sábado, 21 de noviembre de 2009

Sueños de noviembre, sueños de Amor ( II)


Aquel día, como en una de esas repentinas espontaneidades, M. decidió que haría algo para fomentar el pensamiento en sus jóvenes alumnos, algo que a ella le habría encantado disfrutar en sus tiempos de Facultad.

- ....y no teneis más que observar el siguiente enlace. Pero antes, os contaré dónde está la conexión con la naturaleza del Arte y, por tanto, con la propia capacidad para asimilar la belleza que contemplan nuestros ojos y su consecuente transposición a los otros.
Quizá el rigor y la profesionalidad de un buen crítico estén íntimamente relacionados con su facilidad para ser un transmisor de emociones, sentimientos y similares estados del alma, latentes no sólo en la obra artística, sino en la propia vida, siempre vibrando, subterránea a nuestro alrededor, siempre en movimiento a nuestro lado, día a día, en todas las cosas de nuestra existencia.

Las imágenes pueden ser impactantes para algunos de vosotr@, si os da asco la sangre o no estais acostumbrados a ver la totalidad de elementos que configuran los milagros de la vida, hecha de espíritu, de inteligencia, de emoción, y, también, de materia, de fluidos y rojas texturas, a veces poco aptas para...diriamos.. "gente delicaíta"... jajaja.

Quedaís avisados pero creo muy necesario que nos dejemos de pamplinas y seamos valientes, pues el paso número 1 de trabajo para vosotros será vivir la vida, en todas sus dimensiones, sentir su miseria y su grandeza, y, sólo así , podreis aspirar a conseguir una transmisión auténtica de la experiencia personal.

De todas formas, no os asusteis, eh, que estoy viendo unas caritas......recordad, que ya hemos visto algo de lo que se conoce como "arte bruto"...pues eso.

Ya me direis, por ejemplo, como parte del ejercicio, si veis alguna similitud o no y por qué.


http://echandola.com/videos/video-del-nacimiento-de-un-elefante/


Ahora, después de asistir a un momento como éste, os dejaré diez minutos sol@s, para que os quedeis en silencio, con los ojos cerrados, recordando la sencillez, casi majestuosa de la mamá elefante, su calma casi inaudita, durante el parto, su silencio, su completo estoicismo ante lo que para la mayoría del género femenino, humano, resulta ser un momento doloroso y muy diferente al resto de los demás días de la vida.

Un momento no precisamente marcado por el silencio.

El ejercicio de hoy consistirá en contar, como si hubiérais asistido a la contemplación de lo que habitualmente llamamos "obra de arte", cuáles han sido vuestras impresiones, vuestras emociones. Bien como fenómeno individual, bien por contraposición a la experiencia de un parto humano, si es que algun@ ha tenido ya esa suerte.
Seguramente habréis observado cuánta similitud existe en las operaciones de estímulo para que el bebé, sea humano, sea animal, empiece a respirar por sí mismo, con sus propios pulmones, en ese simbólico tortazo que nos despierta de un mundo entre algodones, después de haber aterrizado de forma brusca, nunca mejor dicho, de cabeza, contra el suelo de la Tierra.
También l@s niñ@s, antes del parto hospitalario, y hace mucho tiempo, nacían de esta forma,cuando las madres parían en cuclillas, posición que , por cierto, defienden hoy en día much@s matrones frente la antinatural del potro ginecológico.

Aprovecho para hacer unas llamadas en mi despacho y vuelvo en díez minutos.

Los largos pasillos de la vieja Fábrica de Tabacos estaban silenciosos durante las clases y sólo el retumbar de sus zapatos se oía como el instrumento solista de una pelicula sonora habitual. Las obras del metro, inundando toda la ciudad, alterando su ya de por sí frágil equilibrio nervioso.
- Ufff, qué descanso por dios...
Entró en su castillo de paz y soledad, aquel lugar donde todo la devolvía a otros días, con la sola contemplación de aquel trozo de cielo que se colaba por la claraboya , cada vez que se recostaba en la butaca.
La memoria decidió martillear una vez más sus momentos de respiro y le desbarató los planes telefónicos.
Ahora el cielo lucía tan azul y luminoso, tan completamente diferente que el cambio de paisaje había operado una transformación en los efectos mañaneros.
Hacía ya tres horas que M. atravesaba su puente trianero, entre una niebla poco cerrada que dejaba entrever las formas del paisaje. De manera que todo emergía recordándole otros tiempos, aquellos en los que había enviado a Esther una vedutta veneciana, maravillosa acuarela de Turner, que tanto le había recordado el paisaje mañanero.





Antes de llegar a la otra orilla se había parado un momento para contemplar tanta belleza: pudo ver cómo el río despedía las ráfagas de humedad hacia arriba, sobre el fondo verde de los árboles de la ribera, ahora que sólo el recuerdo fotográfico del pintor permitía imaginar las desvaídas líneas del horizonte. Respiró profundamente toda la humedad y se sintió viva.

La gente corría hacia sus trabajos, sin prestar la más mínima atención y, una vez más, la memoria le trajo aquella conversación con Esther, donde ella le revelaba qué extraña y lejana se sentia, en aquellos momentos, de la gente que conocía, que no sabían ni podían apreciar la sorpresa de las estaciones, el dibujo caprichoso de las nubes sobre el cielo, sobre ese azul mediterráneo tan común a las dos; los colores de una flor, por muy diminuta que surgiera entre los verdores del cesped o la cualidad de una brisa marina.
Cuando conoció a Maca, Esther dejó de sentir aquella soledad del artista.
Para M. los fenómenos de la naturaleza eran la fuente básica de la belleza y quienes no sabían o podían disfrutar de las cosas más sencillas y más grandiosas que nos ofrecía eran gente a las que, literalmente, compadecía de forma solidaria.
- Que lástima, qué tristeza no contar con la mínima sensibilidad para poder disfrutar con el espectáculo continuo de la naturaleza.
Observar una y otra vez los detalles de la vida de pingüinos en los confines de un mundo helado; los procesos de apareamiento de los animales salvajes, que a ella le recordaban siempre, con una sonrisa absolutamente canallesca, qué parecidos eran los especímenes masculinos de unas y otras especies animales en sus esforzados caminos hacia la más elemental de las cópulas; la ternura y la aparente crueldad hacia los vástagos( -qué lastimita da ver cómo los echan del nido, decía su abuela); toda esa enseñanza infantil de tantos documentales procuró en ella un amor apasionado por el desarrollo de la vida en sus formas más primitivas, que para M. era fuente de sabiduría permanente , independientemente de que, pensaba ella, no todas las personas mostraran líneas claras de distinción con respecto a la condición animal.
Se acordó del bocinazo de aquel energúmeno porque había tardado algo más en cruzar el paso de peatones, distraída como iba pensando en sus cosas.
- Serás animal...con perdón de los animaleeeesss...
- ajjajajjaja, recordó la carcajada de Esther
- anda Maca, no seas mala, cómo se te ocurre pensar eso de forma seria.
- Que no? si por mí fuera, vamos, si pudiera con una varita mágica, le quitaba de momento su orgullosa condición de "persona" y lo convertiría en un cerdito para que experimentara, sólo durante un mes, su verdadera condición.
- jajjjajaja
-Vamos, que tanto hablar de la equidad de dios repartiendo dones y virtudes para toda la Humanidad y luego te encuentras cada caso que no tienes más remedio que pensar, "Jo,macho, a éste se te olvidó darle el toque divino, eh..."

-Anda, anda, no me seas irreverente, que no quiero ni pensar en tu próxima vida. A ver si la cerdita vas a ser tú, no? jajaajaa

- Jaajjaja, sí? eso querrías? segura?...entonces..tú, ¿te revolcarías conmigo en el barro? - le dijo M. acercándose a su cuello, a la altura del oído, casi con un susurro impregnado de Armani.
-mmmmmm, - no pudo evitarlo y se le escapó aquel sonido, nunca mejor dicho, tan primitivamente animal, que a M. le llegó hasta las más húmedas profundidades
- Uf, Maca, por dios, que puede entrar alguien...
-Pero chica, si no he hecho nada. Sólo te he hecho una pregunta algo insinuante, porque, aunque ni siquiera necesito que pronuncies las palabras mágicas, hoy no me has dicho, aún, que me quieres como yo te quiero a ti.
M. no sabía nunca, a posteriori, de dónde sacaba esa chulería casi casi rallana en lo valiente cuando el deseo de Esther provocaba en ella reacciones absolutamente impensables para su controlado comportamiento.

- Pero..
Esther la miraba tan alucinada, no se esperaba algo así de la Maca dulce y casi prudente que ella imaginaba al leer sus cartas.

- Te lo preguntaba con otras palabras, para que no te sintieras presionada: ¿ me concedería usted, la famosa artista de instalaciones mundialmente famosa, el honor de revolcarse, eternamente, por los enfangados caminos de esta vida, a la búsqueda viajera e incansable, siempre apasionante, del más maravilloso lugar donde criar unos cuantos cerditos tan guapos como tú?
- jajajaja, payasa, siempre serás mi payasa preferida - dijo ella, en ese tono bajito que l@s tímid@s usan para hablar de sus recónditas emociones, mientras se acercaba, de nuevo, a M. para darle un beso rápido, en aquel privado de un restaurante solitario; eso sí, como no podía ser menos, con vistas a un Mediterráneo agitado, con aires de tormenta , previsiones de arbolada y marejada, casi a juego con los disparatados latidos de un corazón desbocado, lleno de tantas cosas que M. no sabía cómo pudo controlar esas ganas tremendas de fundirse con ella, ese impulso irresistible de tocarla, de rozar su piel centímetro a centímetro, de mirar el fondo de sus ojos, para asistir al espectáculo de contemplar el alma de aquella mujer , alguien que se había adueñado de ella, como si sólo esa fuera la finalidad última de una vida entera, día y noche, noche y día, hasta los últimos grados de locura o sinrazón.
Aquel beso "casto", como les gustaba bromear en sus conversaciones, estaba tan lleno de amor contenido, le transmitió tantas cosas a Maca, que cuando Esther volvió a su asiento tuvo que ir al baño para escapar, aunque sólo fuera un momento, de aquella avalancha que atravesó su alma e incendió su cuerpo, con la más delicada ternura, la más inocente de las caricias, y la pasión sofocada de Esther, transmitiéndose, muy a su pesar, en un solo gesto.
(- ufff, Esther, no sé si podré soportar estar a dos palmos de ti, saber que, aparentemente, tal como dicen tus palabras y tus actitudes, ya "no quieres nada" conmigo.
Saber que no estás enamorada de ese hombre y que, aun así, has decidido quedarte con él...saber que, aunque tú ya no sientes verdadero Amor, él sigue tocándote y tú sigues intentando conformarte con la seguridad de lo conocido....uffff, Amor, hay veces en que, sinceramente, te compadezco...
)
Abrió la ventanita del baño y respiró, con ansia, una vez más, todo el aire que le faltaba para recomponer algo los trozos del alma.

-riiiiiiiiiiiinng, riiiiiiiiiiiiiiiing, riiiiiiiiiiiiiiiing - el teléfono la devolvió, una vez más a la realidad. Miró el reloj y salió corriendo. Los diez minutos se habían transformado en media hora y estaría a punto de llegar el profesor de Barroco, aquel capillita infumable que, a estas alturas del siglo XXI, pretendía reducir la complejidad de los siglos de Oro al despliegue facilón de la omnipresente Semana Santa, pretendiendo hacer todo un alarde de innovación metodológica "ambientando mis ponencias" con las consabidas marchas de cornetas y tambores

- En fin...

Suspiraba mientras corría como una exhalación, pensando, en uno de sus arranques de ilusa total, que el espíritu de Bolonia quizá trajera algo nuevo a los aires de renovación que, supuestamente, transformarían la enseñanza superior con un marchamo de calidad y excelencia...



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2 comentarios:

  1. Ay maca!.
    Cuándo se dará cuenta esta mujer ?,jeje.

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  2. Mu buenos días anónim@, que hace una mañana estupenda para no trabajar....A preguntas guasonas, respuestas guasonas...Y es que, en cuanto que sería interesante conocer tu teoría sobre el desarrollo de la "historia" que cuentan mis ficciones, dime, estimad@ anónim@, ¿ querrías compartir tus posibles cábalas con el resto de nosotr@s? estás invitad@ a participar libremente; ya sabrás que, como parte esencial de sus características, este blog es "territorio anónimo" por excelencia, jajaaa, y puedes seguir comentando, sin problema, pues, podría decirse, nunca mejor dicho, y felizmente para ti, que estás en tu casa....( recomiendo, como siempre, a mis estimad@s anónimos la autonumeración, que luego no hay forma de entenderse....)
    Saluditos, expresiones y, como hago siempre con mis singulares anónim@s, que tanto motivo de inspiración me provocan, te agradezco tu intervención, te doy la bienvenida y, naturalmente, te animo a seguir participando, seas...quien...seas... y es que, por otra parte, no hay cosa más estimulante y fructífera para soltar la mente sin riendas que recibir el comentario de alguien completamente desconocid@ ( aparentemente) sobre cuya imagen o personalidad puedes decidirlo todo: desde la forma de su nariz al tono de voz de la persona real, las pequeñas arrugas de su gesto al sonreir o esa singular manía de ordenarlo todo en línea recta...aysss, me callooooo, jaajja, lo que yo diga, anónim@, que ya me estoy imaginando hasta el lugar de nacimiento y todo, eh, ajaaja. Quién sabe, a veces hay descripciones tan reales en nuestra mente que pueden ser más poderosas que la propia realidad, no te parece? más preguntas? noooo, jajaj, creo que ya tienes bastantes respuestas, que espero te hagan sonreir como a mí, pues de casi todo se puede sacar buen humor, no crees? ( Aysss, que se ha colao la cuarta de cuatro preguntas-respuestas, que espero hayan respondido a tu guasona pregunta...)

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