Imposible resistirse a mostrar, una vez más, cuál es la condición, ya no de la totalidad de toda la institución, (pues incluso en semejante marco incomparable, pueden sobrevivir personas honradas ( http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Vaticano/ha/investigado/solo/encubierto/elpepusoc/20100322elpepisoc_4/Tes )), sino la de sus más altos dirigentes, en momentos que deberían ser trascendentales para un mejor discurrir de las andanzas de la Iglesia católica, si es que, a estas alturas de la Historia, es posible enderezar siglos de corrupción, crímenes e infamias, cometidas "en el nombre de dios todopoderoso".
El artículo de Carlos Boyero, de El País de ayer dommingo, no tiene desperdicio porque manifiesta de forma muy clara el nivel de hipócrita desverguenza al que se puede llegar ( http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Hipocresia/elpepirtv/20100321elpepirtv_2/Tes )
Pero aún más sugestiva resulta ser la lectura de ayer, si pinchamos los enlaces que aparecen relacionados con el tema( http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Berlusconi/elogia/respuesta/eficaz/Papa/abusos/elpepusoc/20100322elpepusoc_6/Tes )
Es decir, las declaraciones de Berlusconi, evidente e intachable dechado de virtudes, apoyando y elogiando a nuestro actual San Pedro.
Obsérvense en este punto dos cuestiones significativas, que surgen cristalinas ante el abrumador panorama:
1.- Como si no hubieran pasado los siglos, como si no hubiéramos aprendido nada de la Historia, asistimos, prácticamente impasibles, a la escandalosa perpetuación de una enjundiosa, casi invencible alianza, la de los más sospechosos dirigentes (por otra parte, podridos de dinero y, por lo tanto, de poder) con la "santidad" del catolicismo, siguiendo fieles a la más eclesial tradición: ¿por qué será que es exactamente lo mismo que ha hecho la iglesia toda la vida de dios, sin importarle lo más mínimo el talante o la "moralidad" (por hablar como ellos) de los que se aprestan a ser sus sempiternos, tradicionales aliados? ¿ no debería la Iglesia dar ejemplo de pulcritud y decencia en la índole de sus alianzas de poder? o ¿será que la iglesia utiliza unas u otras varas de medir según convenga?
Mientras la homofobia recalcitrante del catolicismo más rampante provoca las más duras condenas contra ciertos "pecadores" que no acatan la ley "natural" en su libre manifestación del Amor, resulta que contra estos criminales abusadores ( ¿hay algo más infame que abusar de un@ niñ@? ) hay que ser- dice "nuestro santo padre" - ... "indulgentes".
Eso sí, contra el pecado, "intransigentes" -dice también el mismo santo padre -provocando una vez más una astronómica subida del pan, cada vez que abre la boquita; vamos, como si los pecados se cometieran por una especie de fantasma o algo así.
Si verdaderamente los cielos respondieran cuando algo "clama al cielo", creo que ya habría caído ese famoso rayo que, me reafirmo, quizá sería la única esperanza posible de cura contra la corrupción, la oscuridad y los bochornosos espectáculos de quienes, desde tan fundamentales puestos de responsabilidad, así actúan.
2.-Asombra, además, la torpeza y la poca inteligencia para desmarcarse, o mandar a callar, a quienes estarían mucho mejor muditos ante la evidencia de los hechos, como bien dice Boyero y como parece que se le ha escapao a los asesores de imagen, porque, desde luego, tanto el paripé político del mandamás italiano como las declaraciones de Ratzinger (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ratzinger/libre/pecado/tire/primera/piedra/elpepusoc/20100322elpepisoc_3/Tes ) son, como decimos en mi tierra, "pa'echarle de comé aparte".
Y yo, después de asistir una vez más, al espectáculo indecente, procedente de casi todo lo que contiene la raiz "ecclesia", me pregunto: ¿cómo es posible que aquellos que se consideran buenas personas sigan comulgando con tamaña organización?
Si yo fuera católic@ practicante, de es@s que van a misa los domingos, no volvería a pisar una iglesia en mi vida, sino como motivo artístico-arquitectónico.
Y por supuesto, nada de hacer la primera comunión del niño o de la niña; nada de casarse por la Iglesia y nada de aportar la parte del irpf a la "santa madre" iglesia.
Pero es que - me dirán- "no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco. En todas partes hay gente buena". Cierto. Pero ante el interminable reguero de fechorías de estos señores ( no hay más que darse una vuelta por la Historia de la Humanidad), que, además, no remite ni a la de tres, creo que, como mínimo, habría que plantearse qué necesidad tenemos de seguir apoyando o sufragando ( no sólo con dinero, sino con esos actos sociales que hacemos porque así "están mandaos") a semejantes especímenes.
Al fin y al cabo, quien sigue la corriente por comodidad o por costumbre, sin pensar en por qué hacemos tal o cuál, se convierte en algo inquietantemente cercano a la complicidad del crimen, en mayor o menor medida.
Y, de la misma manera, como en este caso, de sus canalladas. Vamos que si yo tuviera niñ@s ni se me ocurriría mandarlos a las catequesis, porque, ante los numerosos hechos del mismo calibre, ¿no resultaría lo más normal del mundo entero preguntarse "¿será el de mi barrio otro igual?", entre otras cosas porque no hay cosa más poco natural que esa obligación del voto de castidad de nuestra apostólica iglesia.
Somos seres sexuales por naturaleza y quien vaya "contra natura" ( mira por dónde, tó cae encima ) está sometiéndose voluntariamente a un stress que luego pudiera tener consecuencias terribles, como las que de hecho ocurren, que me imagino cómo tendría que ser la mente perversa a la que se le ocurrió semejante regla.
Pero lo que yo digo, quien no valga para tales masoquismos, rehostias, que lo reconozca y se meta a albañil o fontanero, por decir algo.
Luego está claro que nuestros protestantes vecinos son mucho más inteligentes que nosotr@s: si hay que tener una iglesia, qué menos que hacerla en condiciones, como lo más cercano posible al ser humano y a su ineludible condición, como una cuestión de prevención e higiene sociales.
¿Que no se puede ser tan radical en las condenas? yo creo que en ciertas ocasiones sí. Es más, creo que me quedo corta, porque en momentos así, ante crímenes contra la humanidad, y estamos hablando de eso, no se pueden tener respuestas tibias, sino todo lo contrario.
Pues es uno de esos momentos en los que cobran toda su fuerza y sentido frases como:" al enemigo, ni agua".
Al fin y al cabo, me parece a mí que para "hacer el bien" o "ser buena persona", no hace falta que nadie te dirija o te diga, "hala, hermano, un par de padrenuestros y ya puedes seguir pecando; y luego te pasas por aquí otra vez, que yo te mando un avemaría, según toque, y aquí no ha pasao ná".
¿la fé? respetable siempre, como respetables son las tribus africanas que adoran a su tótem. Sin embargo, siempre seré de la opinión de que sería demasiado infantil considerar la existencia de las imágenes sacras como elemento indispensable para poder rezar o para seguir manteniendo las creencias propias.
Quizá la fé más auténtica sea precisamente la que se lleva en el corazón, como una esperanza o una ilusión, y ésa no necesita recordatorios en forma de iconos de tal o cual categoría "santa".
La verdadera fé está más allá de semejantes menudencias terrenales. Y, de todos es ya sabido, que los intermediarios de cualquier ralea siempre han sacado un provechoso y suculento beneficio de su prescindible posición, con argumentos de charlatán de feria tipo "porque sois nuestros amigos vais a venir a misa los domingos y os vamos a dar dos acres y mula" ( paráfrasis de Lo que el viento se llevó, genial película, que sirve para casi todo).
P.D. Queda pues muy claro, ante el asombro y, sobre todo, la impunidad de los hechos relatados, por los siglos de los siglos, que, efectivamente, dios existe, sin resquicio alguno de duda.
( continuará....)
El artículo de Carlos Boyero, de El País de ayer dommingo, no tiene desperdicio porque manifiesta de forma muy clara el nivel de hipócrita desverguenza al que se puede llegar ( http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/Hipocresia/elpepirtv/20100321elpepirtv_2/Tes )
Pero aún más sugestiva resulta ser la lectura de ayer, si pinchamos los enlaces que aparecen relacionados con el tema( http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Berlusconi/elogia/respuesta/eficaz/Papa/abusos/elpepusoc/20100322elpepusoc_6/Tes )
Es decir, las declaraciones de Berlusconi, evidente e intachable dechado de virtudes, apoyando y elogiando a nuestro actual San Pedro.
Obsérvense en este punto dos cuestiones significativas, que surgen cristalinas ante el abrumador panorama:
1.- Como si no hubieran pasado los siglos, como si no hubiéramos aprendido nada de la Historia, asistimos, prácticamente impasibles, a la escandalosa perpetuación de una enjundiosa, casi invencible alianza, la de los más sospechosos dirigentes (por otra parte, podridos de dinero y, por lo tanto, de poder) con la "santidad" del catolicismo, siguiendo fieles a la más eclesial tradición: ¿por qué será que es exactamente lo mismo que ha hecho la iglesia toda la vida de dios, sin importarle lo más mínimo el talante o la "moralidad" (por hablar como ellos) de los que se aprestan a ser sus sempiternos, tradicionales aliados? ¿ no debería la Iglesia dar ejemplo de pulcritud y decencia en la índole de sus alianzas de poder? o ¿será que la iglesia utiliza unas u otras varas de medir según convenga?
Mientras la homofobia recalcitrante del catolicismo más rampante provoca las más duras condenas contra ciertos "pecadores" que no acatan la ley "natural" en su libre manifestación del Amor, resulta que contra estos criminales abusadores ( ¿hay algo más infame que abusar de un@ niñ@? ) hay que ser- dice "nuestro santo padre" - ... "indulgentes".
Eso sí, contra el pecado, "intransigentes" -dice también el mismo santo padre -provocando una vez más una astronómica subida del pan, cada vez que abre la boquita; vamos, como si los pecados se cometieran por una especie de fantasma o algo así.
Si verdaderamente los cielos respondieran cuando algo "clama al cielo", creo que ya habría caído ese famoso rayo que, me reafirmo, quizá sería la única esperanza posible de cura contra la corrupción, la oscuridad y los bochornosos espectáculos de quienes, desde tan fundamentales puestos de responsabilidad, así actúan.
2.-Asombra, además, la torpeza y la poca inteligencia para desmarcarse, o mandar a callar, a quienes estarían mucho mejor muditos ante la evidencia de los hechos, como bien dice Boyero y como parece que se le ha escapao a los asesores de imagen, porque, desde luego, tanto el paripé político del mandamás italiano como las declaraciones de Ratzinger (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ratzinger/libre/pecado/tire/primera/piedra/elpepusoc/20100322elpepisoc_3/Tes ) son, como decimos en mi tierra, "pa'echarle de comé aparte".
Y yo, después de asistir una vez más, al espectáculo indecente, procedente de casi todo lo que contiene la raiz "ecclesia", me pregunto: ¿cómo es posible que aquellos que se consideran buenas personas sigan comulgando con tamaña organización?
Si yo fuera católic@ practicante, de es@s que van a misa los domingos, no volvería a pisar una iglesia en mi vida, sino como motivo artístico-arquitectónico.
Y por supuesto, nada de hacer la primera comunión del niño o de la niña; nada de casarse por la Iglesia y nada de aportar la parte del irpf a la "santa madre" iglesia.
Pero es que - me dirán- "no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco. En todas partes hay gente buena". Cierto. Pero ante el interminable reguero de fechorías de estos señores ( no hay más que darse una vuelta por la Historia de la Humanidad), que, además, no remite ni a la de tres, creo que, como mínimo, habría que plantearse qué necesidad tenemos de seguir apoyando o sufragando ( no sólo con dinero, sino con esos actos sociales que hacemos porque así "están mandaos") a semejantes especímenes.
Al fin y al cabo, quien sigue la corriente por comodidad o por costumbre, sin pensar en por qué hacemos tal o cuál, se convierte en algo inquietantemente cercano a la complicidad del crimen, en mayor o menor medida.
Y, de la misma manera, como en este caso, de sus canalladas. Vamos que si yo tuviera niñ@s ni se me ocurriría mandarlos a las catequesis, porque, ante los numerosos hechos del mismo calibre, ¿no resultaría lo más normal del mundo entero preguntarse "¿será el de mi barrio otro igual?", entre otras cosas porque no hay cosa más poco natural que esa obligación del voto de castidad de nuestra apostólica iglesia.
Somos seres sexuales por naturaleza y quien vaya "contra natura" ( mira por dónde, tó cae encima ) está sometiéndose voluntariamente a un stress que luego pudiera tener consecuencias terribles, como las que de hecho ocurren, que me imagino cómo tendría que ser la mente perversa a la que se le ocurrió semejante regla.
Pero lo que yo digo, quien no valga para tales masoquismos, rehostias, que lo reconozca y se meta a albañil o fontanero, por decir algo.
Luego está claro que nuestros protestantes vecinos son mucho más inteligentes que nosotr@s: si hay que tener una iglesia, qué menos que hacerla en condiciones, como lo más cercano posible al ser humano y a su ineludible condición, como una cuestión de prevención e higiene sociales.
¿Que no se puede ser tan radical en las condenas? yo creo que en ciertas ocasiones sí. Es más, creo que me quedo corta, porque en momentos así, ante crímenes contra la humanidad, y estamos hablando de eso, no se pueden tener respuestas tibias, sino todo lo contrario.
Pues es uno de esos momentos en los que cobran toda su fuerza y sentido frases como:" al enemigo, ni agua".
Al fin y al cabo, me parece a mí que para "hacer el bien" o "ser buena persona", no hace falta que nadie te dirija o te diga, "hala, hermano, un par de padrenuestros y ya puedes seguir pecando; y luego te pasas por aquí otra vez, que yo te mando un avemaría, según toque, y aquí no ha pasao ná".
¿la fé? respetable siempre, como respetables son las tribus africanas que adoran a su tótem. Sin embargo, siempre seré de la opinión de que sería demasiado infantil considerar la existencia de las imágenes sacras como elemento indispensable para poder rezar o para seguir manteniendo las creencias propias.
Quizá la fé más auténtica sea precisamente la que se lleva en el corazón, como una esperanza o una ilusión, y ésa no necesita recordatorios en forma de iconos de tal o cual categoría "santa".
La verdadera fé está más allá de semejantes menudencias terrenales. Y, de todos es ya sabido, que los intermediarios de cualquier ralea siempre han sacado un provechoso y suculento beneficio de su prescindible posición, con argumentos de charlatán de feria tipo "porque sois nuestros amigos vais a venir a misa los domingos y os vamos a dar dos acres y mula" ( paráfrasis de Lo que el viento se llevó, genial película, que sirve para casi todo).
P.D. Queda pues muy claro, ante el asombro y, sobre todo, la impunidad de los hechos relatados, por los siglos de los siglos, que, efectivamente, dios existe, sin resquicio alguno de duda.
( continuará....)

A este lado del Paraíso by noviembres is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 3.0 España License.

Qué se iba a esperar de Berlusconi?.
ResponderEliminarY el "santo padre" como siempre echando mano de las "Santas escrituras" que le sirven para todo ,oye.
Qué poquita verguenza!!
¿Continuará? :-S. ¿Berlusconi? A ése, ni caso.
ResponderEliminarMu buenas noches,
ResponderEliminarVeo, comentaristas, que os habéis centrado en nuestro famoso personaje, casi diríase que de película de los años 40, ley seca, etc, etc, y digo yo, si nos fijamos en el peinado, la pose y su habitual delicadeza al tratar al género femenino, ¿non le sacais un cierto parecido con un tal Alcapone?
O, a propósito de la cuestión de por qué alguien así llega al poder en estos "civilizados" tiempos, ¿será verdad que el éxito del fulanito radica como leí una vez en la realidad de que tod@s l@s italian@s quisieran ser Berlusconi?
...ufffffff.....
Gracias por vuestros comentarios.
Saluditos y expresiones