En estos tiempos infames que atravesamos, cuando escuchas hablar o lees la opinión de, me atrevería a estimar, un porcentaje significativo del español medio, en referencia a la última medida "anticrisis" de nuestro "valiente" y "original" ejecutivo, me vienen una serie de pensamientos, pero, sobre todo, esa tristeza que se origina cuando compruebo, una vez más, qué influenciables, qué ilusos o qué naturaleza impregna a una parte considerable de este país que, una vez más, parece hacer honor a aquello de "tenemos lo que nos merecemos".
Que haya un colectivo importante de gente, ciudadana de a pie, que considera justa la bajada del sueldo de los funcionarios y que, además, estaría de acuerdo con el plan de austeridad anunciado por el Gobierno de reducción importante del colectivo, sigue desmostrando el nivel, ya no de educación, sino de inteligencia de quienes se dejan influenciar por las esferas de poder.
Todo eso cuando se ha demostrado que los responsables de la quiebra nacional NO son, naturalmente, los funcionarios o el currito de a pie, sino el capitalismo salvaje consentido por nuestros "democráticos" sistemas de organización social. Sin embargo, no parece la opinión pública muy descontenta con la medida.
Atacar precisamente con semejantes opiniones o actitudes una de las bases de esa democracia que pretendemos, la función pública, garante de la defensa de los servicios fundamentales de lo que llamamos hoy en día un país civilizado o desarrollado, sólo pueden hacerlo con premeditación y alevosía aquellos para los que la función pública será siempre un freno de control a sus demanes y fechorías.
Que haya un colectivo importante de gente, ciudadana de a pie, que considera justa la bajada del sueldo de los funcionarios y que, además, estaría de acuerdo con el plan de austeridad anunciado por el Gobierno de reducción importante del colectivo, sigue desmostrando el nivel, ya no de educación, sino de inteligencia de quienes se dejan influenciar por las esferas de poder.
Todo eso cuando se ha demostrado que los responsables de la quiebra nacional NO son, naturalmente, los funcionarios o el currito de a pie, sino el capitalismo salvaje consentido por nuestros "democráticos" sistemas de organización social. Sin embargo, no parece la opinión pública muy descontenta con la medida.
Atacar precisamente con semejantes opiniones o actitudes una de las bases de esa democracia que pretendemos, la función pública, garante de la defensa de los servicios fundamentales de lo que llamamos hoy en día un país civilizado o desarrollado, sólo pueden hacerlo con premeditación y alevosía aquellos para los que la función pública será siempre un freno de control a sus demanes y fechorías.
Pues sin funcionarios que, a riesgo de perder sus puestos por la comisión de irregularidades, impidieran que los políticos pudieran robar muchisimo más de lo que lo han hecho algunos, las arcas nacionales estarían en la bancarrota hace mucho tiempo ( eso lo sabemos todos los que hemos pasado por unas y otras Administraciones y hemos visto el funcionamiento interno, ese que hay más allá de la famosa ventanilla, por cierto, todo un mundo de experiencias completamente desconocido para los que hablan tan alegre como despectivamente de "los funcionarios").
De hecho, y siguiendo el hilo, una de las características de los estados no democráticos y/o no desarrollados es la falta de estructuras públicas que garanticen a sus ciudadanos los servicios necesarios mediante sistemas consistentes.
La función pública es la base imprescindible de nuestras modernas democracias y, como tal, debiera ser defendida a capa y espada por todos los ciudadanos, independientemente de que necesite reformas que eliminen la famosa frase de Larra, "vuelva usted mañana", que provocan ciertos garbanzos negros, afortunadamente minoritarios ( aquí nos topamos, por cierto, con esa costumbre tan española del "pagar justos por pecadores"...del poner etiquetas tan fáciles como poco sostenibles).
Quienes están encantados con la bajada de sueldo de los funcionarios (¿quizá porque no pudieron ganar una plaza en unas oposiciones, después de varios intentos?) hacen un flaco favor con su ignorancia al conjunto de la sociedad ( quizá ¿ por aquello de nuestra famosa "envidia nacional"?) y dan una muestra de insolidaridad total a una mayoría de trabajadores que cumple con sus obligaciones de la mejor manera, en condiciones muchas veces tan precarias como poco visibles al otro lado de la ventanilla; condiciones que, en ocasiones, son las que pueden originar ( que no justificar) la falta de "amabilidad" o "debida atención" de unos pocos entre una mayoría válida y profesional que tiene muy claro su papel de servicio al resto de la sociedad y su, digamos, "privilegiada" situación en un país donde el porcentaje de paro estructural siempre ha sido de los más elevados de la Unión Europea.
En estos tiempos, puede ser comprensible que la desesperación de muchos obnubile las luces de la mente y que se recurra a lo más fácil, a dejarse arrastrar por la idea de que aquello que hacen los que tienen el poder es lo mejor o lo único que se puede hacer para mejorar la situación actual.
Pero, a estas alturas, después de leer tantos artículos sobre los intríngulis económicos de la situación, cualquiera con honradez y sentido de la justicia podría darse cuenta de que, una vez más, como si no importara para nada el signo político del partido de turno, se ha cogido por el camino de siempre, el más fácil, el que no va a suponer objeción alguna, simplemente porque ( salvo con medidas, digamos, "griegas", tipo "quememos-el-parlamento" y aún así, ya veríamos) no hay forma de evitar la decisión de recorte de una nómina si quienes tienen en su poder su emisión así lo deciden unilateralmente.
De hecho, y siguiendo el hilo, una de las características de los estados no democráticos y/o no desarrollados es la falta de estructuras públicas que garanticen a sus ciudadanos los servicios necesarios mediante sistemas consistentes.
La función pública es la base imprescindible de nuestras modernas democracias y, como tal, debiera ser defendida a capa y espada por todos los ciudadanos, independientemente de que necesite reformas que eliminen la famosa frase de Larra, "vuelva usted mañana", que provocan ciertos garbanzos negros, afortunadamente minoritarios ( aquí nos topamos, por cierto, con esa costumbre tan española del "pagar justos por pecadores"...del poner etiquetas tan fáciles como poco sostenibles).
Quienes están encantados con la bajada de sueldo de los funcionarios (¿quizá porque no pudieron ganar una plaza en unas oposiciones, después de varios intentos?) hacen un flaco favor con su ignorancia al conjunto de la sociedad ( quizá ¿ por aquello de nuestra famosa "envidia nacional"?) y dan una muestra de insolidaridad total a una mayoría de trabajadores que cumple con sus obligaciones de la mejor manera, en condiciones muchas veces tan precarias como poco visibles al otro lado de la ventanilla; condiciones que, en ocasiones, son las que pueden originar ( que no justificar) la falta de "amabilidad" o "debida atención" de unos pocos entre una mayoría válida y profesional que tiene muy claro su papel de servicio al resto de la sociedad y su, digamos, "privilegiada" situación en un país donde el porcentaje de paro estructural siempre ha sido de los más elevados de la Unión Europea.
En estos tiempos, puede ser comprensible que la desesperación de muchos obnubile las luces de la mente y que se recurra a lo más fácil, a dejarse arrastrar por la idea de que aquello que hacen los que tienen el poder es lo mejor o lo único que se puede hacer para mejorar la situación actual.
Pero, a estas alturas, después de leer tantos artículos sobre los intríngulis económicos de la situación, cualquiera con honradez y sentido de la justicia podría darse cuenta de que, una vez más, como si no importara para nada el signo político del partido de turno, se ha cogido por el camino de siempre, el más fácil, el que no va a suponer objeción alguna, simplemente porque ( salvo con medidas, digamos, "griegas", tipo "quememos-el-parlamento" y aún así, ya veríamos) no hay forma de evitar la decisión de recorte de una nómina si quienes tienen en su poder su emisión así lo deciden unilateralmente.
Pero a nadie debe escapársele que ni es el camino más efectivo ni el más justo.
Porque sí hay alternativas que no se han tomado y que seguro ya hemos leído todos [un solo ejemplo, que estaré encantada de celebrar cuando llegue (y llegará): teniendo en cuenta que estamos en un estado laico, sería el momento más oportuno para acabar, de una vez por todas, con todas las de la ley y con mucha más justificación, si cabe, dada la situación actual, con el escandaloso trato de privilegio, por tanto ilegal, de la confesión católica en un estado que dice ser laico; con el sostenimiento contínuo de las creencias de una parte de la población no sólo mediante el pago de los profesores de religión con el dinero de todos, sino con los generosos aportes del gobierno "socialista". Que me explique alguien: 1.- En qué cabeza cabe eso, qué justificación se puede esgrimir? acaso hay una casilla en el irpf que permita elegir "a otros cultos no católicos"? acaso se apoya económicamente al resto de las religiones que ya existen en el país?; 2.- Por qué tenemos los ateos que sostener en cuanto contribuyentes al erario público de un estado laico algo con lo que estamos en total desacuerdo? algo que no forma parte de las obligaciones de un estado laico?. Quien quiera seguir creyendo en dios y/o en la Iglesia, o en demás dioses y santos, que lo pague por su cuenta, no con el dinero de tod@s. Y que el dinero de todos sirva para el conjunto de la sociedad y el beneficio de todos, no sólo para una parte de la misma, cometiendo desigualdad de trato con respecto a otros cultos y sin posibilidad alguna de que se respete la libertad del contribuyente no sólo de no creer sino de negarse a sufragar una o varias religiones].
En estos momentos, después del paréntesis, la reforma del sistema financiero, las medidas contra el gran capital son tan necesarias como ineludibles ( siempre lo han sido, por cierto) si bien es verdad que, dentro de las vías ortodoxas, hay que hacerlas con cierta mesura, casi con pies de plomo, argumentan los expertos, para evitar que los ricos se lleven los dineros a los paraísos fiscales ( la otra vía sería muy parecida a la Revolución Francesa y, claro, parece que no sería plan eso de que, por decir lo primero que me viene a la mente, la cabeza del representante de la patronal, por poner un ejemplo tan "descabellado" como impactante, no por ná, andara rodando por ahí... no por dios, que no nos olvidemos, somos un país que presume de ser "desarrollado"...y, además, estamos, afortunadamente, en contra de la pena de muerte. Mira por dónde tenemos también cosas buenas....menos mal...)
Entonces....¿será por esto por lo que dice el gobierno que no es el momento de subir los impuestos a los que más tienen? si no es ahora, cuándo será, cuando hayamos salido de la crisis a costa de los de siempre?
Además, volviendo al tema principal de esta entrada, se le olvida al común españolito de a pie que el funcionario es también un trabajador a sueldo, que trabaja todos los días, cuando le corresponde, por un sueldo que, aunque fijo para toda la vida ( por cierto, no todos los empleados públicos han tenido oportunidad de ganar su plaza, consuélense algunos....), suele ser mucho más bajo que el de la empresa privada, y que, por supuesto, no tiene dietas ni prebendas como los altos asesores o los políticos.
Éstos, mejor dicho, la abundancia excesiva de los unos y los otros, son la verdadera plaga para la Administración Pública, pues, además de ganar sueldos de millonaria vergüenza, se dedican a promover, en muchos casos y sin escrúpulo alguno, subterráneas "administraciones" o sistemas paralelos de "gestión necesaria" para colocar a "quien conviene al interés público", duplicando y despilfarrando el dinero de todos ( léase ciertas Empresas Públicas, Institutos, Entes, etc etc.)
A éstos son a quienes habría que borrar del mapa para sanear la función pública, no al simple funcionario que hace su trabajo como cualquiera y que, con los recortes de personal anunciados por nuestro "imaginativo" gobierno tendrá cada vez más problemas para poder hacerlo como dios manda.
Entonces....¿será por esto por lo que dice el gobierno que no es el momento de subir los impuestos a los que más tienen? si no es ahora, cuándo será, cuando hayamos salido de la crisis a costa de los de siempre?
Además, volviendo al tema principal de esta entrada, se le olvida al común españolito de a pie que el funcionario es también un trabajador a sueldo, que trabaja todos los días, cuando le corresponde, por un sueldo que, aunque fijo para toda la vida ( por cierto, no todos los empleados públicos han tenido oportunidad de ganar su plaza, consuélense algunos....), suele ser mucho más bajo que el de la empresa privada, y que, por supuesto, no tiene dietas ni prebendas como los altos asesores o los políticos.
Éstos, mejor dicho, la abundancia excesiva de los unos y los otros, son la verdadera plaga para la Administración Pública, pues, además de ganar sueldos de millonaria vergüenza, se dedican a promover, en muchos casos y sin escrúpulo alguno, subterráneas "administraciones" o sistemas paralelos de "gestión necesaria" para colocar a "quien conviene al interés público", duplicando y despilfarrando el dinero de todos ( léase ciertas Empresas Públicas, Institutos, Entes, etc etc.)
A éstos son a quienes habría que borrar del mapa para sanear la función pública, no al simple funcionario que hace su trabajo como cualquiera y que, con los recortes de personal anunciados por nuestro "imaginativo" gobierno tendrá cada vez más problemas para poder hacerlo como dios manda.
En cuanto a los efectos del recorte de sueldo en la tarea cotidiana.....jajjaajaja, no quiero ni pensar en las cosas tan divertidas que he escuchao...por ahí....
Dos detalles más a tener en cuenta por aquellos que, aunque encantados hoy en día, siguen soñando con ser funcionarios ( parece ser que la inmensa mayoría de los españoles, dicen las encuestas) : las oposiciones están abiertas a todo el mundo, si se cumplen unos requisitos tan sencillos como asequibles. Por supuesto, existe, perfectamente regulado, el acceso para discapacitados y la posibilidad de solicitar la conveniente adaptación para quien así lo requiera, en atención a la igualdad de todos ante la ley.
Dos detalles más a tener en cuenta por aquellos que, aunque encantados hoy en día, siguen soñando con ser funcionarios ( parece ser que la inmensa mayoría de los españoles, dicen las encuestas) : las oposiciones están abiertas a todo el mundo, si se cumplen unos requisitos tan sencillos como asequibles. Por supuesto, existe, perfectamente regulado, el acceso para discapacitados y la posibilidad de solicitar la conveniente adaptación para quien así lo requiera, en atención a la igualdad de todos ante la ley.
Tampoco estaría de más reflexionar sobre lo que se viene, mediante dos sabios refranes españoles: "quien mal le desea a su vecino, el suyo le viene de camino". "Cuando las barbas del vecino veas recortar, pon las tuyas a remojar".
Pero, ante todo, aunque sea por una simple cuestión de prevención e higiene, que esa maravillosa obra de ingeniería llamada cerebro, misterioso y desconocido prodigio del cuerpo humano, nos sirva para algo más que para llenar el cráneo. Que pensemos antes de dejarnos influenciar por lo primero que escuchamos. Que seamos críticos, especialmente en tiempos de miseria para no contribuir más a engrandecerla.
Dicen que ejercitar la mente, supongo que mucho mejor si es con buenas ideas, previene ciertas enfermedades mentales tipo Alhzeimer.
En fin, ni qué decir tiene que si alguien encuentrara el tema de debate interesante, que manifieste su opinión libremente: se admiten preguntas, comentarios o sugerencias de quienes estén a favor o en contra, que los intercambios de parecer siempre son interesantes.
Para ilustrar el tema, léase un artículo que me parece sensato y moderado en sus expresiones y que explica mucho mejor que yo algunas de las cosas en las que creo.
http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Funcionarios/elpepuespand/20100515elpand_4/Tes

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En fin, ni qué decir tiene que si alguien encuentrara el tema de debate interesante, que manifieste su opinión libremente: se admiten preguntas, comentarios o sugerencias de quienes estén a favor o en contra, que los intercambios de parecer siempre son interesantes.
Para ilustrar el tema, léase un artículo que me parece sensato y moderado en sus expresiones y que explica mucho mejor que yo algunas de las cosas en las que creo.
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