miércoles, 9 de septiembre de 2009

A vueltas con el miedo

Hoy toca, de nuevo, uno de esos fragmentos en los que nos invitan a ser valientes.
En una sociedad donde aún tienen tanta fuerza los valores de la competitividad agresiva, frente a los de la solidaridad generosa; donde los modelos educativos que la mayoría de ésta y de las anteriores generaciones hemos padecido, modelos que rara vez nos enseñaron a pensar o a sentir o a digerir y reincorporar con sabiduria aquello que sentíamos; donde primaba un sistema de premios y castigos regido por el miedo a no ser lo esperado, desde modelos autoimpuestos, absolutamente alejados de la propia elección personal; en una sociedad como ésta, que naturalmente, no tiene más remedio que estar enferma, con estos forzosos e involuntarios antecedentes de una mayoritaria parte de los individuos que la conformamos, no está de más recordar los efectos nefastos de ese tirano del que tanto se sigue abusando, para tantos aspectos de la vida cotidiana, o dícese de algo llamado miedo.
Cito, otra vez, a esta mujer que tan sensatamente me parece que habla y escribe, con un pequeño articulo del ADN de hoy.
Habla del miedo al fracaso, y con él, de cómo podemos renunciar a oportunidades o a toda una vida entera, por inseguridades, temores o la más pura de las humanas cobardías.
Alguien dijo algo así como: "prefiero mil veces pedir perdón si me equivoco antes que dejar de hacer aquello que espero y deseo". Y es que si tod@s l@s human@s hubiéramos actuado en base a certezas, aún estaríamos en la Edad de Piedra.

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2 comentarios:

  1. De acuerdo con lo que comentais las dos.
    El miedo existe. Por muchas razones, que una de ellas o la más verdaderaa sea la de Acomodarnos en la poltrona de la facilona certidumbre no lo discuto.
    Aunque también es cierto que hay miles de casos con miles de causas ( y no digo que sea el mío, porque yo quizá estoy más bien en el lado de la facilona certidumbre ).
    Tendía que tratarse entonces caso por caso, aunque también sé que la comodidad ganaría la partida.( Que es lo que creo que sabeis las dos ).

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  2. A veces los peores miedos no se sustentan en la comodidad sino en algo relacionado: esa inseguridad aplastante sobre nosotros mismos,esa baja autoestima por la que nos anulamos o castigamos, convencidos de que ni merecemos la felicidad ni somos capaces de alcanzarla con nuestros propios medios. Entonces, sólo queda, como única esperanza de cambio, la ayuda profesional.
    Saluditos y buenas noches

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