Hola, guapa, te cuento que hoy hemos seguimos con la fiesta de ayer.
Tú sabes, de esas que a los andaluces en realidad nos traen al fresco, más que ná, porque para bien y para mal, con tan poco sentido práctico en este mundo del dinero y las luchas por obtener más que nadie, pues resulta que no somos nada nacionalistas, al menos en el sentido al uso, tan de moda, de ciertas actitudes retrógadas, tan reaccionariamente simplistas, que chantajean sentimentalmente a la gente de a pie para defender los privilegios de los de siempre, que, invariablemente, de eso se trata.
Bueno, pues mira, ayer fue un día divertido. Uno de esos días que producen la impresión cierta de que, verdaderamente, el tiempo está del revés. Por la mañana un sol estupendo( por fiiiiinnn ), un día precioso, con sus nubes lejanas y todo calma, sin una gota de aire.
La gente en la calle, con los via crucis de las narices, que, todo hay que decirlo, aquí la Semana Santa es un buen ejemplo de lo relativo que puede ser el tiempo porque, para un elevado porcentaje de sevillan@s, parece que fueran "LAS semanas santas" que ya podía venir dios a acordarse de nosotr@s, pobrecitos ateos, y dejarnos la libertad y la tranquilidad de nuestras calles.
Y eso que la Semana Santa sevillana, hay que reconocerlo, especialmente desde la perspectiva artístico-antropológica ( dejemos aparte el peso económico de lo sacro en esta nuestra barroca ciudad para mejor ocasión) no sólo sigue siendo un fenómeno digno de investigación casi inacabable, siempre de resultados jugosos, sino una manifestación que, en tres adjetivos, podríamos resumir como: apasionante, hermosa y emotiva.
Pero, claro, eso siempre y cuando no se nos demadraran los capillitas y no nos invadieran permanentemente con la ortodoxia de lo repetido los espacios públicos a l@s demás.
Que me hace a mí mucha gracia cuando estos señores hablan del "fundamentalismo islámico", en su sentido de extremismo y luego están haciendo uso y abuso de su poderosa posición de poder ( político-social-económico) todito el SANTO año ( valga la redundancia) imponiendo por tanto al ciudadano de un supuesto estado "de derecho" (...), "LAÍCO" ( JAJAJA), y "TOLERANTE" ( jajaja), como el nuestro, sus ostentosas manifestaciones religioso-festivas, con sus consecuencias más que evidentes.
- ¿Qué dice usted ?, ¿público? claro, pues eso, la calle es de todos no? por eso sacamos al santo cuando se tercia,- suelta el orgulloso capillita de uniforme, con el solemne bastón de plata en una mano y la Cruzcampo en la otra, como dios manda; algo que ,desde el punto de vista de cualquiera de los marroquíes que pululan por nuestras calles, o desde cualesquiera otras culturas que habitan entre nosotr@s, debe ser algo tan incomprensible como pecaminoso y, además, no sólo algo que sucede de forma puntual, sino que se repite a lo largo del año, con toda la naturalidad e inconsciente alegría de ciertas formas de entender la "religiosidad".
A saber lo que se le pasa a ell@s por la cabeza sobre nuestras "bárbaras" costumbres...
Sin embargo, cuando barrios enteros protestan porque se niegan a que se construya una mezquita cerca de sus casas ( porque damos por hecho que "musulmán" es casi igual a "peligro de atentado terrorista" ) pues resulta que el ayuntamiento actúa en consecuencia y traslada su ubicación casi a un descampao que no moleste a la mayoría católico apostólica....
¿Democracia? ¿tolerancia? ¿ igualdad de trato para todas los individuos y todas las culturas? ¿integración y respeto hacia las minorías? aysss, qué lejos que estamos de parecernos en algo a lo que dicen los estupendos principios de nuestras leyes.
Claro, que, como es natural, me vas a decir que ya me estoy yendo por los Cerros de Úbeda y tienes toda la razón del mundo, porque lo que se suponía iba a ser una introducción climática......pues resulta que no he tenido más remedio, porque claro, es que me habían cortao la calle por culpa del incienso y sus alrededores, caminito de mi destino.
Sigo, encanto. Después de atravesar el río asfixiaita de calór ( acuérdate de las fotitos que ya conoces ) ya en camiseta, el resto de la mañana resultó estupenda, con la comida a pleno sol y cogiendo un moreno casi de chiringuito de playa.
El caso es que, cuando nos dimos cuenta, tan rápida como misteriosamente, el cielo se había puesto más negro que qué y empezó a chispear para después caer una tromba de refugiarse en un café.
Y con un frío húmedo de pronto que no te digo, desde los 20 grados del mediodía a los 12 de las 6 de la tarde.
Recordé un viaje a Londres de hace muchos años cuando yo pensaba, "mare mía, qué agobio vivir así, sin saber qué ponerte, si dejar el paraguas, si cargar con él...que si ahora una miaja de sol, que si luego un vendaval, que si luego un tormentón....", porque, desde hace más de dos meses estoy to los días diciendo, "mírala, otra nube negra, me cachis que esto es Londres, que nos han cambiao el clima, menudo tostón" etc etc .
Pues eso, que ya estoy echando de menos los cuarenta grados, que, tú sabes,como todo en la vida es costumbre, pues andamos descolocaítos con tanto trastorno climático.
Me acordé de ti porque fuimos a una zona arcoiris, luego, como es natural, con ese browni de chocolate que se deshacía en la boca, mmmmmmm, qué cosa más buena. y luego, en esos silencios que se forman cuando estás bien sentaíta en un café con vistas al río y, encima, está lloviendo. Esa magia de la lluvia tras los cristales que no hace falta que te explique, verdad que no, guapisima?
Ya en casita, a la noche vi la peli de Almodóvar, que se me pasó en su momento.
Me quedo con dos cosas que me hicieron mucha gracia: primero, volver a ver esa constante tan feminista, pero tan absolutamente universal, de sus historias, donde el impresentable personaje masculino escogido para la ocasión queda a la altura de un zapato, vamos, en este caso, nunca mejor dicho, porque el fulano de turno aparece tiraíto en el suelo de la cocina sobre un charco de sangre.
Donde asistimos a ese mensaje subliminal que tan bien transmite el pensamiento colectivo de la mayoría, esa cuasi alabanza, si no justificación, de la muerte en defensa propia, contra maltratadores, abusadores y semejantes canallas, que, nada casualmente, quedan completamente impunes, dejando mucho que pensar sobre lo fácil que parece matar a alguien así, alguien que, recordando las frases lapidarias de las abuelas, se repite como un eco lejano reapareciendo desde los sótanos de la infancia: "¡ lo tienes mu bien empleao, que lo estabas pidiendo a gritos, so mala !!".
Aquí no me cabe la menor duda de que la exclamación habría sido casi la misma, la mismita que cuando la otra "ella" antológica, en una de esas pelis que no se olvidan, mata al marido con el hueso de jamón, siempre en defensa propia, con la aparición de uno de tantos personajes repugnantes de nuestros telediarios que nos hacen pensar: ¿se rehabilitará en nuestro estupendo sistema penal actual? o ¿reincidirá na más salir de la cárcel?
Las películas de Almodóvar siempre transmiten ese polémico interrogante que subyace en estas muertes que casi, en un primer momento, nos parecerían apenas cuestionables, sobre todo si atendemos a las estadísticas del número de mujeres maltratadas una y otra vez por sus parejas, e incluso asesinadas después de haberlo denunciado.
Tú sabes que no hablo de tomarse la justicia por la propia mano, pero sí de la legitimidad de defender la propia integridad y la propia vida y del derecho, no siempre real, de esperar un trato justo después.
Tanto el relato de violación como su intento frustrado dejan abierta la otra vertiente del caso y sus lógicas cuestiones: si ella hubiera confesado el homicidio en defensa propia, ¿ habría tenido un juicio justo? ¿cuántos años le habrían caído por defenderse ? si no lo hubiera matado y él hubiera ido a prisión ( esto al menos lo damos por hecho con cierto optimismo...), ¿habría cumplido el criminal la condena entera? después, ¿ habría un sistema de garantías futuras para que esa mujer no fuera finalmente asesinada una vez estuviera en la calle el violador-maltratador?
Mucho me temo que actualmente las respuestas a estas preguntas siguen siendo absolutamente negativas para el lado de la víctima.
Y esa realidad no puede sino provocar que cada vez más gente piense que, efectivamente, "el que a hierro mata a hierro muere" y "ojo por ojo y diente por diente".
La permanencia de las realidades sociales, que en los temas de fondo de la pelicula tanto tienen que ver con el machismo y sus largos tentáculos, se manifiesta con la transmisión de conductas de una a otra generación que podemos contemplar aquí. El personaje de Penélope no sólo es víctima en sí misma del abuso paterno, sino que es algo que vuelve a sufrir con su propia hija, en la siguiente generación.
Algo que no se acabó ni con las llamas que terminaron con la vida del delincuente, ni, por supuesto, con el paso del tiempo, pues éste, si no va acompañado de una profunda transformacion de las mentalidades o usos sociales derivados de las mismas, causantes de los hechos, lo único que hace, tal como es expone en la peli, es perpetuar las malas "costumbres", por decir algo.
Porque, clara y verdaderamente, veinte años no es nada, nada en absoluto cuando se trata de esperar descubrir un atisbo de cambio en el devenir de los individuos y sus civilizaciones.
Y ya termino, encanto, que estarás hartita de leerme, para contarte lo que me reí con el otro toque genial de la película, esos restos que aún le quedan a Almodóvar de su época más transgresora, provocadora y definitivamente genial, ese Pedro tan terreno y tan divertido, como las risas que recuerdan las hijas, con la madre debajo la cama, aguantándose la carcajada, cuando rememoran la diversión de ciertos momentos tan completamente escatológicos como geniales: ¿ hay algo más divertido que recordar a un familiar cochino que no se molesta en irse al baño para realizar las necesarias operaciones de vaciado de gases? jajajaj, ya sabes tú que yo con estas cosas es que me parto solita, jajajjaj, es que me pueden esos momentos donde resucita el Almodóvar guarro, iconoclasta y definitivamente sórdido.
Esperemos que no se le vaya nunca esa vena tan tan del pueblo, tan llana y tan divertida, tan inmersa también, como en cada una de sus historias, en la tradición popular de superticiones y viejas creencias.
En fin, guapisima, que el día de ayer fue bastante completito ( ya sabes tú , en la medida de lo posible..) y me lo pasé pipa viendo la peli.
Y eso que esta chica no me cae nada bien, pero aquí, hay que reconocer que lo hace bastante bien y da el tipo necesario.
Espero, como siempre, que estés bien y que cuando leas este mensaje te rías al menos un poquito, que todavía me estoy acordando, jajajja, de cosas de mi familia mu parecidas a las que cuenta Almodóvar.
Besitos desde el sur, los que tú necesites, siempre...
Tú sabes, de esas que a los andaluces en realidad nos traen al fresco, más que ná, porque para bien y para mal, con tan poco sentido práctico en este mundo del dinero y las luchas por obtener más que nadie, pues resulta que no somos nada nacionalistas, al menos en el sentido al uso, tan de moda, de ciertas actitudes retrógadas, tan reaccionariamente simplistas, que chantajean sentimentalmente a la gente de a pie para defender los privilegios de los de siempre, que, invariablemente, de eso se trata.
Bueno, pues mira, ayer fue un día divertido. Uno de esos días que producen la impresión cierta de que, verdaderamente, el tiempo está del revés. Por la mañana un sol estupendo( por fiiiiinnn ), un día precioso, con sus nubes lejanas y todo calma, sin una gota de aire.
La gente en la calle, con los via crucis de las narices, que, todo hay que decirlo, aquí la Semana Santa es un buen ejemplo de lo relativo que puede ser el tiempo porque, para un elevado porcentaje de sevillan@s, parece que fueran "LAS semanas santas" que ya podía venir dios a acordarse de nosotr@s, pobrecitos ateos, y dejarnos la libertad y la tranquilidad de nuestras calles.
Y eso que la Semana Santa sevillana, hay que reconocerlo, especialmente desde la perspectiva artístico-antropológica ( dejemos aparte el peso económico de lo sacro en esta nuestra barroca ciudad para mejor ocasión) no sólo sigue siendo un fenómeno digno de investigación casi inacabable, siempre de resultados jugosos, sino una manifestación que, en tres adjetivos, podríamos resumir como: apasionante, hermosa y emotiva.
Pero, claro, eso siempre y cuando no se nos demadraran los capillitas y no nos invadieran permanentemente con la ortodoxia de lo repetido los espacios públicos a l@s demás.
Que me hace a mí mucha gracia cuando estos señores hablan del "fundamentalismo islámico", en su sentido de extremismo y luego están haciendo uso y abuso de su poderosa posición de poder ( político-social-económico) todito el SANTO año ( valga la redundancia) imponiendo por tanto al ciudadano de un supuesto estado "de derecho" (...), "LAÍCO" ( JAJAJA), y "TOLERANTE" ( jajaja), como el nuestro, sus ostentosas manifestaciones religioso-festivas, con sus consecuencias más que evidentes.
- ¿Qué dice usted ?, ¿público? claro, pues eso, la calle es de todos no? por eso sacamos al santo cuando se tercia,- suelta el orgulloso capillita de uniforme, con el solemne bastón de plata en una mano y la Cruzcampo en la otra, como dios manda; algo que ,desde el punto de vista de cualquiera de los marroquíes que pululan por nuestras calles, o desde cualesquiera otras culturas que habitan entre nosotr@s, debe ser algo tan incomprensible como pecaminoso y, además, no sólo algo que sucede de forma puntual, sino que se repite a lo largo del año, con toda la naturalidad e inconsciente alegría de ciertas formas de entender la "religiosidad".
A saber lo que se le pasa a ell@s por la cabeza sobre nuestras "bárbaras" costumbres...
Sin embargo, cuando barrios enteros protestan porque se niegan a que se construya una mezquita cerca de sus casas ( porque damos por hecho que "musulmán" es casi igual a "peligro de atentado terrorista" ) pues resulta que el ayuntamiento actúa en consecuencia y traslada su ubicación casi a un descampao que no moleste a la mayoría católico apostólica....
¿Democracia? ¿tolerancia? ¿ igualdad de trato para todas los individuos y todas las culturas? ¿integración y respeto hacia las minorías? aysss, qué lejos que estamos de parecernos en algo a lo que dicen los estupendos principios de nuestras leyes.
Claro, que, como es natural, me vas a decir que ya me estoy yendo por los Cerros de Úbeda y tienes toda la razón del mundo, porque lo que se suponía iba a ser una introducción climática......pues resulta que no he tenido más remedio, porque claro, es que me habían cortao la calle por culpa del incienso y sus alrededores, caminito de mi destino.
Sigo, encanto. Después de atravesar el río asfixiaita de calór ( acuérdate de las fotitos que ya conoces ) ya en camiseta, el resto de la mañana resultó estupenda, con la comida a pleno sol y cogiendo un moreno casi de chiringuito de playa.
El caso es que, cuando nos dimos cuenta, tan rápida como misteriosamente, el cielo se había puesto más negro que qué y empezó a chispear para después caer una tromba de refugiarse en un café.
Y con un frío húmedo de pronto que no te digo, desde los 20 grados del mediodía a los 12 de las 6 de la tarde.
Recordé un viaje a Londres de hace muchos años cuando yo pensaba, "mare mía, qué agobio vivir así, sin saber qué ponerte, si dejar el paraguas, si cargar con él...que si ahora una miaja de sol, que si luego un vendaval, que si luego un tormentón....", porque, desde hace más de dos meses estoy to los días diciendo, "mírala, otra nube negra, me cachis que esto es Londres, que nos han cambiao el clima, menudo tostón" etc etc .
Pues eso, que ya estoy echando de menos los cuarenta grados, que, tú sabes,como todo en la vida es costumbre, pues andamos descolocaítos con tanto trastorno climático.
Me acordé de ti porque fuimos a una zona arcoiris, luego, como es natural, con ese browni de chocolate que se deshacía en la boca, mmmmmmm, qué cosa más buena. y luego, en esos silencios que se forman cuando estás bien sentaíta en un café con vistas al río y, encima, está lloviendo. Esa magia de la lluvia tras los cristales que no hace falta que te explique, verdad que no, guapisima?
Ya en casita, a la noche vi la peli de Almodóvar, que se me pasó en su momento.
Me quedo con dos cosas que me hicieron mucha gracia: primero, volver a ver esa constante tan feminista, pero tan absolutamente universal, de sus historias, donde el impresentable personaje masculino escogido para la ocasión queda a la altura de un zapato, vamos, en este caso, nunca mejor dicho, porque el fulano de turno aparece tiraíto en el suelo de la cocina sobre un charco de sangre.
Donde asistimos a ese mensaje subliminal que tan bien transmite el pensamiento colectivo de la mayoría, esa cuasi alabanza, si no justificación, de la muerte en defensa propia, contra maltratadores, abusadores y semejantes canallas, que, nada casualmente, quedan completamente impunes, dejando mucho que pensar sobre lo fácil que parece matar a alguien así, alguien que, recordando las frases lapidarias de las abuelas, se repite como un eco lejano reapareciendo desde los sótanos de la infancia: "¡ lo tienes mu bien empleao, que lo estabas pidiendo a gritos, so mala !!".
Aquí no me cabe la menor duda de que la exclamación habría sido casi la misma, la mismita que cuando la otra "ella" antológica, en una de esas pelis que no se olvidan, mata al marido con el hueso de jamón, siempre en defensa propia, con la aparición de uno de tantos personajes repugnantes de nuestros telediarios que nos hacen pensar: ¿se rehabilitará en nuestro estupendo sistema penal actual? o ¿reincidirá na más salir de la cárcel?
Las películas de Almodóvar siempre transmiten ese polémico interrogante que subyace en estas muertes que casi, en un primer momento, nos parecerían apenas cuestionables, sobre todo si atendemos a las estadísticas del número de mujeres maltratadas una y otra vez por sus parejas, e incluso asesinadas después de haberlo denunciado.
Tú sabes que no hablo de tomarse la justicia por la propia mano, pero sí de la legitimidad de defender la propia integridad y la propia vida y del derecho, no siempre real, de esperar un trato justo después.
Tanto el relato de violación como su intento frustrado dejan abierta la otra vertiente del caso y sus lógicas cuestiones: si ella hubiera confesado el homicidio en defensa propia, ¿ habría tenido un juicio justo? ¿cuántos años le habrían caído por defenderse ? si no lo hubiera matado y él hubiera ido a prisión ( esto al menos lo damos por hecho con cierto optimismo...), ¿habría cumplido el criminal la condena entera? después, ¿ habría un sistema de garantías futuras para que esa mujer no fuera finalmente asesinada una vez estuviera en la calle el violador-maltratador?
Mucho me temo que actualmente las respuestas a estas preguntas siguen siendo absolutamente negativas para el lado de la víctima.
Y esa realidad no puede sino provocar que cada vez más gente piense que, efectivamente, "el que a hierro mata a hierro muere" y "ojo por ojo y diente por diente".
La permanencia de las realidades sociales, que en los temas de fondo de la pelicula tanto tienen que ver con el machismo y sus largos tentáculos, se manifiesta con la transmisión de conductas de una a otra generación que podemos contemplar aquí. El personaje de Penélope no sólo es víctima en sí misma del abuso paterno, sino que es algo que vuelve a sufrir con su propia hija, en la siguiente generación.
Algo que no se acabó ni con las llamas que terminaron con la vida del delincuente, ni, por supuesto, con el paso del tiempo, pues éste, si no va acompañado de una profunda transformacion de las mentalidades o usos sociales derivados de las mismas, causantes de los hechos, lo único que hace, tal como es expone en la peli, es perpetuar las malas "costumbres", por decir algo.
Porque, clara y verdaderamente, veinte años no es nada, nada en absoluto cuando se trata de esperar descubrir un atisbo de cambio en el devenir de los individuos y sus civilizaciones.
Y ya termino, encanto, que estarás hartita de leerme, para contarte lo que me reí con el otro toque genial de la película, esos restos que aún le quedan a Almodóvar de su época más transgresora, provocadora y definitivamente genial, ese Pedro tan terreno y tan divertido, como las risas que recuerdan las hijas, con la madre debajo la cama, aguantándose la carcajada, cuando rememoran la diversión de ciertos momentos tan completamente escatológicos como geniales: ¿ hay algo más divertido que recordar a un familiar cochino que no se molesta en irse al baño para realizar las necesarias operaciones de vaciado de gases? jajajaj, ya sabes tú que yo con estas cosas es que me parto solita, jajajjaj, es que me pueden esos momentos donde resucita el Almodóvar guarro, iconoclasta y definitivamente sórdido.
Esperemos que no se le vaya nunca esa vena tan tan del pueblo, tan llana y tan divertida, tan inmersa también, como en cada una de sus historias, en la tradición popular de superticiones y viejas creencias.
En fin, guapisima, que el día de ayer fue bastante completito ( ya sabes tú , en la medida de lo posible..) y me lo pasé pipa viendo la peli.
Y eso que esta chica no me cae nada bien, pero aquí, hay que reconocer que lo hace bastante bien y da el tipo necesario.
Espero, como siempre, que estés bien y que cuando leas este mensaje te rías al menos un poquito, que todavía me estoy acordando, jajajja, de cosas de mi familia mu parecidas a las que cuenta Almodóvar.
Besitos desde el sur, los que tú necesites, siempre...

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