza moral porque lo que creíamos superado hace mucho tiempo (pobres de nosotr@s, ilusos creyentes en una Historia siempre traicionera y voluble) vuelve a resurgir con fuerza y alevosía, como si efectivamente nunca pudiésemos bajar la guardia ante la amenaza de sombras y oscuridades acechantes, ante ese lado oscuro que tan bien definía Obi Wan, ante esa otra España de retrógrados infames que defienden siempre la impunidad de los poderosos y del dinero, por propio y mezquino interés, o, en el mejor de los casos, por ignorancia o incultura.
Y es que, volviendo al uso descarado de la noticia por parte del PP, de cara al voto futuro, se puede ser banquero y ser, naturalmente, de derechas. Pero ser obrero o asalariado y ser de derechas, eso... bueno.. tiene fundamentos dignos de ser estudiados desde muchos puntos de vista, entre ellos el sociológico.
En este punto, en los incendiarios años de la juventud, me sorprendía, me indignaba, me hervía la sangre sólo de pensar (y comprobar) que un trabajador cualquiera pudiera estar tan ciego de votar al enemigo, por decirlo de forma clara y visceral; a esos que apoyan, sin fisuras ni disimulo, el bien de los de siempre a costa de la miseria o la explotación de la mayoría.
El caso del juez Garzón, su anunciada suspensión de funciones, va más allá de las fronteras nacionales para convertirse en una barbaridad más contra lo que definimos como "imperio de la ley" o, simplemente, "justicia", ya no sólo la de un sistema judicial libre, independiente y objetivo, sino la más elemental de las justicias de andar por casa.
Que la ultraderecha española y sus infiltrados o camuflados partidarios, a estas alturas de la Historia, después de 35 años de la muerte del dictador, haya tenido, ya no el éxito sino la surrealista posibilidad de lograr expulsar de la vida judicial a quien los acusa; que eso ocurra hoy en día contra alguien que se ha limitado a ejercer su trabajo y que, cuando se ha equivocado ha rectificado, supone, de muchas formas, volver atrás bastante más allá de 35 años; a tiempos de barbarie y de miseria, no sólo para la gente de este país, sino, por extensión, para la condición humana.
Y a los que creemos en la necesidad de luchar por esos valores que ni prescriben ni pasan de moda, dícese de palabras que son mucho más que eso, porque son Libertad, Democracia o Justicia; nos da una auténtica paliza moral porque lo que creíamos superado hace mucho tiempo (pobres de nosotr@s, ilusos creyentes en una Historia siempre traicionera y voluble) vuelve a resurgir con fuerza y alevosía, como si efectivamente nunca pudiésemos bajar la guardia ante la amenaza de sombras y oscuridades acechantes, ante ese lado oscuro que tan bien definía Obi Wan, ante esa otra España de retrógrados infames que defienden siempre la impunidad de los poderosos y del dinero, por propio y mezquino interés, o, en el mejor de los casos, por ignorancia o incultura.
Y es que, volviendo al uso descarado de la noticia por parte del PP, de cara al voto futuro, se puede ser banquero y ser, naturalmente, de derechas. Pero ser obrero o asalariado y ser de derechas, eso... bueno.. tiene fundamentos dignos de ser estudiados desde muchos puntos de vista, entre ellos el sociológico.
En este punto, en los incendiarios años de la juventud, me sorprendía, me indignaba, me hervía la sangre sólo de pensar (y comprobar) que un trabajador cualquiera pudiera estar tan ciego de votar al enemigo, por decirlo de forma clara y visceral; a esos que apoyan, sin fisuras ni disimulo, el bien de los de siempre a costa de la miseria o la explotación de la mayoría.
Con estas medidas ultraconservadoras el partido... "socialista"...., "obrero".... deja sin argumentos a nuestra indeseable derecha, que, como última vuelta de tuerca a su desfachatez, en lugar de callarse la boca, pasa a ocupar verbalmente el papel de "bienhechora hermanita de la caridad", "en defensa de los más débiles"......serán hipócritas.....y no les da verguenza ninguna con tal de conseguir algún voto con semejante espectáculo, tipo reality show; sin embargo, lo más triste es que siempre habrá algún infeliz que los oiga y diga, "claro, claro, vamos a votarlos que nos están defendiendo".
Aysssss...(camarero..cuando pueda.. una tila, por favor.....)
Aysssss...(camarero..cuando pueda.. una tila, por favor.....)
Hoy, por encontrar factibles razones que impidan recurrir al imperio de la estupidez cuando un obrero o un asalariado vota a sus verdugos, creo que resulta más benevolente pensar en aquello que ya atribuían los primeros curas a ciertos infelices: "déjalos, si no saben lo que hacen").
Y es que, por mucho que pretendamos creer por pura comodidad, que no hay diferencia entre los unos y los otros, afortunadamente esto no es cierto.
Y es que, por mucho que pretendamos creer por pura comodidad, que no hay diferencia entre los unos y los otros, afortunadamente esto no es cierto.
Sigue habiendo una diferencia aunque nuestros políticos de "izquierda" parezcan empeñarse en demostrar lo contrario cuando no tienen la honradez de hacer honor a su originaria ideología.
Una vez más, y volviendo al tema principal de la entrada, asistimos a uno de esos episodios que nos devuelven la realidad flagrante de las dos Españas, pues a quién le parezca lo contrario, que me diga de dónde surge entonces el enfrentamiento entre los que defienden la impunidad del franquismo, esa hipócrita pretension de "olvidar para no remover heridas", frente a los que pensamos justo lo contrario....
Pero lo peor de todo el asunto Garzón, más allá de lo comentado, resulta ser la saña y la premeditación descarada ( sin reparos para mostrarse al resto del mundo) de la actitud de odios y envidias personales que se descubre con cada episodio del tema.
Una vez más, y volviendo al tema principal de la entrada, asistimos a uno de esos episodios que nos devuelven la realidad flagrante de las dos Españas, pues a quién le parezca lo contrario, que me diga de dónde surge entonces el enfrentamiento entre los que defienden la impunidad del franquismo, esa hipócrita pretension de "olvidar para no remover heridas", frente a los que pensamos justo lo contrario....
Pero lo peor de todo el asunto Garzón, más allá de lo comentado, resulta ser la saña y la premeditación descarada ( sin reparos para mostrarse al resto del mundo) de la actitud de odios y envidias personales que se descubre con cada episodio del tema.
Impedir que los vencidos encuentren una salida digna a la derrota no está nada nada bonito; en este caso, obstaculizar la salida del juez impidiendo que se busque otro trabajo, legítima aspiración, dejando en suspenso la decisión, supone un ejemplo canallesco de hasta dónde entran en juego en este tema las cuestiones personales y, por tanto, dónde se queda la imparcialidad que requiere, inexcusablemente, la condición de los jueces y, por añadidura, del sistema judicial.
Ante esto, sigo preguntándome qué clase de sistema judicial "independiente" y "objetivo" tenemos que puede permitirse el lujo de dar estos espectáculos bochornosos contra uno de los ingredientes básicos de toda justicia, la imparcial objetividad.
Ante esto, sigo preguntándome qué clase de sistema judicial "independiente" y "objetivo" tenemos que puede permitirse el lujo de dar estos espectáculos bochornosos contra uno de los ingredientes básicos de toda justicia, la imparcial objetividad.
No tengo más remedio que repetirme y preguntar: cómo es posible que no existan mecanismos que impidan este tipo de actitudes por parte de los jueces o que, al menos, las invaliden, ante lo que, por hablar con propiedad, tiene toda la pinta de ser "presunto" ensañamiento.
Por otro lado, por una simple cuestión de generosidad o solidaridad en el trato con los vencidos, siempre hay que dejar al derrotado, como mínimo, una salida digna que respete a la persona, y, en este caso, además, su trabajo, su trayectoria como alto representante de tantas causas contra la injusticia.
Por otro lado, por una simple cuestión de generosidad o solidaridad en el trato con los vencidos, siempre hay que dejar al derrotado, como mínimo, una salida digna que respete a la persona, y, en este caso, además, su trabajo, su trayectoria como alto representante de tantas causas contra la injusticia.
La humillación es el abuso de poder de los dictadores y semejantes, de los que NO son justos ni generosos.
Por tanto, me vuelvo a preguntar, ¿qué clase de personas son aquellas que no respetan los mínimos de la decencia y la honradez en el trato con el otro? incluso en las capitulaciones de ciertas batallas ya centenarias se daba mejor consideración a los prisioneros de guerra.
Sin embargo, aunque pudiéramos estar tan alucinados como los compañeros de Garzón, a su salida de la Audiencia Nacional, no queda tiempo ni lugar para dejarse vencer por este mazazo del despropósito o la flagrante injusticia.
Pues secadas las lágrimas de rabia y de impotencia, sólo queda esperar a que, al menos el juicio vaya a ser algo decente, entre otras cosas por aquello de salvaguar la imagen internacional del país, siempre tan necesaria para las cuestiones económicas ( por la cuenta que nos trae...)
Sin embargo, aunque pudiéramos estar tan alucinados como los compañeros de Garzón, a su salida de la Audiencia Nacional, no queda tiempo ni lugar para dejarse vencer por este mazazo del despropósito o la flagrante injusticia.
Pues secadas las lágrimas de rabia y de impotencia, sólo queda esperar a que, al menos el juicio vaya a ser algo decente, entre otras cosas por aquello de salvaguar la imagen internacional del país, siempre tan necesaria para las cuestiones económicas ( por la cuenta que nos trae...)
La esperanza de los utópicos en los finales felices siempre será más fuerte que la miseria de ciertas actuaciones impresentables.
Eso espero. Como espero que el partido se remonte y se gane, finalmente, no por humillante goleada ( no sería inteligente desear algo así) pero sí con holgura y justa satisfacción.

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