8 de Noviembre de 2009, un año antes: la invitación
Y, de nuevo, llegó noviembre, ese momento trascendental, símbolo de identidades otoñales, también de diferencias de carácter, si bien casi pudiera pensarse que ciertos elementos humanos se hubieran puesto de acuerdo para que ellas vinieran al mundo con tan poca distancia. Casi, diríase, como si estuvieran "predestinadas al encuentro".
Hacía poco que M. había visto una de esas películas romanticonas, de sobremesa de domingo, sin demasiada enjundia, pero aquella idea de la botella, llena de palabras y rumbo a ese no sé dónde, como el último gesto de pervivencia de ciertos amores, le pareció casi una obra de arte moderna, llena de cualquier posibilidad de interacción con l@s otr@s.
Imaginó mil formas de escribir su mensaje y otras tantas al ser recogida por unas u otras personas. Su perpétua timidez casi le hizo desechar la idea como un resorte instantáneo: ¿enseñarle a cualquiera sus más recónditas pasiones ?
- que va, hombre- eso era casi un sacrilegio para alguien como ella. ¿ pedirle a cualquier desconocid@ que contestara la carta como si fuera Esther?
-Si ella pudiera verme estaría riéndose divertida y me lo echaría en cara, juguetona, como en mis puntos flacos....
En ese momento M. pensaba que el conjunto de electrónicas posibilidadas, eminentemente anónimas, recibidas al correo facilitado para semejante experimento, sería la puerta abierta a las muy diversas opiniones de otras personas sobre los elevados mecanismos del corazón.
Y es que, aparte de vivirlo y disfrutarlo, el Amor y sus inmensidades era su tema preferido de trabajo.
El leiv motiv de sus clases, la excusa que ponía una y otra vez, bajo las distintas apariencias del Arte y la búsqueda de una metodología que no sólo no aburriera a las sillas sino que hiciera pensar a sus alumn@s, frecuentemente estaba presidida por la más poderosa de las emociones humanas.
Arte, Belleza y Amor, esas tres palabras cuyos contenidos se escapaban a definiciones, enciclopedias o incluso al desarrollo de toda una vida entera, comprendían en si mismas los tres pilares de su mundo, pues para M. todo se contenía en ellas a modo de maravillosa sinfonía multicolor.
Hiciera lo que hiciera, sus pasos iban encaminados a explorar las íntimas, complejas y asombrosas relaciones que definían, más allá de una mirada superficial, los grandes misterios de la más sencilla vida humana.
A veces, cuando Esther inundaba su mente día y noche, cuando le llegaba una de esas rachas de días sin noches, de noches sin día, M. sólo podía intentar sobrevivir a aquella avalancha de tristeza o desesperación, mucho más intensa que sus habituales estados de "depresión".
Entonces, Arte y Belleza dejaban de existir y agradecía el más simple de los gestos que la cotidianeidad pudiera ofrecerle para sobrellevar aquel peso, ese nudo que se le formaba en la garganta, que le apagaba la mirada como si tuviera 20 años más, y sólo la pérdida de consciencia pudiera aliviar en algo semejante paliza de emociones sin contener.
Cuando salía súbitamente de ese pozo sin fondo recuperaba sus ansias de luchar, renacía de sus cenizas y volvía de nuevo a la carga.
Y se lo ocurría hacer esa clase de tonterías que sólo la gente enamorada no considera una cursilada. Y ella, hiciera lo que hiciese, estaba irremediablemente enamorada.
- Escribir mensajes en una botella... ¡¡ por díos Maca !! cuándo vas a dejar de hacer el imbécil, cariño?
-jjaaja, desde luego....¿ te he dicho ya que eres mi torturadora preferida? esa sutileza... esa delicadeza en poner adjetivos.... esa levedad con la que el más etéreo de los poetas quedaría anulado.....¿sigo? jajja,
-Jajajjaj, eres un caso sin solución pero, aún así, sabes que te quiero.
-Si, sí, claro, y también sé que hay amores que matan, no? jajajaja
-jajjaja, sí, pero tú y yo somos corderitas al lado de esa bruja que sigue en tu cabeza y que no te deja vivir.
- Te prohibo que hables así de ella-dijo M. completamente seria.
Además, te había contado lo de la botella como un divertimento. Esperaba que te gustara y te pareciera una idea estupenda.
Y M. reconoció, una vez más, esa mirada irónica que sólo la ceja alzada de Ana podía componer con tal contundencia que provocaba en ella una carcajada automática.
- Jajjaja, cuántas veces te he dicho que no me mires así, que me partooooo, ajjajja
- Por dios, Maca, ¿ no has hecho ya suficientes locuras por llamar la atención de esa mujer? es que, a estas alturas, ¿ no eres capaz de aceptar que nunca te quiso? si de verdad eso hubiera sido así, las cosas habrían sido muy distintas.
- Ella está distraída con sus montañas de trabajo y, además, no está bien. Eso me lo dice el corazón.
Ana la miraba con cara de resignación.
-Bueno, volviendo a la botella, creo que sería una de las mayores tonterías que podrías hacer. Pero vamos, muy propio de ti y tus fantasías sin remedio.
No quiero ni acordarme de lo que tú y yo sabemos muy, pero que muy bien...
El gesto de Ana fue la chispa que avivó la llama y M. empezó a reirse como hacía tiempo no lo conseguía. No sabía cómo lo hacía pero Ana sólo necesitaba mirarla con la más ligera pretensión de seriedad y ella empezaba a partirse, sin remedio.
- ¿sabes? me encanta ser tu hazmerreir pero no ne digas que sigues en la mismas. Me dirás que aquello no fue nada y que cualquiera se coge una borrachera un viernes santo para acabar pregonando el amor delante de la iglesia del Gran Poder, a viva voz, y, sobre todo, casi como te trajo tu madre al mundo....
- jajaajjja no, no me lo recuerdes, que cuando se lo conté a Esther no se lo creía, pero fue uno de esos momentos que nunca olvidaré. Su risa , su alegría, sus emociones en un solo segundo....todo se quedó en mí para siempre. Nos reímos tanto de aquello, en aquel marzo maravilloso....
- Bueno, bueno, no te me pongas nostálgica que no es eso de lo que iba esta charla. Te decía que el asunto botella no te pegaba a estas alturas de tu supuesta "madurez"....jajaja, si es que............
- Pero...¿ por qué no? no tengo nada de perder y, quién sabe, a lo mejor obtengo respuesta al apartado de correos...
A lo mejor incluso la recoge ella....que dice F. que lo último que debemos perder es la esperanza- La cara de Ana era un poema- y todavía no tengo terminado el mensaje, que tú sabes que me cuesta mucho resumir. He escrito tantas cosas porque cuando imagino que le hablo todo me sale a borbotones.
-Ya, claro, pero eso es hablar sola, como los locos, vamos.
Así pasaron el resto de la tarde, riéndose de mil cosas, y llorando a lágrima viva, especialmente M., cuando, de nuevo, volvían a salir ciertos momentos que, aún, se le clavaban en el alma, con esa puñetera tristeza, tan traicionera como invencible, sin dejar recodo alguno para la escapatoria.
Ana, como siempre, le prometió leer el "mensaje", aquel mensaje tan especial que M. le entregó como si fuera uno de los últimos sorbos de agua en medio de un desierto demasiado cruel.
La imagen de la sequedad le devolvió la del búcaro andaluz. Y con ella, aquel verano tórrido.
M. se recordaba a sí misma el día que, finalmente, pudo salir andando por la puerta del hospital. Había prometido cuidarse y pensar en "curarse de Esther", le había dicho el médico.
Ella, por no escucharlo, le dijo que sí a todo, mientras pensaba "qué sabrás tú de mi o de ella....serás prepotente, con esa bata blanca que todo lo sabe y esa falta de humanidad....hablar así de Esther, como si fuera una enfermedad...imbécil...."
Sí, le había dicho a tod@s que de ahora en adelante no volvería a pensar en ella. Que haría todo lo que estuviera en su mano "para rehacer su vida," para "volver a ser la de antes..."- por dios, Macarena, hija, que nos has dao un susto de muerte, eh, a tu padre por poco le da algo - que sí, mamá, que no te preocupes, que esto no volverá a ocurrir."
La ráfaga de aire cálido, casi inaudito para ser noviembre, le trajo aires de lluvia y con ella, volvió al presente. Miró a Ana, que seguía tomando el sol en la terraza, como un caracol. Sonrió, con la agradecida emoción de saber que, literalmente, estaría con ella, fuera con su lengua rápida, dejándola casi sorda con uno de esos gritos espontáneos, o con el apoyo permanente en correos y llamadas de teléfono..
- Ya sabes, encanto que vendria a verte muchas más veces pero, chica, los que no somos ricos como la niña, que está todito el santo día cogiendo aviones, tenemos que atravesar Andalucía en tren, de una punta a otra. Menudo coñazo...
Una vez más estaría ahí, aunque sólo fuera para comentarle sus frecuentes lapsus con los acentos en ciertas construcciones silábicas que M. confundía , en repentinos prontos de dislexia. Después que M. consiguió vencer sus habituales reservas para transmitir, incluso a una de sus mejores amigas, todo ese torrente subterráneo que fluía, secreto y poderoso, bajo las aparentemente calmadas aguas de la superficie.
Querida Esther,
Espero que estés bien y que, mis palabras vuelvan a impregnar tu día aunque ni siquiera abras esta carta.
He dejao de escribirte correos porque puedo suponer que tus viajes al extranjero te tendrán "felizmente" atareada.
No, no voy a bronquearte de nuevo a este respecto, tranquila.
Sé que nada de lo que yo te dijera podría afectarte, por variados motivos y razones, entre ellos que eres terca como una mula cuando te empeñas en algo.
Bueno, como siempre que llegamos a este momento del mes, cuando ya habrás celebrado tu cumple y el mío está a punto de llegar, me hago a mí misma el regalo de escribirte. Sé que prometí no hacerlo, sé que prefieres volcarte en tus instalaciones y olvidarte de la vida social, pero, a estas alturas, sigo sin poder imitar tu admirable capacidad para eliminar aquello que "no procede".
En otras palabras, aún no he conseguido eso del "no pasa nada, todo eso ya está olvidado".
Como, curiosamente, jajaja, nuestras madres, por lo que parece, hicieron el amor, casi casi al mismo tiempo, para que fuéramos niñas de otoño ( espero que tu cumpleaños haya sido feliz), vuelvo a recordarte con más fuerza, si cabe, en estas fechas que desearía borrar del calendario.
Antes de conocerte, para mí siempre fue un día sinónimo de magia, de ilusión, de velas y paquetitos, de besos, abrazos y canciones.
Una fiesta llena, no sólo del día concreto, sino de esas pequeñas cosas que anhelamos como parte de un hipotético bienestar.
Cuando desapareciste, también se fue ese sentido festivo del paso del tiempo, de la evidente demostración de que seguimos viv@s, a pesar de todo y de tod@s.
De repente, se transformó, junto al día de Reyes, en ese hueco flagrante que nadie puede siquiera adornar, esa carencia que no se compra con dinero, esa ineludible tristeza que ninguna tarta encendida puede reparar a pesar de la sonrisa de obligado compromiso.
No quería confesártelo, pero, en realidad, me da casi pánico que llegue ese día porque sé, a ciencia cierta, que el vacío volverá a inundarlo todo, de forma omnipresente, en ese grado con que duele, desde la lejanía, lo que más amamos, todo eso que sigo buscando y anhelando, esperando eternamente a que vuelvas a ser real.
Inevitablemente, hagan lo que hagan mis múltiples pseudorazones de intelectual, volverán a aflorar las emociones contenidas, los suspiros silenciados y esa mirada perdida que tanto hace reir a mis compañeros.
- "ey, Maca, despierta chica, que cualquiera diría que has vuelto a enamorarte....a ver si miras por dónde vas, eh "- y yo me reiré con ellos, por su gracia y por su cariño, por ese agradecimiento hacia los que están pendientes de mí.
En realidad preferiría que no lo hicieran, porque sólo al saber que me quieren me siento casi obligada a no hacerlos sufrir.
Es lo mismo que me pasa cuando voy a Jerez. Allí soy la "chica perfecta", esa empalizada sin grietas, sin resquicios ni temblores.
Soy una mentira permanente, para que no me hagan preguntas, para poder repetir ante el mundo "tranquila, que no pasa nada, todo está bien, todo va a seguir bien, lo tengo todo controlado" (sólo tú y yo sabemos que nada de eso podrá ser cierto mientras no te recuperes a ti misma y vuelvas a mí).
Sé que podré seguir viviendo, como cualquiera, y quizá sólo los más inteligentes percibieran la verdadera naturaleza de semejante "vida".
Lucharé, como es mi obligación, por hacer todas esas cosas que alguna vez me hicieron feliz, recuperaré con el tiempo mis clases de dibujo, mis muchas salidas "de culturilla", jjajaja, y los días y las noches pasaran más o menos de forma, casi dijéramos, agradable, incluso divertida, o poco pesados para el espíritu.
Pero, a estas alturas, nada podrá impedir que mi implacable claridad sepa la verdad. Sé, con la rotundidad de las cosas verdaderas, que nada podrá conseguir que te borre de mi memoria. Sé, con la importancia terrorífica de semejante seguridad, que siempre serás mi paraíso en la tierra, por muy lejana o imposible que pueda sentirte y vivirte.
Y, ahora, a pesar de que el tiempo nos lleva paso a paso hacia el final del camino, sé, con certeza inapelable, esa que sólo la madurez otorga a veces, que quizá pase a formar parte de ciertas estadísticas sentimentales, de esas que hacen los psicólogos para definir el estado de felicidad de una sociedad.
En realidad, este cumpleaños será uno más de esos años en los que, por unas u otras causas, ni siquiera la intensidad de los profiteroles, sí, claro, sé que te acordarás, esos que descienden como un cálido reguero de elixir afrodiasíaco, como recuerdo de otros días y otras emociones; ni siquiera eso podrá aliviar el frío helado que inunda mis días y mis noches.
De nuevo, como si ya te conociera al llegar a este mundo, sé que te echaré tanto de menos que será toda una trabajera simular que no pasa nada, que sólo mi corazón siente este vacío que es un mar inmenso.
Sólo un pequeño detalle, quizá el único a tener en cuenta, consiguirá evitar que caiga en la más fácil de las autolamentaciones: la elección consciente de emplear considerables dosis de energía en procurar no disgustar a aquell@s que me quieren.
Había pensao en hacer una de esas fiestas con el mayor número de gente posible para pasar gran parte de su recorrido saludando, hablando, respondiendo, escuchando, y, por supuesto, bebiendo todo el champagne del mundo, que dicen que un día es un día, no crees? si no fuera así, bueno, estaré muy muy entretenida con mis habituales ocupaciones, ya sabes tú muy bien que esa es una de las mejores formas de desconectarnos de nuestras más escandalosas e improcedentes emociones.
Quizá tenga suerte y nadie se percate de aquello que habitará en los subterráneos del alma. Y me evito mil preguntas.
Ya tengo alguna que otra experiencia en este tema del disimulo.
Sabes que me pongo mi fachada imponente y chuleta y listos, "aquí no ha pasao ná".
Pero toda esta parrafada de Calimero, Amor, no es gratuíta.
Aprovecho, una vez más, la ocasión de invitarte a estas mis sureñas latitudes., con esta tarjeta de cumpleaños que sólo tú y yo podemos entender. Como si estuvieras esperando a la orilla de cualquier océano este mensaje alado, que sólo se desplegará en pleno significado al contacto de tu mirada. Como si en sueños pudieras seguir escuchando mis palabras, esas que navegarán incansables por miles de kilómetros, anhelando la tierra firme .
Te invito, así, de nuevo, a recordar, fruto de los acontecimientos, que sigues siendo demasiado cobarde, como tantos artistas llen@s de grandes ideales, tan ausentes de su propia forma de vivir que siguen sobreviviendo en completa contradicción con todo aquello que tan bien pregonan los personajes de sus numerosas obras.
Hemos discutido infinidad de veces sobre la ética del artista en relación a su trabajo y siempre me diste la razón, te acuerdas?
Quiero aprovechar, una vez más, Amor, para recordarte que no estás cumpliendo para nada con tus sueños de felicidad. Que tu vida, muy a mi pesar, sigue siendo un completo desastre en el área personal ( ni siquiera necesito confirmarlo para sentirlo, y ojalá me equivocara) y que me habías prometido poner todos tus esfuerzos para recuperar la libertad de tu alma.
Que una vez me pediste que esperara, que comprendiera y te apoyara. Sigo aquí, con más energías, si cabe, que aquel día, porque sé que en el Amor no todo es un camino de rosas.
Te escribo por dos grandes motivos. Primero, porque mi corazón y mi alma, huérfanos de tus risas y tus lágrimas, vuelven a invitarte a volver a casa. Segundo, porque, naturalmente, sé que ni siquiera leerás esta carta, perdida entre los confines de tu atarracada playa y, así, aprovecho para soltar parte de mis quejas y mis lamentos, en esta botella cómplice y juguetona, que surcará mil mares antes de llegar a tus arenas.
¿ Te conté que el psicólogo de mi hermano dice que lo mejor para no criar un cáncer es soltarlo todito pa fuera? jajja, ya sé que eso es un auténtico coñazo para quien escucha pero...chica... por si acaso, no? y, digo yo, qué menos se puede esperar de quien una vez te quiso que al menos escuche de vez en cuando tus quejas y tus caídas al inframundo?
jajja ayssssss, que ya lo sé, que estoy hecha una quejica de marca mayor y que eso no está nada nada bonito.
Bueno, como hoy es domingo y vengo del bar de la esquina, que hemos tenido la primera celebración, pues no importa mucho cuántas barbaridades o quejas haya dicho, verdad que no?
Sé que, aún así, vas a disculparme, casi casi seguro.....jajajaaja
No te molesto más, ni te quito más tiempo, que sé que no tienes tiempo que perder con tus negocios de artista-ejecutiva....
Besitos, guapisima, como tú los necesites....( espero acertar y poner esta boca-boquita donde sea necesario, que ya te digo que estos me han puesto medio piripi...)
M. , con esa ironía incombustible, a prueba de cementerios y demás solemnidades de esta vida, incluso se reía sola imaginando la hipotética cara de una Esther que algún día llegara a leer semejante retahila de penalidades y quejidos.
Pero de pronto le llegó la brisa fría de noviembre. Y se arrepentía. Se daba cuenta de que sonaba patética, como alguien que casi había llegado a ese punto del desastre amoroso, impulsándol@ a quemar los últimos cartuchos de lo que algun@s llaman "dignidad" humana.
El problema número 1 de Maca es que ella, a pesar del paso del tiempo, seguia férreamente convencida de que Esther, dormida como la Bella Durmiente, en un mundo alejado de la realidad de sus propios sentimientos, despertaría algún día de esa inopia sentimental que le impedía ver sus verdadera naturaleza y, para cuando eso ocurriera, ella quería estar allí.
Macarena Wilson quería ser, de nuevo, esa princesa encantadoramente azul que asistiría a lo que ella consideraba un espectáculo incomparable, contemplar cómo los ojos de Esther volvían a ver la luz del sol, mientras su mirada, parte esencial del conjuro mágico, quedaría definitiva e irremediablemente anclada a la suya.
Su hiperbólica imaginación, llena de fantasías infantiles y mil leyendas sobre el "amor inmortal", precisamente esa capacidad de estar en un guindo, que la facultó para aprehender las más recónditas emociones de Esther, a través de sus maravillosas instalaciones, unida a ciertas dosis de inteligencia analítica y lúcida (eso sí, aplicable sólo al terreno intelectual); todo ese cúmulo pervivía en ella con la fuerza asombrosamente contradictoria de los seres complejos.
Para cuando se arrepintió de haber escrito semejante derroche de "victimismo" espontáneo, corrió hacia el punto más lejano del espigón.
Consiguió divisar la botella, se lanzó al mar. Pero no pudo alcanzarla.
Las olas la impulsaban con fuerza hacia la tierra y el agua estaba tan fría que temblaba de pies a cabeza cuando puso los pies sobre la orilla.
-Ufff, brrrrrrrr, qué fríóooooo, rehostias !!! mare miaaa, uffff, los muertos de....uf, uf, uf, qué frioooooooooooooooo,
P.D. n 1. Sólo espero que, para entonces, cuando mis palabras lleguen a ti, especialmente esas que siempre son necesarias, no seas demasiado dura en su lectura.
Que la rabia y el dolor de sentirte descubierta una vez más no te alejen de mí, más aún de lo que ya lo estás.
P.D. n 2. Cuando el chocolate descienda, como un reguero cálido salpicado de nata y guinda, recordaré tus pornográficas expresiones al paso de cada confitería; y eso me servirá para sonreir con ganas.
Cuando el champagne inunde la sangre, tú irás en él, obnubilando el sentido de la prudencia y soltando, aún más si cabe, esta lengua rápida que, jajjaaa, ya sabes tú lo que me pasó en el viernes de Dolores, que un poco más y me meten en la Sevilla-2 por escándolo público en tan señalado día.....jajajajaja
Cuando vuelva a mirar el cielo estrellado, antes de caer muertecita de cansancio en horizontal, bueno, estoy segura de que sabes lo que pensaré.
Así es que, sin más, espero que muy pronto no sean necesarias esta clase de singladuras para que hagas algo tan fácil como aceptar una sencilla invitación de cumpleaños.Que digo yo que de aquí al 21 tienes más que suficiente, no? aysss,jajjaa
P.D. n 3. Más besitos, guapa, y feliz cumpleaños, aunque sea algo atrasado( un día de estos te contaré los lios que me traigo ahora....jajaajja)
(Que sueñes cosas bonitas, que es muy tarde y Ana me está mandando todita clase de toques al móvil. Dice que como yo soy más rica que ella, que le cuente algo, que esta noche está insomne...)
Y de nuevo, casi como una retahila, M. se durmio soñando con ella, con su nombre, con todo ese cúmulo de esencias que su corazón rebosaba a espuertas, con las palabras que ella siempre asociaría al canto de la vida, reverdecida, recuperada, llena de las mil posibilidades que confiere el Amor...
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
( Antonio Machado: a un olmo seco)
Nota: los nombres de los personajes son un homenaje a la serie Hospital Central, de la cual proceden)

A este lado del Paraíso by noviembres is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 3.0 España License.
Y, de nuevo, llegó noviembre, ese momento trascendental, símbolo de identidades otoñales, también de diferencias de carácter, si bien casi pudiera pensarse que ciertos elementos humanos se hubieran puesto de acuerdo para que ellas vinieran al mundo con tan poca distancia. Casi, diríase, como si estuvieran "predestinadas al encuentro".
Hacía poco que M. había visto una de esas películas romanticonas, de sobremesa de domingo, sin demasiada enjundia, pero aquella idea de la botella, llena de palabras y rumbo a ese no sé dónde, como el último gesto de pervivencia de ciertos amores, le pareció casi una obra de arte moderna, llena de cualquier posibilidad de interacción con l@s otr@s.
Imaginó mil formas de escribir su mensaje y otras tantas al ser recogida por unas u otras personas. Su perpétua timidez casi le hizo desechar la idea como un resorte instantáneo: ¿enseñarle a cualquiera sus más recónditas pasiones ?
- que va, hombre- eso era casi un sacrilegio para alguien como ella. ¿ pedirle a cualquier desconocid@ que contestara la carta como si fuera Esther?
-Si ella pudiera verme estaría riéndose divertida y me lo echaría en cara, juguetona, como en mis puntos flacos....
En ese momento M. pensaba que el conjunto de electrónicas posibilidadas, eminentemente anónimas, recibidas al correo facilitado para semejante experimento, sería la puerta abierta a las muy diversas opiniones de otras personas sobre los elevados mecanismos del corazón.
Y es que, aparte de vivirlo y disfrutarlo, el Amor y sus inmensidades era su tema preferido de trabajo.
El leiv motiv de sus clases, la excusa que ponía una y otra vez, bajo las distintas apariencias del Arte y la búsqueda de una metodología que no sólo no aburriera a las sillas sino que hiciera pensar a sus alumn@s, frecuentemente estaba presidida por la más poderosa de las emociones humanas.
Arte, Belleza y Amor, esas tres palabras cuyos contenidos se escapaban a definiciones, enciclopedias o incluso al desarrollo de toda una vida entera, comprendían en si mismas los tres pilares de su mundo, pues para M. todo se contenía en ellas a modo de maravillosa sinfonía multicolor.
Hiciera lo que hiciera, sus pasos iban encaminados a explorar las íntimas, complejas y asombrosas relaciones que definían, más allá de una mirada superficial, los grandes misterios de la más sencilla vida humana.
A veces, cuando Esther inundaba su mente día y noche, cuando le llegaba una de esas rachas de días sin noches, de noches sin día, M. sólo podía intentar sobrevivir a aquella avalancha de tristeza o desesperación, mucho más intensa que sus habituales estados de "depresión".
Entonces, Arte y Belleza dejaban de existir y agradecía el más simple de los gestos que la cotidianeidad pudiera ofrecerle para sobrellevar aquel peso, ese nudo que se le formaba en la garganta, que le apagaba la mirada como si tuviera 20 años más, y sólo la pérdida de consciencia pudiera aliviar en algo semejante paliza de emociones sin contener.
Cuando salía súbitamente de ese pozo sin fondo recuperaba sus ansias de luchar, renacía de sus cenizas y volvía de nuevo a la carga.
Y se lo ocurría hacer esa clase de tonterías que sólo la gente enamorada no considera una cursilada. Y ella, hiciera lo que hiciese, estaba irremediablemente enamorada.
- Escribir mensajes en una botella... ¡¡ por díos Maca !! cuándo vas a dejar de hacer el imbécil, cariño?
-jjaaja, desde luego....¿ te he dicho ya que eres mi torturadora preferida? esa sutileza... esa delicadeza en poner adjetivos.... esa levedad con la que el más etéreo de los poetas quedaría anulado.....¿sigo? jajja,
-Jajajjaj, eres un caso sin solución pero, aún así, sabes que te quiero.
-Si, sí, claro, y también sé que hay amores que matan, no? jajajaja
-jajjaja, sí, pero tú y yo somos corderitas al lado de esa bruja que sigue en tu cabeza y que no te deja vivir.
- Te prohibo que hables así de ella-dijo M. completamente seria.
Además, te había contado lo de la botella como un divertimento. Esperaba que te gustara y te pareciera una idea estupenda.
Y M. reconoció, una vez más, esa mirada irónica que sólo la ceja alzada de Ana podía componer con tal contundencia que provocaba en ella una carcajada automática.
- Jajjaja, cuántas veces te he dicho que no me mires así, que me partooooo, ajjajja
- Por dios, Maca, ¿ no has hecho ya suficientes locuras por llamar la atención de esa mujer? es que, a estas alturas, ¿ no eres capaz de aceptar que nunca te quiso? si de verdad eso hubiera sido así, las cosas habrían sido muy distintas.
- Ella está distraída con sus montañas de trabajo y, además, no está bien. Eso me lo dice el corazón.
Ana la miraba con cara de resignación.
-Bueno, volviendo a la botella, creo que sería una de las mayores tonterías que podrías hacer. Pero vamos, muy propio de ti y tus fantasías sin remedio.
No quiero ni acordarme de lo que tú y yo sabemos muy, pero que muy bien...
El gesto de Ana fue la chispa que avivó la llama y M. empezó a reirse como hacía tiempo no lo conseguía. No sabía cómo lo hacía pero Ana sólo necesitaba mirarla con la más ligera pretensión de seriedad y ella empezaba a partirse, sin remedio.
- ¿sabes? me encanta ser tu hazmerreir pero no ne digas que sigues en la mismas. Me dirás que aquello no fue nada y que cualquiera se coge una borrachera un viernes santo para acabar pregonando el amor delante de la iglesia del Gran Poder, a viva voz, y, sobre todo, casi como te trajo tu madre al mundo....
- jajaajjja no, no me lo recuerdes, que cuando se lo conté a Esther no se lo creía, pero fue uno de esos momentos que nunca olvidaré. Su risa , su alegría, sus emociones en un solo segundo....todo se quedó en mí para siempre. Nos reímos tanto de aquello, en aquel marzo maravilloso....
- Bueno, bueno, no te me pongas nostálgica que no es eso de lo que iba esta charla. Te decía que el asunto botella no te pegaba a estas alturas de tu supuesta "madurez"....jajaja, si es que............
- Pero...¿ por qué no? no tengo nada de perder y, quién sabe, a lo mejor obtengo respuesta al apartado de correos...
A lo mejor incluso la recoge ella....que dice F. que lo último que debemos perder es la esperanza- La cara de Ana era un poema- y todavía no tengo terminado el mensaje, que tú sabes que me cuesta mucho resumir. He escrito tantas cosas porque cuando imagino que le hablo todo me sale a borbotones.
-Ya, claro, pero eso es hablar sola, como los locos, vamos.
Así pasaron el resto de la tarde, riéndose de mil cosas, y llorando a lágrima viva, especialmente M., cuando, de nuevo, volvían a salir ciertos momentos que, aún, se le clavaban en el alma, con esa puñetera tristeza, tan traicionera como invencible, sin dejar recodo alguno para la escapatoria.
Ana, como siempre, le prometió leer el "mensaje", aquel mensaje tan especial que M. le entregó como si fuera uno de los últimos sorbos de agua en medio de un desierto demasiado cruel.
La imagen de la sequedad le devolvió la del búcaro andaluz. Y con ella, aquel verano tórrido.
M. se recordaba a sí misma el día que, finalmente, pudo salir andando por la puerta del hospital. Había prometido cuidarse y pensar en "curarse de Esther", le había dicho el médico.
Ella, por no escucharlo, le dijo que sí a todo, mientras pensaba "qué sabrás tú de mi o de ella....serás prepotente, con esa bata blanca que todo lo sabe y esa falta de humanidad....hablar así de Esther, como si fuera una enfermedad...imbécil...."
Sí, le había dicho a tod@s que de ahora en adelante no volvería a pensar en ella. Que haría todo lo que estuviera en su mano "para rehacer su vida," para "volver a ser la de antes..."- por dios, Macarena, hija, que nos has dao un susto de muerte, eh, a tu padre por poco le da algo - que sí, mamá, que no te preocupes, que esto no volverá a ocurrir."
La ráfaga de aire cálido, casi inaudito para ser noviembre, le trajo aires de lluvia y con ella, volvió al presente. Miró a Ana, que seguía tomando el sol en la terraza, como un caracol. Sonrió, con la agradecida emoción de saber que, literalmente, estaría con ella, fuera con su lengua rápida, dejándola casi sorda con uno de esos gritos espontáneos, o con el apoyo permanente en correos y llamadas de teléfono..
- Ya sabes, encanto que vendria a verte muchas más veces pero, chica, los que no somos ricos como la niña, que está todito el santo día cogiendo aviones, tenemos que atravesar Andalucía en tren, de una punta a otra. Menudo coñazo...
Una vez más estaría ahí, aunque sólo fuera para comentarle sus frecuentes lapsus con los acentos en ciertas construcciones silábicas que M. confundía , en repentinos prontos de dislexia. Después que M. consiguió vencer sus habituales reservas para transmitir, incluso a una de sus mejores amigas, todo ese torrente subterráneo que fluía, secreto y poderoso, bajo las aparentemente calmadas aguas de la superficie.
Querida Esther,
Espero que estés bien y que, mis palabras vuelvan a impregnar tu día aunque ni siquiera abras esta carta.
He dejao de escribirte correos porque puedo suponer que tus viajes al extranjero te tendrán "felizmente" atareada.
No, no voy a bronquearte de nuevo a este respecto, tranquila.
Sé que nada de lo que yo te dijera podría afectarte, por variados motivos y razones, entre ellos que eres terca como una mula cuando te empeñas en algo.
Bueno, como siempre que llegamos a este momento del mes, cuando ya habrás celebrado tu cumple y el mío está a punto de llegar, me hago a mí misma el regalo de escribirte. Sé que prometí no hacerlo, sé que prefieres volcarte en tus instalaciones y olvidarte de la vida social, pero, a estas alturas, sigo sin poder imitar tu admirable capacidad para eliminar aquello que "no procede".
En otras palabras, aún no he conseguido eso del "no pasa nada, todo eso ya está olvidado".
Como, curiosamente, jajaja, nuestras madres, por lo que parece, hicieron el amor, casi casi al mismo tiempo, para que fuéramos niñas de otoño ( espero que tu cumpleaños haya sido feliz), vuelvo a recordarte con más fuerza, si cabe, en estas fechas que desearía borrar del calendario.
Antes de conocerte, para mí siempre fue un día sinónimo de magia, de ilusión, de velas y paquetitos, de besos, abrazos y canciones.
Una fiesta llena, no sólo del día concreto, sino de esas pequeñas cosas que anhelamos como parte de un hipotético bienestar.
Cuando desapareciste, también se fue ese sentido festivo del paso del tiempo, de la evidente demostración de que seguimos viv@s, a pesar de todo y de tod@s.
De repente, se transformó, junto al día de Reyes, en ese hueco flagrante que nadie puede siquiera adornar, esa carencia que no se compra con dinero, esa ineludible tristeza que ninguna tarta encendida puede reparar a pesar de la sonrisa de obligado compromiso.
No quería confesártelo, pero, en realidad, me da casi pánico que llegue ese día porque sé, a ciencia cierta, que el vacío volverá a inundarlo todo, de forma omnipresente, en ese grado con que duele, desde la lejanía, lo que más amamos, todo eso que sigo buscando y anhelando, esperando eternamente a que vuelvas a ser real.
Inevitablemente, hagan lo que hagan mis múltiples pseudorazones de intelectual, volverán a aflorar las emociones contenidas, los suspiros silenciados y esa mirada perdida que tanto hace reir a mis compañeros.
- "ey, Maca, despierta chica, que cualquiera diría que has vuelto a enamorarte....a ver si miras por dónde vas, eh "- y yo me reiré con ellos, por su gracia y por su cariño, por ese agradecimiento hacia los que están pendientes de mí.
En realidad preferiría que no lo hicieran, porque sólo al saber que me quieren me siento casi obligada a no hacerlos sufrir.
Es lo mismo que me pasa cuando voy a Jerez. Allí soy la "chica perfecta", esa empalizada sin grietas, sin resquicios ni temblores.
Soy una mentira permanente, para que no me hagan preguntas, para poder repetir ante el mundo "tranquila, que no pasa nada, todo está bien, todo va a seguir bien, lo tengo todo controlado" (sólo tú y yo sabemos que nada de eso podrá ser cierto mientras no te recuperes a ti misma y vuelvas a mí).
Sé que podré seguir viviendo, como cualquiera, y quizá sólo los más inteligentes percibieran la verdadera naturaleza de semejante "vida".
Lucharé, como es mi obligación, por hacer todas esas cosas que alguna vez me hicieron feliz, recuperaré con el tiempo mis clases de dibujo, mis muchas salidas "de culturilla", jjajaja, y los días y las noches pasaran más o menos de forma, casi dijéramos, agradable, incluso divertida, o poco pesados para el espíritu.
Pero, a estas alturas, nada podrá impedir que mi implacable claridad sepa la verdad. Sé, con la rotundidad de las cosas verdaderas, que nada podrá conseguir que te borre de mi memoria. Sé, con la importancia terrorífica de semejante seguridad, que siempre serás mi paraíso en la tierra, por muy lejana o imposible que pueda sentirte y vivirte.
Y, ahora, a pesar de que el tiempo nos lleva paso a paso hacia el final del camino, sé, con certeza inapelable, esa que sólo la madurez otorga a veces, que quizá pase a formar parte de ciertas estadísticas sentimentales, de esas que hacen los psicólogos para definir el estado de felicidad de una sociedad.
En realidad, este cumpleaños será uno más de esos años en los que, por unas u otras causas, ni siquiera la intensidad de los profiteroles, sí, claro, sé que te acordarás, esos que descienden como un cálido reguero de elixir afrodiasíaco, como recuerdo de otros días y otras emociones; ni siquiera eso podrá aliviar el frío helado que inunda mis días y mis noches.
De nuevo, como si ya te conociera al llegar a este mundo, sé que te echaré tanto de menos que será toda una trabajera simular que no pasa nada, que sólo mi corazón siente este vacío que es un mar inmenso.
Sólo un pequeño detalle, quizá el único a tener en cuenta, consiguirá evitar que caiga en la más fácil de las autolamentaciones: la elección consciente de emplear considerables dosis de energía en procurar no disgustar a aquell@s que me quieren.
Había pensao en hacer una de esas fiestas con el mayor número de gente posible para pasar gran parte de su recorrido saludando, hablando, respondiendo, escuchando, y, por supuesto, bebiendo todo el champagne del mundo, que dicen que un día es un día, no crees? si no fuera así, bueno, estaré muy muy entretenida con mis habituales ocupaciones, ya sabes tú muy bien que esa es una de las mejores formas de desconectarnos de nuestras más escandalosas e improcedentes emociones.
Quizá tenga suerte y nadie se percate de aquello que habitará en los subterráneos del alma. Y me evito mil preguntas.
Ya tengo alguna que otra experiencia en este tema del disimulo.
Sabes que me pongo mi fachada imponente y chuleta y listos, "aquí no ha pasao ná".
Pero toda esta parrafada de Calimero, Amor, no es gratuíta.
Aprovecho, una vez más, la ocasión de invitarte a estas mis sureñas latitudes., con esta tarjeta de cumpleaños que sólo tú y yo podemos entender. Como si estuvieras esperando a la orilla de cualquier océano este mensaje alado, que sólo se desplegará en pleno significado al contacto de tu mirada. Como si en sueños pudieras seguir escuchando mis palabras, esas que navegarán incansables por miles de kilómetros, anhelando la tierra firme .
Te invito, así, de nuevo, a recordar, fruto de los acontecimientos, que sigues siendo demasiado cobarde, como tantos artistas llen@s de grandes ideales, tan ausentes de su propia forma de vivir que siguen sobreviviendo en completa contradicción con todo aquello que tan bien pregonan los personajes de sus numerosas obras.
Hemos discutido infinidad de veces sobre la ética del artista en relación a su trabajo y siempre me diste la razón, te acuerdas?
Quiero aprovechar, una vez más, Amor, para recordarte que no estás cumpliendo para nada con tus sueños de felicidad. Que tu vida, muy a mi pesar, sigue siendo un completo desastre en el área personal ( ni siquiera necesito confirmarlo para sentirlo, y ojalá me equivocara) y que me habías prometido poner todos tus esfuerzos para recuperar la libertad de tu alma.
Que una vez me pediste que esperara, que comprendiera y te apoyara. Sigo aquí, con más energías, si cabe, que aquel día, porque sé que en el Amor no todo es un camino de rosas.
Te escribo por dos grandes motivos. Primero, porque mi corazón y mi alma, huérfanos de tus risas y tus lágrimas, vuelven a invitarte a volver a casa. Segundo, porque, naturalmente, sé que ni siquiera leerás esta carta, perdida entre los confines de tu atarracada playa y, así, aprovecho para soltar parte de mis quejas y mis lamentos, en esta botella cómplice y juguetona, que surcará mil mares antes de llegar a tus arenas.
¿ Te conté que el psicólogo de mi hermano dice que lo mejor para no criar un cáncer es soltarlo todito pa fuera? jajja, ya sé que eso es un auténtico coñazo para quien escucha pero...chica... por si acaso, no? y, digo yo, qué menos se puede esperar de quien una vez te quiso que al menos escuche de vez en cuando tus quejas y tus caídas al inframundo?
jajja ayssssss, que ya lo sé, que estoy hecha una quejica de marca mayor y que eso no está nada nada bonito.
Bueno, como hoy es domingo y vengo del bar de la esquina, que hemos tenido la primera celebración, pues no importa mucho cuántas barbaridades o quejas haya dicho, verdad que no?
Sé que, aún así, vas a disculparme, casi casi seguro.....jajajaaja
No te molesto más, ni te quito más tiempo, que sé que no tienes tiempo que perder con tus negocios de artista-ejecutiva....
Besitos, guapisima, como tú los necesites....( espero acertar y poner esta boca-boquita donde sea necesario, que ya te digo que estos me han puesto medio piripi...)
M. , con esa ironía incombustible, a prueba de cementerios y demás solemnidades de esta vida, incluso se reía sola imaginando la hipotética cara de una Esther que algún día llegara a leer semejante retahila de penalidades y quejidos.
Pero de pronto le llegó la brisa fría de noviembre. Y se arrepentía. Se daba cuenta de que sonaba patética, como alguien que casi había llegado a ese punto del desastre amoroso, impulsándol@ a quemar los últimos cartuchos de lo que algun@s llaman "dignidad" humana.
El problema número 1 de Maca es que ella, a pesar del paso del tiempo, seguia férreamente convencida de que Esther, dormida como la Bella Durmiente, en un mundo alejado de la realidad de sus propios sentimientos, despertaría algún día de esa inopia sentimental que le impedía ver sus verdadera naturaleza y, para cuando eso ocurriera, ella quería estar allí.
Macarena Wilson quería ser, de nuevo, esa princesa encantadoramente azul que asistiría a lo que ella consideraba un espectáculo incomparable, contemplar cómo los ojos de Esther volvían a ver la luz del sol, mientras su mirada, parte esencial del conjuro mágico, quedaría definitiva e irremediablemente anclada a la suya.
Su hiperbólica imaginación, llena de fantasías infantiles y mil leyendas sobre el "amor inmortal", precisamente esa capacidad de estar en un guindo, que la facultó para aprehender las más recónditas emociones de Esther, a través de sus maravillosas instalaciones, unida a ciertas dosis de inteligencia analítica y lúcida (eso sí, aplicable sólo al terreno intelectual); todo ese cúmulo pervivía en ella con la fuerza asombrosamente contradictoria de los seres complejos.
Para cuando se arrepintió de haber escrito semejante derroche de "victimismo" espontáneo, corrió hacia el punto más lejano del espigón.
Consiguió divisar la botella, se lanzó al mar. Pero no pudo alcanzarla.
Las olas la impulsaban con fuerza hacia la tierra y el agua estaba tan fría que temblaba de pies a cabeza cuando puso los pies sobre la orilla.
-Ufff, brrrrrrrr, qué fríóooooo, rehostias !!! mare miaaa, uffff, los muertos de....uf, uf, uf, qué frioooooooooooooooo,
P.D. n 1. Sólo espero que, para entonces, cuando mis palabras lleguen a ti, especialmente esas que siempre son necesarias, no seas demasiado dura en su lectura.
Que la rabia y el dolor de sentirte descubierta una vez más no te alejen de mí, más aún de lo que ya lo estás.
P.D. n 2. Cuando el chocolate descienda, como un reguero cálido salpicado de nata y guinda, recordaré tus pornográficas expresiones al paso de cada confitería; y eso me servirá para sonreir con ganas.
Cuando el champagne inunde la sangre, tú irás en él, obnubilando el sentido de la prudencia y soltando, aún más si cabe, esta lengua rápida que, jajjaaa, ya sabes tú lo que me pasó en el viernes de Dolores, que un poco más y me meten en la Sevilla-2 por escándolo público en tan señalado día.....jajajajaja
Cuando vuelva a mirar el cielo estrellado, antes de caer muertecita de cansancio en horizontal, bueno, estoy segura de que sabes lo que pensaré.
Así es que, sin más, espero que muy pronto no sean necesarias esta clase de singladuras para que hagas algo tan fácil como aceptar una sencilla invitación de cumpleaños.Que digo yo que de aquí al 21 tienes más que suficiente, no? aysss,jajjaa
P.D. n 3. Más besitos, guapa, y feliz cumpleaños, aunque sea algo atrasado( un día de estos te contaré los lios que me traigo ahora....jajaajja)
(Que sueñes cosas bonitas, que es muy tarde y Ana me está mandando todita clase de toques al móvil. Dice que como yo soy más rica que ella, que le cuente algo, que esta noche está insomne...)
Y de nuevo, casi como una retahila, M. se durmio soñando con ella, con su nombre, con todo ese cúmulo de esencias que su corazón rebosaba a espuertas, con las palabras que ella siempre asociaría al canto de la vida, reverdecida, recuperada, llena de las mil posibilidades que confiere el Amor...
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
( Antonio Machado: a un olmo seco)
Nota: los nombres de los personajes son un homenaje a la serie Hospital Central, de la cual proceden)

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