Querida amiga,
Aquí tienes la tercera de las opciones que te ofrecía. Porque como decía Miguelito bosé, "las cosas, antes de que sucedan, hay que soñarlas".
Y la sueño.... todos los días; a cada instante, dormida o despierta, la pienso, la imagino, la siento....y sigo soñándola, como si fuera el único alimento de mi espíritu, como respiramos, como andamos, como somos, mientras la energía vital persiste y lo demás carece de otro significado que no sea simple banalidad. Porque ella está en mí como yo lo estoy en ella.
Por eso, te presto mis palabras, léelas y, cuando termines, cierra los ojos. Siéntelas. Despacito y en silencio, para insuflarlas de ti misma. Pide un deseo, el mismo que te sale cuando recuerdas todo ese Amor que nos desborda. Y conviértelas en uno de esos mensajes que metemos en una botella. Sùbete al faro de San Vicente y arrójala al mar. Seguro que algún día las mareas la llevarán más allá del océano, a esa lejanísima arena, y ella, en uno de esos paseos que tanto le gusta dar cerca del mar, apenas rozando la arena, la encontrará, como una conchita extraña. Y al leer sólo tus primeras palabras anónimas, su corazón reconocerá sensaciones y sacudidas; sabrá, ineludiblemente, que eres tú, por esos misterios que conforman las invisibles conexiones entre almas gemelas. Lo sabes tú, cuando sientes que te escribe, cuando puedes leer sus artículos en el Wall Journal, lo sabe ella, cuando lee los tuyos en lugares casi semejantes a La Vanguardia:
"Precisamente estos días, Amor, espero que no mires el calendario. Ya sabes que estamos en los preámbulos de aquel mes inolvidable, ¿ te acuerdas ? sí, entonces mes de maravillas, y, todavía ahora, fuente de tristezas ocultas, de penas que aún no he aprendido a curar. Sólo quedan días para nuestro mes maravilloso; hace casi un año de aquellos otros singulares, cuando hice una de esas cosas locas, que tan pocas veces he hecho en la vida, entre otras razones porque nunca pude imaginar que el Amor se presentara delante de mis propios ojos.
Después de muchos meses, recuerdo aquella conversación que surgió de la magia de sensaciones y emociones, de ese entendimiento mutuo que rara vez encontramos en otro alma humana. Sabes que no podía esperar más y te dije que te quería, ( si sólo pudiera encontrar las palabras para decirte cómo te quiero aún ) cómo te quería...como nunca antes, como se aman los sueños, como se sueña el Amor. Y sólo así hacer que volvieras al cálido abrazo de mis palabras.
Cada una de las tuyas era un tic tac que yo reconocía, como se presienten esas cosas, sin ver, sin oler, sin pensar ni calcular, sin otra necesidad que encontrar el aire cuando tu amor me inundaba todas las células, en ese arrebato que nunca pude demostrarte ; y te lo dije, con aquella canción sencilla y compleja, tan llena de matices, tan amistosa, tan peligrosamente expresiva; a través de distancias físicas, de mil barreras y mil obstáculos, con esa sensación de maravilla que sólo el Amor puede dar, ese sentirse flotando en el aire cercano de la primavera, la indescriptible sensación de que, finalmente, la felicidad se hace real, para dejar de ser quimera inventada; te dije que te quería de una forma que me avasallaba, me dolía y me llenaba toda la sangre, diluyendo al resto del mundo, con la lluvia permanente de tu espíritu. Pero entonces aún no tenía el alimento del tiempo, ese que hace del Amor algo tan indisoluble de tu propia respiración, tan cotidiano, cada vez que ves una flor o sufres uno de tantos dolores de esta vida cotidiana, tan cruel sin tu presencia.
Porque te encontré por sorpresa, en medio del camino, sin pensarlo, sin esperarlo, como se descubre un tesoro, después de tantas islas, tantas búsquedas, laboriosas, largas, incansables; sin esperar más que la desolación de fracasos y desengaños.
Como nunca hasta entonces, en aquellos días de principiante primavera, la vida se me volvió pura maravilla, en esa sensación desbordante de querer gritar a los cuatro vientos un inmenso te quiero. Y, milagrosamente, entre las risas y las lágrimas de felicidad, resultó ser que tú me correspondías, sin saberlo apenas, sin quererlo ver en los páramos de tu soledad.
Pero tú pensaste que no éramos sino extrañas que se cruzaron por azar en el camino y sepultaste tu alma amordazando pasiones y sentimientos. Ahora, después de meses que se me han hecho años, aun sigo en mi empeño, y, después de tu silencio eterno, casi todos los días procuro escuchar esta canción, para recordar toda esa intensidad, para seguir sintiendo que tú, aunque no quieras saberlo, sigues queriéndome, como me quisiste aquellos meses mágicos. Y aunque no siempre consigo que la música suene entera, hasta el final, sigo escuchándola, uno y otro día, para acostumbrarme a que ya no estás, a que ya no hablas conmigo, ni me envías besos, risas y abrazos como en otro tiempo.
Sé que nunca dejaste de quererme porque he visto tu alma, la vi entonces, cuando, apenas sin pretenderlo, la enseñabas a quien pudiera reconocerla entre las líneas de la superficie; pero decidiste alejarte de mí. Pensaste que era mejor vivir una vida que las dos sabemos demasiado falsa para lo que sentimos, demasiado insuficiente para lo que sienten tu corazón y tu alma. Sé que no pudiste superar tanto miedo, que no supiste hacerlo, y que te escudaste en ciertos valores artificiales que tú anteponías a tu propia felicidad.
Pero yo aún tengo fuerzas para esperarlo, y sigo esperando que algún día tengas el valor necesario para arriesgarte a vivir la vida en toda su intensidad. Porque la mía dejó de tener sentido desde el día en que renunciaste a mí. Nunca lo supiste, nunca te lo dije. Siempre quise respetar tus decisiones, a costa de lo que fuera. Y ayudarte así a que todo te fuera más llevadero. Ahora que ha pasado tanto tiempo, es momento de decir las verdades, para que no se queden ahí dentro y se petrifiquen, muertas. Para que tú sepas que nunca es tarde para reconocer verdades, antes, Amor, de que nos llegue la muerte.
Sé que hoy en día, tan lejos, seguirás ajena a todo; y quizà deba ser así, para que tu decisiòn final, esa que será irremediable, sea completamente libre, sin interferencias o presiones que quizá sí esperaste en su momento.
Como nunca me dejaste decírtelo con todas sus letras, clara, intensa, pasionalmente... te lo digo hoy, como se cantan los himnos o se sueñan los deseos para que, invisibles y anónimas, lleguen a ti, a ese oscuro destierro escogido, todas estas energías que el Amor impulsa, gratuita y febrilmente, como si en estos tiempos ingratos no hubiera más palabras ni más verdades que decirte: te quiero...ayer.. hoy... mañana... y....para siempre....
Y hoy, en esta semana de l@s enamorad@s, rompería, por una sola vez, porque la efemérides lo hace indispensable, ese silencio que me impusiste,y te enviaría, como siempre por correo ordinario, una muestra más de todo lo que aún late, como lavas volcánicas bajo los subterráneos de tu piel......que la mía se enciende sólo de imaginarte.
Y sé que seguirás negándolo, negándote, como también sé que tus decisiones procuras mantenerlas a fuerza de sangre, dolor y lágrimas; por eso mismo sé que, al menos, sí que tendrás también la fortaleza y la seguridad de volver a experimentar qué se siente muy dentro, ante el espectáculo indescriptible de dos almas enamoradas.
Siéntate, respira hondo, ten el valor de revisitar aquellos días, desde la perspectiva del tiempo, y no reprimas esas lágrimas que te saldrán a borbotones. Llora una vez más, Amor, como se lloran las pérdidas irreparables, y dime, por fin, que no, que tu corazón no puede seguir cometiendo el mismo crimen, este doble asesinato de maravillas. Se respiran tantas cosas en nuestras palabras........las de antes que son las de ahora......Poco a poco, encanto, niña de dulzuras y crueldades, no te me agobies, por favor, que te conozco...respira entre todo ese dolor y vuelve, vuelve a mí, porque sólo necesitas hacerte la misma pregunta. Cálmate, imagina, como tantas veces lo hiciste, que te tengo entre mis brazos, recogiendo tus tristezas y que acuno todos tus miedos mientras tu corazón galopante se frena y se descansa de sí mismo.
Respira honda, pausadamente, y dime, de nuevo, la verdad, sólo eso. No te pido imposibles derroches de ese valor que no quieres escoger. Sólo necesito saberlo de nuevo. Saber que, muy a pesar tuya, aun sigues queriéndome, porque sólo así mi vida tendrá algo de sentido.
Y sigo mandándote, en esa telepatía que sólo tú y yo sentimos, la misma canción de siempre, no podría ser ninguna otra, sino ésa, que a mí sigue encantándome, más allá de las lágrimas y las heridas.
Estoy segura de que, a estas alturas de la vida y de tus omisiones, tampoco podrás escucharla con total "objetividad y distancia", esas palabras que, de ninguna de las maneras, pueden ser aplicadas a tus profundidades.
Y, por eso, porque es preciosa, sigo esperando que la disfrutes.....encanto mío.....como sólo imaginando tu nombre disfruto yo."
Hazme caso, una vez más, amiga mía, porque sólo quiero tu bien. Y escucha sólo con el corazón los sonidos que acarician este tiempo presente........
( Banda sonora de Amor inmortal )
Aquí tienes la tercera de las opciones que te ofrecía. Porque como decía Miguelito bosé, "las cosas, antes de que sucedan, hay que soñarlas".
Y la sueño.... todos los días; a cada instante, dormida o despierta, la pienso, la imagino, la siento....y sigo soñándola, como si fuera el único alimento de mi espíritu, como respiramos, como andamos, como somos, mientras la energía vital persiste y lo demás carece de otro significado que no sea simple banalidad. Porque ella está en mí como yo lo estoy en ella.
Por eso, te presto mis palabras, léelas y, cuando termines, cierra los ojos. Siéntelas. Despacito y en silencio, para insuflarlas de ti misma. Pide un deseo, el mismo que te sale cuando recuerdas todo ese Amor que nos desborda. Y conviértelas en uno de esos mensajes que metemos en una botella. Sùbete al faro de San Vicente y arrójala al mar. Seguro que algún día las mareas la llevarán más allá del océano, a esa lejanísima arena, y ella, en uno de esos paseos que tanto le gusta dar cerca del mar, apenas rozando la arena, la encontrará, como una conchita extraña. Y al leer sólo tus primeras palabras anónimas, su corazón reconocerá sensaciones y sacudidas; sabrá, ineludiblemente, que eres tú, por esos misterios que conforman las invisibles conexiones entre almas gemelas. Lo sabes tú, cuando sientes que te escribe, cuando puedes leer sus artículos en el Wall Journal, lo sabe ella, cuando lee los tuyos en lugares casi semejantes a La Vanguardia:
"Precisamente estos días, Amor, espero que no mires el calendario. Ya sabes que estamos en los preámbulos de aquel mes inolvidable, ¿ te acuerdas ? sí, entonces mes de maravillas, y, todavía ahora, fuente de tristezas ocultas, de penas que aún no he aprendido a curar. Sólo quedan días para nuestro mes maravilloso; hace casi un año de aquellos otros singulares, cuando hice una de esas cosas locas, que tan pocas veces he hecho en la vida, entre otras razones porque nunca pude imaginar que el Amor se presentara delante de mis propios ojos.
Después de muchos meses, recuerdo aquella conversación que surgió de la magia de sensaciones y emociones, de ese entendimiento mutuo que rara vez encontramos en otro alma humana. Sabes que no podía esperar más y te dije que te quería, ( si sólo pudiera encontrar las palabras para decirte cómo te quiero aún ) cómo te quería...como nunca antes, como se aman los sueños, como se sueña el Amor. Y sólo así hacer que volvieras al cálido abrazo de mis palabras.
Cada una de las tuyas era un tic tac que yo reconocía, como se presienten esas cosas, sin ver, sin oler, sin pensar ni calcular, sin otra necesidad que encontrar el aire cuando tu amor me inundaba todas las células, en ese arrebato que nunca pude demostrarte ; y te lo dije, con aquella canción sencilla y compleja, tan llena de matices, tan amistosa, tan peligrosamente expresiva; a través de distancias físicas, de mil barreras y mil obstáculos, con esa sensación de maravilla que sólo el Amor puede dar, ese sentirse flotando en el aire cercano de la primavera, la indescriptible sensación de que, finalmente, la felicidad se hace real, para dejar de ser quimera inventada; te dije que te quería de una forma que me avasallaba, me dolía y me llenaba toda la sangre, diluyendo al resto del mundo, con la lluvia permanente de tu espíritu. Pero entonces aún no tenía el alimento del tiempo, ese que hace del Amor algo tan indisoluble de tu propia respiración, tan cotidiano, cada vez que ves una flor o sufres uno de tantos dolores de esta vida cotidiana, tan cruel sin tu presencia.
Porque te encontré por sorpresa, en medio del camino, sin pensarlo, sin esperarlo, como se descubre un tesoro, después de tantas islas, tantas búsquedas, laboriosas, largas, incansables; sin esperar más que la desolación de fracasos y desengaños.
Como nunca hasta entonces, en aquellos días de principiante primavera, la vida se me volvió pura maravilla, en esa sensación desbordante de querer gritar a los cuatro vientos un inmenso te quiero. Y, milagrosamente, entre las risas y las lágrimas de felicidad, resultó ser que tú me correspondías, sin saberlo apenas, sin quererlo ver en los páramos de tu soledad.
Pero tú pensaste que no éramos sino extrañas que se cruzaron por azar en el camino y sepultaste tu alma amordazando pasiones y sentimientos. Ahora, después de meses que se me han hecho años, aun sigo en mi empeño, y, después de tu silencio eterno, casi todos los días procuro escuchar esta canción, para recordar toda esa intensidad, para seguir sintiendo que tú, aunque no quieras saberlo, sigues queriéndome, como me quisiste aquellos meses mágicos. Y aunque no siempre consigo que la música suene entera, hasta el final, sigo escuchándola, uno y otro día, para acostumbrarme a que ya no estás, a que ya no hablas conmigo, ni me envías besos, risas y abrazos como en otro tiempo.
Sé que nunca dejaste de quererme porque he visto tu alma, la vi entonces, cuando, apenas sin pretenderlo, la enseñabas a quien pudiera reconocerla entre las líneas de la superficie; pero decidiste alejarte de mí. Pensaste que era mejor vivir una vida que las dos sabemos demasiado falsa para lo que sentimos, demasiado insuficiente para lo que sienten tu corazón y tu alma. Sé que no pudiste superar tanto miedo, que no supiste hacerlo, y que te escudaste en ciertos valores artificiales que tú anteponías a tu propia felicidad.
Pero yo aún tengo fuerzas para esperarlo, y sigo esperando que algún día tengas el valor necesario para arriesgarte a vivir la vida en toda su intensidad. Porque la mía dejó de tener sentido desde el día en que renunciaste a mí. Nunca lo supiste, nunca te lo dije. Siempre quise respetar tus decisiones, a costa de lo que fuera. Y ayudarte así a que todo te fuera más llevadero. Ahora que ha pasado tanto tiempo, es momento de decir las verdades, para que no se queden ahí dentro y se petrifiquen, muertas. Para que tú sepas que nunca es tarde para reconocer verdades, antes, Amor, de que nos llegue la muerte.
Sé que hoy en día, tan lejos, seguirás ajena a todo; y quizà deba ser así, para que tu decisiòn final, esa que será irremediable, sea completamente libre, sin interferencias o presiones que quizá sí esperaste en su momento.
Como nunca me dejaste decírtelo con todas sus letras, clara, intensa, pasionalmente... te lo digo hoy, como se cantan los himnos o se sueñan los deseos para que, invisibles y anónimas, lleguen a ti, a ese oscuro destierro escogido, todas estas energías que el Amor impulsa, gratuita y febrilmente, como si en estos tiempos ingratos no hubiera más palabras ni más verdades que decirte: te quiero...ayer.. hoy... mañana... y....para siempre....
Y hoy, en esta semana de l@s enamorad@s, rompería, por una sola vez, porque la efemérides lo hace indispensable, ese silencio que me impusiste,y te enviaría, como siempre por correo ordinario, una muestra más de todo lo que aún late, como lavas volcánicas bajo los subterráneos de tu piel......que la mía se enciende sólo de imaginarte.
Y sé que seguirás negándolo, negándote, como también sé que tus decisiones procuras mantenerlas a fuerza de sangre, dolor y lágrimas; por eso mismo sé que, al menos, sí que tendrás también la fortaleza y la seguridad de volver a experimentar qué se siente muy dentro, ante el espectáculo indescriptible de dos almas enamoradas.
Siéntate, respira hondo, ten el valor de revisitar aquellos días, desde la perspectiva del tiempo, y no reprimas esas lágrimas que te saldrán a borbotones. Llora una vez más, Amor, como se lloran las pérdidas irreparables, y dime, por fin, que no, que tu corazón no puede seguir cometiendo el mismo crimen, este doble asesinato de maravillas. Se respiran tantas cosas en nuestras palabras........las de antes que son las de ahora......Poco a poco, encanto, niña de dulzuras y crueldades, no te me agobies, por favor, que te conozco...respira entre todo ese dolor y vuelve, vuelve a mí, porque sólo necesitas hacerte la misma pregunta. Cálmate, imagina, como tantas veces lo hiciste, que te tengo entre mis brazos, recogiendo tus tristezas y que acuno todos tus miedos mientras tu corazón galopante se frena y se descansa de sí mismo.
Respira honda, pausadamente, y dime, de nuevo, la verdad, sólo eso. No te pido imposibles derroches de ese valor que no quieres escoger. Sólo necesito saberlo de nuevo. Saber que, muy a pesar tuya, aun sigues queriéndome, porque sólo así mi vida tendrá algo de sentido.
Y sigo mandándote, en esa telepatía que sólo tú y yo sentimos, la misma canción de siempre, no podría ser ninguna otra, sino ésa, que a mí sigue encantándome, más allá de las lágrimas y las heridas.
Estoy segura de que, a estas alturas de la vida y de tus omisiones, tampoco podrás escucharla con total "objetividad y distancia", esas palabras que, de ninguna de las maneras, pueden ser aplicadas a tus profundidades.
Y, por eso, porque es preciosa, sigo esperando que la disfrutes.....encanto mío.....como sólo imaginando tu nombre disfruto yo."
Hazme caso, una vez más, amiga mía, porque sólo quiero tu bien. Y escucha sólo con el corazón los sonidos que acarician este tiempo presente........
( Banda sonora de Amor inmortal )

A este lado del Paraíso by noviembres is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 3.0 España License.

ESCRIBES MUY BIEN Y CON MUCHO SENTIMIENTO PERO LEYÉNDOTE ME PREGUNTO ¿HA MUERTO ESTA MUJER? SI NO ES ASI Y ES TODO ESTO LO QUE TE SUGIERE, SAL CORRIENDO EN SU BUSCA Y DISELO, NO ESPERES QUE LA CORRIENTE LLEVE LA BOTELLA A TU ORILLA. QUIZÁS ESTARIAS ESPERANDO EN VANO ¿NO CREES?
ResponderEliminarDISCULPA MI INTROMISIÓN
Ahora sí, a la segunda: Gracias por tus palabras, anónima, también por la sorpresa, pues tienes el "dudoso" honor, jajajaa, de ser la primera comentarista de este blog. Bromas aparte, como respuesta a tu optimismo, que agradezco, sólo puedo comentarte que, en ocasiones, decir o hacer es completamente innecesario, cuando el/la destinatari@ lo sabe ya todo.Y no importa a veces el grado superlativo de enamoramiento que dos personas pudieran sentir. La vida suele ser mucho más complicada que dos y dos son cuatro, porque depende de innumerables factores, sean positivos o negativos. Cuando la suerte o las propias capacacidades, quizá todo junto, juegan junt@s a tu favor, entonces sí puede surgir el milagro de la felicidad. En caso contrario te conviertes en uno de esos marineros del Holandés Errante, por los siglos de los siglos. Y ves cómo la botella vuelve una tras otra eternidad a tu puerta, sin respuesta ni señal alguna de su única destinataria. Mil gracias.
ResponderEliminarBesitos
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