Suena la música y todo cobra sentido.
Abrimos las ventanas y el aire huele a gloria, a esas fragancias de rojo y azahares, de vida recien estrenada, de sabrosos jugos llenando nuevos entes....flores mil, verdes de tantos matices en las hojas de nuestro árbol; y las sonrisas, a pesar de todo, parecen más frecuentes porque la naturaleza nos regala su esplendoroso renacer.
Como cada primavera, más allá de nuestras crisis, de cualesquiera desesperaciones, el aire nos inunda hasta lo más hondo, el sol calienta más y más, la vida restalla alrededor porque los pájaros se unen para seguir milenarios caminos del instinto.
Ellos no tienen que pensar en lo que vale un pañal o en el paro de casi toda la familia.
Más allá del realismo implacable de nuestros tiempos, quedan algunos instantes para la felicidad.
La luz del sol ilumina estas mañanas frescas, donde ya se han ido las sombras de la noche, como suele ocurrir unos días después de alterar relojes. Y miramos a ese cielo, ya de un azul imposible de describir.
Entonces, la fuerza jubilosa de la vida nos inunda y nos recuerda que siempre habrá segundas, terceras, y cuartas oportunidades. Que nada está perdido y que sólo es cuestión de recuperar anquilosadas capacidades de disfrute, que todo nos será posible, simplemente porque estamos, aun, muy, muy viv@s. No importan nuestras miserias o nuestras mil excusas para ser feliz, porque el ciclo vital vuelve a recordarnos que todo sigue, que todo pasa y que no podemos dejar el camino que nos lleva. Somos parte de ese sendero de luces y sombras, y, en cuanto tales, estamos obligados a continuar todos y cada uno de los pasos que lo conforman, al menos mientras la savia roja siga circulando nuestras venas y nuestras más recónditas células.
Por qué? porque después sólo habitarán la nada y el olvido. Y entonces, sólo entonces, no podremos evitar la rendición en la batalla.
Ahora, milagrosa y maravillosamente, tenemos......toda la vida por delante, esa vida que pende de un hilo y que, a su vez, es nuestro todo.
Vivamos, por fin, cada segundo de este regalo, como si fuera el último, como si, efectivamente, fuera ese eterno tesoro, finalmente bien hallado, en la magia de cada isla, ahora, en el canto sincrónico de nuestras almas.
Vivamos, de nuevo, como ese niño que llevamos dentro, el asombro del rocío resbalando por las ventanas, el último reguero brillante de sonoros atardeceres marinos, o la emoción intensa de los besos primeros.
Nunca es tarde para dejar supervivencias y elegir vivencias y experiencias.
Abrimos las ventanas y el aire huele a gloria, a esas fragancias de rojo y azahares, de vida recien estrenada, de sabrosos jugos llenando nuevos entes....flores mil, verdes de tantos matices en las hojas de nuestro árbol; y las sonrisas, a pesar de todo, parecen más frecuentes porque la naturaleza nos regala su esplendoroso renacer.
Como cada primavera, más allá de nuestras crisis, de cualesquiera desesperaciones, el aire nos inunda hasta lo más hondo, el sol calienta más y más, la vida restalla alrededor porque los pájaros se unen para seguir milenarios caminos del instinto.
Ellos no tienen que pensar en lo que vale un pañal o en el paro de casi toda la familia.
Más allá del realismo implacable de nuestros tiempos, quedan algunos instantes para la felicidad.
La luz del sol ilumina estas mañanas frescas, donde ya se han ido las sombras de la noche, como suele ocurrir unos días después de alterar relojes. Y miramos a ese cielo, ya de un azul imposible de describir.
Entonces, la fuerza jubilosa de la vida nos inunda y nos recuerda que siempre habrá segundas, terceras, y cuartas oportunidades. Que nada está perdido y que sólo es cuestión de recuperar anquilosadas capacidades de disfrute, que todo nos será posible, simplemente porque estamos, aun, muy, muy viv@s. No importan nuestras miserias o nuestras mil excusas para ser feliz, porque el ciclo vital vuelve a recordarnos que todo sigue, que todo pasa y que no podemos dejar el camino que nos lleva. Somos parte de ese sendero de luces y sombras, y, en cuanto tales, estamos obligados a continuar todos y cada uno de los pasos que lo conforman, al menos mientras la savia roja siga circulando nuestras venas y nuestras más recónditas células.
Por qué? porque después sólo habitarán la nada y el olvido. Y entonces, sólo entonces, no podremos evitar la rendición en la batalla.
Ahora, milagrosa y maravillosamente, tenemos......toda la vida por delante, esa vida que pende de un hilo y que, a su vez, es nuestro todo.
Vivamos, por fin, cada segundo de este regalo, como si fuera el último, como si, efectivamente, fuera ese eterno tesoro, finalmente bien hallado, en la magia de cada isla, ahora, en el canto sincrónico de nuestras almas.
Vivamos, de nuevo, como ese niño que llevamos dentro, el asombro del rocío resbalando por las ventanas, el último reguero brillante de sonoros atardeceres marinos, o la emoción intensa de los besos primeros.
Nunca es tarde para dejar supervivencias y elegir vivencias y experiencias.
Rosana: Magia
Es el agua, es el viento,
es resumen de todo lo que siento,
es la arena, es el sentimiento,
es la tinta que no borra en el silencio,
es el aire de puntillas,
es la calma cogiendo carrerilla,
es el sabor de lo pequeño,
es tocar un sueño.
Es el mapa de un suspiro,
es lo que hay cuando te miro,
es el duende del latido de tu corazón.
Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti,
magia es verte sonreír.
Magia es probar a saltar sin mirar,
es caer y volver a empezar.
Es el tiempo, es la hoguera,
es la mano que mece la marea,
es la tierra, es la bandera blanca,
es la gota de una lluvia de esperanza,
es el mundo de puntillas,
es la vida cogiendo carrerilla,
es el sabor de lo pequeño,
es tocar un sueño.
Es el mapa de un suspiro,
es lo que hay cuando te miro,
es el duende del latido de tu corazón.
Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti,
magia es verte sonreír.
Magia es probar a saltar sin mirar,
es caer y volver a empezar.
Es el mapa de un suspiro,
es lo que hay cuando te miro,
es el duende del latido de tu corazón y el mío.
Es la meta y el camino,
es la suerte y el destino,
es la fuerza del latido de tu corazón.
Magia es probar a volcar lo que hay en el fondo de ti,
magia es verte sonreír.
Magia es probar a saltar sin mirar,
es caer y volver a empezar. (BIS)

A este lado del Paraíso by noviembres is licensed under a Creative Commons Atribución-No Comercial-Sin Obras Derivadas 3.0 España License.

Y dsifrutemos de ese tiempo regalado como si se fuera a terminar mañana, como si no quedara tiempo para nada más después de ese instante. ¿por qué pensar y mañana qué? si no sabemos que pasara un segundo después de nuestro pensamiento...
ResponderEliminarEscuchando a Leonard Cohen, disfrutando del sol después de la tormenta y con "Un mundo sin fin" sobre las rodillas. Para qué más...
D.
Ufff, Leonard Cohen....me recuerdas que tenía una entrada pendiente. Así es que,después de la tormenta, que aquí también ha llovido a cántaros, quizá me ponga a ello. Qué voz, qué letras, y cuántas significados en su música...
ResponderEliminarsaluditos y expresiones, D.